Partido Acción Nacional.
Y a Santiago Creel le gustó la terna porque tienen un perfil alejado de los partidos políticos. Valdés junto con Benito Nacif y Marco Antonio Baños, sabrán dar seguridad a la ciudadanía. Benito fue propuesto por Héctor Larios, en tanto que Baños tenía el respaldo del tricolor. En esta ocasión no hubo vetos, se pusieron de acuerdo en los nombres y los guardaron hasta media hora antes de que se iniciara la sesión en la Cámara de Diputados. La gente de Creel nos señaló: “Ya hubo humo blanco”.
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 8 de febrero.
El PAN luchó hasta el final por incluir a Mauricio Merino en la lista. La intransigencia, esta vez, fue del PRI. El voto a favor del Pemexgate le costó al ex consejero electoral, uno de los más calificados para la chamba, la presidencia del IFE
Francisco Garfias, “Arsenal”, Excélsior, 8 de febrero.
El mismo senador, Ricardo García Cervantes, reconocía “existe equilibrio en los nombramientos: qué bueno que terminó este episodio”. Además, reconoce que a Leonardo no le pueden colgar la medalla de su cercanía con la izquierda, pues tiene mucho tiempo alejado de esa posición, sin representar a la derecha.
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 8 de febrero.
Si en las urnas le ha ido mal, en las negociaciones dentro del poder legislativo el PAN ha cosechado igualmente sonadas derrotas, la más reciente la “elección” de Leonardo Valdés como presidente del IFE, en un proceso en el cual por cierto no fue electo el mejor sino el que logró llegar a la meta, así haya sido maltrecho pero vivo.
La designación del ex pemetista —por mucho que se niegue— fue resultado de acuerdos entre los ganadores en las votaciones del domingo pasado; es decir, por un lado el PRI y su aliado el PVEM, y por otro el PRD, PT y Convergencia.
No faltará quien diga que mal puede hablarse de derrota blanquiazul, cuando el obradorista ministro Genaro Góngora se quedó en el arrancadero, tal como fue el empeño de la cúpula del PAN. O cuando el panista Benito Nacif —quien de acuerdo con sus propios dichos esperaba competir hasta dentro de un año— ocupa ya un asiento en el Consejo General del instituto electoral. La verdad es que, en los hechos, la disputa estuvo siempre reducida a la vacante que dejó Luis Carlos Ugalde.
Aurelio Ramos Méndez, “Contraluz”, Crónica, 9 de febrero.
Partido de la Revolución Democrática.
El no retiro del PRD en el caso IFE sentó dos principios:
Que sus votos, aunque pocos, legitiman al nuevo instituto, para que en 2009 y 2012, nadie se pueda decir robado.
Y que como el que todavía manda, no cede, el PRD se fracturó.
Pepe Grillo, Crónica, 8 de febrero.
Hoy, varios meses después del plazo constitucional y en medio de un proceso sucio y devaluado, violatorio de la norma mayor, el PRD logra su objetivo por el camino más largo: quedarse con una presidencia para la cual había perfilado y defendido al ministro Genaro Góngora Pimentel, quien vio la mitad de este proceso desde su muelle sillón en la Suprema Corte de Justicia al cual no renunció ni siquiera en la imaginación.
—“Góngora o nadie”, dijo en varias ocasiones el coordinador de los perredistas, Javier González Garza. Pero no se trataba de meter a un ministro (el instrumento es lo menos importante; lo básico es capturar la posición), se trataba de secuestrar la presidencia. No era importante Neil Armstrong, se trataba de llegar a La Luna.
Hoy sabemos quien es nadie: se llama Leonardo Valdés. Como Ulises contra Polifemo. “Outis”.
Rafael Cardona, “El cristalazo”, Crónica, 8 de febrero.
Cuando se vio que Góngora no sería, perredistas votaron por Valdés. Casi 400 aprobaron la elección, 43 votaron en contra. Tres diputados se abstuvieron. Y a 42 dizque diputados, que no dejan de cobrar sus robustas dietas, el IFE les valió un cacahuate, ni asistieron. La gente debe conocerlos, y no olvidarlos en próxima elecciones.
Pepe Grillo, Crónica, 8 de febrero.
La rapiña de los partidos políticos fue con rabia. El PRD ahora se dice perdedor y quiere linchar a su coordinador parlamentario, Javier González Garza. La verdad es que querían imponer a sus incondicionales, pero no ocurrió y en su “democracia” se dicen “defraudados”. Vaya farsa. Ahora hablan de gente de mayor peso. Claro, con mayor peso en sus compromisos partidistas.
