Crece enojo en Colombia

BOGOTÁ.- La detención en Panamá del colombiano David Murcia Guzmán, presidente de la polémica firma DMG, sumada a la incertidumbre sobre la posibilidad de recuperar sus inversiones, caldeó ayer el ánimo de miles de afiliados a la empresa, que protagonizaron protestas y disturbios en poblaciones de Colombia.

Murcia Guzmán, quien es visto como un redentor económico por los miles de afiliados a su empresa, fue detenido el miércoles en Panamá y deportado a Colombia para responder ante las autoridades judiciales.

DMG se presenta como una comercializadora que vende tarjetas prepagadas, con las cuales el cliente puede adquirir bienes y productos, y por fidelidad acumula puntos que después puede redimir en efectivo, con rendimientos de hasta 300 por ciento de lo invertido.

El lunes, el Gobierno ordenó su intervención por presunta captación ilegal de dinero, al amparo del estado de emergencia, y estableció mecanismos para intentar devolver los recursos a los ahorradores.

En Bogotá, las largas filas de clientes de DMG que se apostaron ayer a las puertas del estadio El Campín, donde debían iniciar el trámite establecido por el Gobierno para intentar recuperar su inversión, degeneraron en una protesta que obligó a la Policía antimotines a intervenir.

Los manifestantes quemaron los formularios dispuestos por el Gobierno para la devolución del dinero y aventaron las vallas metálicas que contenían las filas.

En departamentos del sur, como Putumayo y Nariño, aquejados por cultivos ilícitos de hoja de coca, la tensión era mayor, pues ahí arrancó su negocio Murcia Guzmán y muchos están vinculados a DMG.

En poblaciones como Mocoa, Puerto Asís, Villagarzón y La Hormiga (Putumayo) el comercio cerró en señal de protesta, el transporte se veía afectado y muchas escuelas devolvieron a los niños a sus casas.

En Pasto, capital de Nariño, cientos de manifestantes también terminaron enfrentados a la Policía
Octavio Pineda corresponsal, Reforma, 21 de noviembre.

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