Instituciones, incapaces: FCH

El presidente Felipe Calderón admitió que el principal desafío para los derechos humanos en México es la impunidad con la que opera el crimen organizado y la limitación o franca incapacidad de las instituciones de seguridad y justicia.

Reconoció que la violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez “no sólo no termina por resolverse, sino que se ha generalizado a todos, en gran parte, por la lucha brutal de los delincuentes por controlar, no sólo el territorio donde pretenden realizar sus actividades o sus rivales, sino por dominar y doblegar a la sociedad”.

Al entregar el Premio Nacional de Derechos Humanos a Esther Chávez por su lucha contra los feminicidios en Ciudad Juárez y de manera póstuma, la medalla summa cum laude a los padres de Fernando Martí, secuestrado y asesinado por sus captores, el presidente Calderón dijo que ambos casos evidencian la suma de muchos males que se dejaron crecer y que hoy amenazan a las familias mexicanas.

“Simbolizan la corrupción e inoperancia de las instituciones de justicia y las limitaciones de las leyes y autoridades. Simbolizan, sobre todo, la impunidad que tanto daño le ha hecho y le hace a México”.

Por ello, el mandatario dijo que el desafío en materia de derechos humanos es profundo y es inaplazable enfrentarlo sin titubeos. “No tenemos tiempo que perder, ya hemos perdido mucho”, afirmó.

Dijo que la ausencia del joven Martí se ha convertido en una presencia en la conciencia colectiva para cumplir con el objetivo de erradicar el flagelo del secuestro, “cueste lo que cueste”. Y en el caso de la violencia en Ciudad Juárez anunció un relanzamiento de los operativos de las fuerzas federales que no tuvieron el éxito que sí se registró en Tamaulipas, Monterrey y Michoacán.

El presidente Calderón habló de su compromiso con los derechos humanos y por la transformación de la realidad de México de impunidad y corrupción, en un país de leyes, recuperando los territorios y la autoridad del Estado. “Si el miedo a la violencia nos paraliza, entonces la batalla estará perdida”, sostuvo.

Y dijo que este compromiso incluye la depuración de los cuerpos policiacos “porque sabemos que el origen de muchas violaciones a los derechos humanos está, precisamente, en la propia autoridad; porque sabemos que no podremos desterrar a la delincuencia si no la sacamos primero de nuestra casa”.

Y una vez más habló del papel que tiene la sociedad en esa tarea al inculcar valores de respeto para realizar un cambio cultural que no debe limitarse al crecimiento económico.

Por su parte, Chávez señaló que la justicia no podrá resolver el origen de la violencia como la marginación y la exclusión, y aunque reconoció el valor de las reformas legales que se han aprobado, afirmó que no puede convertirse en el centro del fenómeno de la inseguridad porque se reduciría a la pretensión de “judicializar hasta los más mínimos aspectos de la vida social”.

Y también se manifestó por la participación social para superar el temor ante la delincuencia porque “si la violencia nos paraliza, significa que los agentes del mal han triunfado”.

- Claves

Reconocimiento y asistentes

• A la entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos, acudieron también los miembros del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos como Joaquín López-Dóriga, Roy Campos, Miguel Carbonell, Juliana González, Graciela Rodríguez, Paullette Dieterlen y María Patricia Kurczyn.

• Alejandro y Mati recibieron del Presidente la medalla en reconocimiento a su hijo Fernando y Esther Chávez el premio por su trabajo a favor de las mujeres.

Lorena López, Milenio, 12 de diciembre.


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