Víctor Sánchez Baños, “Poder y dinero”, Crónica, 8 de febrero.
El “líder” Leonel Cota no pudo cumplirle a su legítimo jefe.
Y amenazó a los nuevos consejeros:
“Estaremos vigilándolos en la elección del 2009, para decidir si los ratificamos”.
O sea, si no ganamos esa elección, los quitamos también.
Y Cota es el operador de López.
Pepe Grillo, Crónica, 8 de febrero.
Hoy el ala radical del PRD, afín a Andrés Manuel López Obrador, quiere linchar a Javier González Garza porque apoyó la propuesta de Leonardo Valdés, línea marcada del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido de izquierda.
Víctor Sánchez Baños, “Poder y dinero”, Crónica, 8 de febrero.
El ganón, sin embargo, no fue el PRI, a pesar de su largo colmillo. El nuevo consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, fue propuesto por el PRD. El amarillo vendió muy caro el anhelado consenso. Era Genaro Góngora o la silla de Ugalde.
Javier González Garza, coordinador de los diputados del PRD, quien ayer nos confesó que traía “los huevos en la garganta” por el temor de que lo dejaran fuera de la negociación, sonreía, radiante. Ni el fundamentalismo de la diputada Valentina Batres le agüitó la fiesta. Batres descalificó a Valdés Zurita por haber cometido el imperdonable pecado, ¡válgame Dios!, de haber votado en contra de que López Obrador se registrara hace años como candidato al Gobierno del DF. El tabasqueño no tenía la residencia requerida.
Francisco Garfias, “Arsenal”, Excélsior, 8 de febrero.
¿Y por qué un ala de los perredistas -los cercanos a AMLO- no quieren a Valdés Zurita?
¿Dónde quedará la credibilidad (que algún día tuvimos en el IFE?
Eva Makívar, “La creme de la creme”, El Financiero, 8 de febrero.
La salida de Luis Carlos Ugalde del IFE fue una concesión del PRI y del PAN al PRD, el primero a cambio del perredismo en la reforma del Estado y el segundo por el apoyo del PRD a la reforma fiscal calderonista. El PRD quiso la cabeza del consejero presidente del IFE porque se negó a decretar la victoria electoral de López Obrador. La caída de Ugalde dejó el dato de que el 6 de julio de 2006 sí hubo fraude electoral y no sólo en las presidenciales, sino en las legislativas y las capitalinas. Lo malo fue que el PRD ganó el IFE pero no ha querido regresar a la institucionalidad.
Al final, la reorganización de los consejeros del IFE fue un vulgar reparto del pastel electoral. Y con ello, los partidos dejaron la certeza de que las elecciones legislativas federales de 2009 y las presidenciales de 2012 estarán dominadas por el conflicto postelectoral perredista. Valdés, Baños y Nacif llegan al IFE con la consigna política de beneficiar al PRD, al PRI y al PAN, y no para garantizar elecciones libres para el ciudadano.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 8 de febrero.
La historia de cómo llegaron Leonardo Valdés, Benito Nacif y Marco Antonio Baños al IFE se escribió en las horas de la madrugada, justo al inicio del nuevo año…. ¡pero chino! (y no occidental, como habían quedado antes). Y vaya que no estuvo exento de dificultades: el PRD —o parte de él, pues porque a veces parece que tienen más tribus que militantes— estuvo a punto de pararse y proseguir con el chantaje que… pues la verdad les funcionó
Y bueno, en una de esas sigue funcionando porque los diputados más cercanos a Andrés Manuel López Obrador (quien ayer, para variar, dijo que no le gustaban las designaciones) votaron en contra y en algún momento podrían cuestionarlo… mucho más si Alejandro Encinas gana las elecciones de marzo en el PRD. Es lo mismo, finalmente, que están haciendo con otro árbitro: Arturo Núñez
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 8 de febrero.
La entrega de la organización electoral del país al panismo calderonista es un hecho todavía más grave, porque el nuevo presidente del IFE fue propuesto nada menos que por José Guadalupe Acosta (secretario general del PRD y miembro del grupo de los Chuchos) y el diputado Javier González Garza (jefe de la bancada perredista), quienes le han brindado así un servicio invaluable a Calderón sin importarles traicionar los principios de su propio partido y sobre todo agraviar a los millones de mexicanos que desde 2006 se han pronunciado contra el fraude electoral que abrió una grave crisis política en México al instaurar un gobierno ilegítimo
Luis Javier Garrido, La Jornada, 8 de febrero.
