Ésta es la primera muerte por huelga de hambre de un disidente en la Isla desde la década de los 70, señaló la Comisión Cubana de Derechos Humanos (CCDH), que lidera Elizardo Sánchez.
"Pésima noticia para los activistas de derechos humanos y para el Gobierno de Cuba", sentenció Sánchez.
Zapata, albañil de 42 años y militante del movimiento ilegal Alternativa Republicana, cayó preso en las redadas de marzo de 2003 junto a otros 74 opositores y cumplía condena en una cárcel de la provincia de Camagüey, hasta que hace unos días, debido a la gravedad de su estado de salud, fue trasladado al hospital del centro penitenciario habanero conocido como Combinado del Este.
Cuando ya su vida corría peligro, su esposa y otros familiares denunciaron que Zapata estaba siendo alimentado contra su voluntad por vía intravenosa.
La víspera de su muerte, un empeoramiento de sus signos vitales hizo que fuera trasladado de noche en una ambulancia al nosocomio en el que murió.
Al cierre de esta edición, ningún medio estatal isleño había dado la noticia. Para las autoridades cubanas no existen prisioneros políticos en el país. Los disidentes, por lo general encarcelados tras juicios sumarios con tiempos mínimos para su defensa, son considerados "contrarrevolucionarios" y "mercenarios a sueldo de potencias extranjeras".
Según datos de la CCDH, existen unos 200 activistas políticos y defensores de los derechos humanos encarcelados en diferentes prisiones del país.
Orlando Zapata suscribió el Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana liderada por el democristiano Osvaldo Payá para reformar la Constitución e impulsar la apertura democrática.
Por su intenso activismo, había sido detenido en varias ocasiones, y cinco procesos judiciales elevaron su condena a más de 30 años.
Opositores reclaman que, tras la muerte de Zapata, la comunidad internacional debería incrementar la exigencia de una apertura democrática al Gobierno del General Raúl Castro.
En el Congreso de Estados Unidos, la noticia no pasó inadvertida.
El senador republicano por Florida Lincoln Díaz-Balart dijo en un comunicado en su página oficial que Zapata ya es parte de la historia más gloriosa de la Isla.
"Su asesinato por el tirano Fidel Castro y sus cobardes carceleros nunca será olvidado", aseguró el legislador de origen cubano.
El senador demócrata Bill Nelson, también de Florida, declaró en otro comunicado que "la gente que ama la libertad debe responsabilizar al régimen cubano por el destino de Zapata".
"Su muerte, reportada hoy (martes), es un recordatorio triste del costo trágico de la opresión y de una dictadura que devalúa la vida humana", sostuvo.
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