El proceso oscuro y grotesco de discutir una “nueva” composición del IFE, que entrañó en diciembre la violación a la Constitución por los diputados federales al incumplir su obligación de hacer la designación en un tiempo perentorio, que dejó fuera de la elección a los 15 aspirantes “evaluados” con las calificaciones más importantes, y que implicó el veto de priístas y panistas a la mejor propuesta, que era la de Genaro Góngora, ministro de la Suprema Corte, no tenía, como se ve ahora, más objeto que el de hacer que el PRD, bajo el control de los Chuchos, “legitimara” la elección de consejeros electorales que representan las cuotas de PRI y PAN. Y culminó por eso este jueves, de manera bochornosa, designándose para estos altos cargos a tres individuos sin ningún relieve, sin más méritos que los de su docilidad a la canalla que gobierna a México y que no tienen más mandato que el de mantener un sistema electoral tramposo y hacer inexistentes los derechos políticos de los mexicanos
Luis Javier Garrido, La Jornada, 8 de febrero.
El PRD cobró lo que quisieron pagarle en la negociación sobre los nuevos consejeros del IFE: impuso al nuevo presidente, pero a inmediata continuación su virtual candidato presidencial dijo que no confiaba en el consejero presidente impuesto por su partido.
Ahora el PRD tiene un presidente consejero del IFE que él escogió como partido, pero que no le genera confianza al jefe de su movimiento. El presidente del IFE adquirirá esa confianza en los hechos, cuando actúe a favor del partido y del movimiento.
Mientras tanto, es tan recusable como el presidente al que sustituyó. Lo mismo, pero peor, ha de pasar con los otros dos consejeros, entre los que destaco lo único que sé a ciencia cierta: la solvencia intelectual y académica de Benito Nacif.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio, 8 de febrero.
El juego de aliados de Los Pinos incluye al PRD. Cierto, ningún coordinador ni dirigente del partido de Andrés Manuel López Obrador acude a la residencia oficial. Pero acceden a negociar con el PRI, con ese PRI que obtiene su manga ancha en Los Pinos. Solamente así pudo alcanzarse este jueves lo que hasta ahora constituye el mejor resultado de este esquema de alianzas: la renovación de los consejeros del Instituto Federal Electoral, con Leonardo Valdés, propuesto por el coordinador perredista en San Lázaro, Javier González Garza. Y este es el otro ejemplo de la semana de los fallidos augurios del atascamiento político.
Porque a Calderón no le apura que se trate de un árbitro afín al partido de López Obrador. Lo que cuenta en su estrategia es lograr ese aval tripartidista que echa a perder el discurso pejista de un IFE sólo del “PRIAN”, un IFE sin legitimidad, una polarización irreversible en el sexenio.
Ivonne Melgar, “Retrovisor”, Excélsior, 9 de febrero.
La descarada alianza de los seguidores de Jesús Ortega (coordinados por Ruth Zavaleta) y de Cuauhtémoc Cárdenas (representados por Javier González Garza) e incluso de los tardíos vengadores de Rosario Robles (como el socarrón de Juan N. Guerra, quien al fin mostró por quién suspira) con lo más execrable de PRI (Beltrones, Emilio Gamboa, el góber precioso, Ulises Ruiz) y PAN (es decir, Calderón, Mouriño, Germán Martínez et al), invalida de antemano, sea cual sea, el resultado de los comicios que dentro de algunas semanas se llevarán a cabo en el PRD para nombrar a la nueva directiva de esa agencia de colocaciones.
Jaime Avilés, “Desfiladero”, La Jornada, 9 de febrero.
La gráfica es conmovedora. Literalmente, una estampa de cuerpo completo de la intolerancia y la cultura facciosa. Y claro, apareció en la primera plana de casi todos los diarios. El diputado del PRD, Faustino Soto Ramos, exhibe una cartulina del tamaño de su estatura en la que se lee: “Se impone la mafia en el IFE. Leonardo Valdés votó en contra del registro de AMLO al DF...”.
¿Cuál es el mensaje que envía la cartulina que exhibe el diputado al momento de votar a los nuevos consejeros y al presidente del IFE? Pues ése, un mensaje de intolerancia y de culto a la facción. Es decir, todo aquel que piense distinto a AMLO, que lo haya criticado, que desde una institución como el IEDF haya votado a favor de la legalidad —porque Obrador no cumplía con los requisitos para ser candidato al GDF—, merece ser llamado parte de la mafia, traidor a la patria, enemigo del pueblo. Y si es una mujer la que piensa distinto al mesías, como es el caso de la diputada Zavaleta, entonces los calificativos son peores; merece ser llamada prostituta. Claro, por los propios perredistas
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 10 de febrero.
En realidad de los tres nuevos consejeros, la relación de Valdés con el partido que lo propuso, el PRD, es la más laxa o distante. Los otros dos, Marco Antonio Baños y Benito Nacif, mantienen vínculos más cercanos con el PRI y el PAN, respectivamente.
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
Pero la conmovedora estampa que vimos la tarde del pasado jueves 7 de febrero en el recinto de San Lázaro —la del diputado amarillo que se exhibe de cuerpo completo— no fue todo. La diputada Valentina Batres, hermana de Martí Batres —y “cuello de ganso” del grupo de AMLO para golpear a la también perredista Ruth Zavaleta—, argumentó idéntico. Dijo que el PRD no propuso a Leonardo Valdés Zurita y que éste había votado, en el año 2000 desde el IEDF, contra la pretensión de López Obrador de convertirse en candidato al GDF.
La línea era la misma: todos aquellos que en su paso por la vida hayan cometido el “pecado capital” de cuestionar al señor Obrador, de pensar distinto, de criticarlo, de poner en duda la legalidad de su quehacer político y de sus desmedidas ambiciones, es parte de la mafia, traidor a la patria, enemigo del pueblo. La pureza existe sólo en aquellos que dicen “sí” al señor Obrador, que aplauden sin chistar sus chabacanerías, que se pliegan a sus ocurrencias. Los demás no sólo son mortales, sino pecadores que merecen el infierno.
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 10 de febrero.
La tesis de que el PRD es quien gana al colocar a Leonardo Valdés en la presidencia del IFE es a todas luces falsa. El pasado 30 de enero, el grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados aprobó una lista de ocho candidatos finalistas, incluyendo cuatro candidatos de alta prioridad, que le pudieran generar confianza. El partido buscaría colocar por lo menos uno de ellos en el Consejo General para asegurar la presencia de una voz crítica y ciudadana en el IFE. Leonardo Valdés simplemente no aparecía ni en la lista de los ocho iniciales ni en la de los cuatro finales, y con mucha razón. Desde hace años que Valdés ya no se identifica con la izquierda y su cercanía a posiciones de Acción Nacional como consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal ponía en cuestión su independencia
John Ackerman, La Jornada, 11 de febrero.
Durante la negociación, PAN, PRI y la Presidencia de la República fueron vetando uno por uno los nombres propuestos por el PRD. Primero cayó Genaro Góngora, después Jaime Cárdenas, les siguieron Irma Sandoval y Alfredo Figueroa, y finalmente también se logró vetar a Javier Santiago. Ante tal intransigencia quedó claro que la alianza gobernante no dejaría pasar un solo consejero que pudiera tener posiciones incómodas para el régimen.
En lugar de defender a los candidatos que dieran confianza y certidumbre a su partido y a la ciudadanía, Javier González Garza cedió a las presiones. Prefirió asumir la candidatura de Valdés como si ésta fuera una propuesta del PRD antes que quedar totalmente fuera de la negociación. Si no aceptaba este premio de consolación, el güero se arriesgaba a ser descalificado de obcecado e intransigente. González Garza colocó su reputación personal por encima del mandato de su propio partido.
El resultado fue que aunque el güero quedó bien con la prensa y el gobierno, el PRD resultó un mero espectador del proceso de selección de los consejeros. Ni logró vetar a los candidatos más agresivos de los otros partidos, ni colocó un solo consejero que asegurara la confianza del partido de izquierda en el árbitro electoral. Así, el PRD terminó simplemente avalando una tercia que no ayudó a construir.
John Ackerman, La Jornada, 11 de febrero.
Lo grave de todo fue la complicidad del PRD. Como partido en competencia, el PRD tenía en su poder las copias de todas las actas de las casillas. Con base en esas cifras, el partido del sol azteca debió de haber ofrecido sus cifras probadas, no las expectativas. Pero el PRD nunca ofreció las cifras de sus actas porque en ellas se acreditaba la derrota de López Obrador y la victoria de Felipe Calderón.
En este contexto, el PRI y el PAN tuvieron en las manos las posibilidades de una verdadera reforma del principal organismo electoral. Pero en vez de perfeccionar sus funciones, los dos decidieron cederle al PRD la presidencia del IFE. Pero el problema de los conflictos postelectorales no se localizaba ya en la presidencia del IFE, al grado de que nadie pudo probarle a Ugalde el fraude electoral, sino en el comportamiento irracional de políticos que acuden a elecciones para imponer su victoria y no derivarla del conteo de los votos.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 12 de febrero.
La automarginación del PRD ha dado al PRI el extraordinario poder de erigirse en interlocutor único del gobierno. Aprovechando ese regalo, el PRI ha sabido erigirse también en la voz mandante de la última instancia de las negociaciones.
El PRD calcula que con su abstención debilita al gobierno y fortalece su identidad opositora, sin costos mayores para su causa, pues cosecha algo de lo que el PRI arrebata al gobierno en sus negociaciones.
En realidad lo que hace el PRD es cederle al PRI un poder de fuerza cogobernante y el espacio político necesario para volver por sus fueros como primera fuerza electoral de México en las elecciones de 2009.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio, 12 de febrero.
El PRD iba por su parte del pastel que le negaron en la última reforma electoral. El PRI y el PAN aprovecharon la oportunidad para imponer a consejeros con filiación de su partido. Pero la única manera de eludir la ambición de los partidos de recuperar el control sobre el IFE y su influencia sobre las elecciones era sacar a los partidos del Instituto y crear una dirección ajena al reparto del pastel electoral entre los partidos. Es decir, un IFE con funcionarios profesionales y no consejeros impuestos por los partidos.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 12 de febrero.
Partido Revolucionario Institucional.
EN EL PARTO DE LOS MONTES, perdón... en la negociación final sobre el IFE hubo dos personajes clave: Beatriz Paredes y Jesús Murillo Karam.
CUENTAN QUE la lideresa tricolor fue la facilitadora del acuerdo al flexibilizar la postura priista y darle una ayudadita a Emilio Gamboa que ni ataba ni desataba.
CUANDO en la madrugada del jueves los coordinadores parlamentarios se volvieron a atorar con los nombres de Genaro Góngora, Mauricio Merino y Fernando Ojesto, la tlaxcalteca pidió que el PAN hiciera una propuesta alternativa.
EN ESE MOMENTO, Héctor Larios, que traía línea de Germán Martínez, dijo que su partido no pretendía imponer al presidente del IFE.
DE ESA MANERA le dieron el balón al PRD, bajo la condición de que no propusiera a Javier Santiago -quesque porque no era del agrado de la priista capitalina María de los Ángeles Moreno-, por lo que los perredistas optaron por el "neutro" Leonardo Valdés.
LA LABOR de Murillo Karam -personero de Manlio Fabio Beltrones en todo este enredo- fue hacerle manita de puerco a Emilio Gamboa para que aceptara el acuerdo, cosa que finalmente sucedió.
F. Bartolomé, “Templo Mayor”, Reforma, 8 de febrero.
La noticia llegó a oídos de Manlio Fabio Beltrones mientras desayunaba con legisladores del PRI. “Larios quiere tumbar a Baños”, alertaron desde el lugar donde se negociaba la lista de nuevos consejeros del IFE. Según testigos de la escena, el senador del PRI cogió su celular y le marcó a Germán Martínez, jefe nacional del PAN, para reclamarle las aviesas intenciones del coordinador de los diputados panistas.
Ustedes bajaron a Merino, replicó Martínez.
Manlio endureció el tono y lanzó la advertencia:
Si bajan a Baños, no volveremos a negociar ningún asunto con Acción Nacional, dijo el sonorense.
No necesitó más para vencer la resistencia de Acción Nacional. No sabemos qué hizo Martínez, pero Marco Antonio Baños, propuesto por el PRI y rechazado por los otros siete coordinadores en San Lázaro, quedó en la lista final de los nuevos consejeros, integrada después de complejas y largas negociaciones.
Francisco Garfias, “Arsenal”, Excélsior, 8 de febrero.
Cuenta el periodista Francisco Garfias que al final del acuerdo sobre los consejeros de repuesto en el IFE, llegó a oídos del senador Manlio Fabio Beltrones, mientras desayunaba con legisladores de su partido, que el líder de los diputados panistas, Héctor Larios, quería “tumbar a Baños”.
El arreglo había sido que el PRD pondría al presidente consejero, Leonardo Valdés; el PAN a Benito Nacif, y el PRI a Marco Antonio Baños. Ahora, de últimas, Larios quería “tumbar” a Baños.
Según testigos de la escena”, dice Garfias, “el senador del PRI cogió su celular y le marcó a Germán Martínez, jefe nacional del PAN, para reclamarle. ‘Ustedes bajaron a Merino’, replicó Martínez. Manlio endureció el tono y lanzó la advertencia: ‘Si bajan a Baños, no volveremos a negociar ningún asunto con Acción Nacional’”. (Excélsior, 8/2/08) Así fue como se quedó Baños en la terna.
No sé si ésta es la negociación de la que se sienten orgullosos el gobierno y los partidos en el Congreso. Si la escena es cierta, pues está referida de testigos indirectos, muestra el corazón de la lógica que rige las negociaciones entre el gobierno de la República y el jefe del PRI.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio, 12 de febrero.
Una pregunta ingenua, y una respuesta tangible: ¿quién es el padre de esa criatura que se llama reforma electoral y que tiene su mayor resultado en los cambios al IFE? Todos saben que ese feliz padre se llama Manlio Fabio Beltrones. Frente a esa realidad, y a regañadientes de los otros que reclaman su porción de paternidad, el señor Beltrones y su grupo le pusieron nombre y apellido al chamaco. ¿Cómo se llama? En efecto, Leonardo, y se apellida Valdés.
Y para los que tengan dudas, valdría la pena que le echaran una mirada a la agenda reciente de la vida académica de Leonardo Valdés —en la Universidad de Guanajuato—, en donde encontrarán evidencias de amigables encuentros entre los especialistas electorales Arturo Núñez y Leonardo Valdés, entre otros conocedores del tema. Bueno, en esas tertulias guanajuatenses fue donde todo empezó
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 10 de febrero.
¿Qué partido ganó con la designación de estos tres consejeros? El primer corte de caja resultaría favorable al PRI. Todo indica que ni Valdés ni Benito Nacif estarían dispuestos a hacer por los partidos que los “apadrinaron”, PRD y PAN, lo que Baños haría incondicionalmente por el PRI. Por otro lado, los dos consejeros que ahora salen, Rodrigo Morales y Alejandra Latapí, no eran considerados activos del tricolor. Rodrigo Morales fue vetado por Germán Martínez, el nuevo presidente del PAN, por diferencias personales y Alejandra Latapí recibió tarjeta roja de parte de los priístas, quienes se consideraban engañados: ellos la habían postulado al IFE pero la ahora ex consejera no escondió sus simpatías por el PAN. Sin embargo, el partido de Calderón tampoco queda desprotegido. Logró conservar a Arturo Sánchez, su principal activo en el instituto y habría un acuerdo tácito de que en la siguiente tanda gozaría de “primeras selecciones”.
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
En cuanto a la Reforma Electoral, que como todos sabemos fue el pago que recibieron el "Jefe de jefes" y "Mi Truchimán favorito" por haber aprobado la Reforma Fiscal, la misma sociedad preguntaría: ¿En qué va a beneficiarnos? Porque no van a decirnos que después del "cochinero", perdón, negociaciones para seleccionar a los consejeros y al presidente consejero del IFE, la población puede estar segura de que habrá transparencia en los procesos electorales; tampoco va a creerles que los elegidos (algunos de ellos empleados de los legisladores) van a velar por los intereses de los ciudadanos, ni a garantizar que no se repetirán la guerra sucia, las pillerías, los atentados contra la democracia y todas las perversidades que vimos y vivimos en el proceso electoral de 2006.
Luis Soto, “Agenda confidencial”, El Financiero, 11 de febrero.
El jefe del PRI tiene la bala de plata para hacer que el gobierno acepte sus condiciones. Esa bala de plata es amenazar con levantarse para siempre de la mesa de negociaciones con el gobierno.
Si el PRI se levanta de la mesa, el gobierno no tiene adónde voltear en busca de los acuerdos que busca desesperadamente. El otro jugador con quien podría construir una mayoría, el PRD, está de partida ausente de la mesa, salvo para cosechar lo que caiga en su bolsa de los pactos que hacen el gobierno y el PRI.
Estricto y obligatorio panorama. Si el gobierno quiere negociar no tiene sino al PRI y ha de negociar, matices más o menos, como el PRI le pide, pues corre el riesgo de quedarse solo en la mesa.
Héctor Aguilar Camín, “Día con día”, Milenio, 12 de febrero.
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