Así fue como la ciudadanía juarense simbolizó la violencia que se registra en la ciudad y reclamó un cese a los hechos delictivos, así como la renuncia del Alcalde José Reyes Ferriz, del Gobernador José Reyes Baeza Terrazas y del Presidente Felipe Calderón.
La representación, que arrancó llanto incluso entre quienes observaban desde las banquetas, formó parte de un recorrido denominado "SOS JUÁREZ, Marcha de coraje, dolor y desagravio".
El recorrido fue en memoria de la matanza en Villas de Salvárcar del pasado 31 de enero, donde murieron 15 personas, estudiantes en su mayoría, así como por todas las víctimas inocentes que han fallecido en los últimos años.
"Los hijos de Salvárcar son hijos de todos", gritaba una mujer entre la multitud, que recorrió las calles por espacio de tres horas.
La marcha, a la que según organizadores y autoridades acudieron más de mil 500 personas, estuvo encabezada por Luz María Dávila, la mujer que encaró al jefe del Ejecutivo Nacional el jueves durante su visita a la ciudad.
Dávila portaba una manta con la frase "Ni una más, ni uno menos, ¡Basta ya de violencia!", la cual llevaba también Guadalupe Meléndez Villegas, madre de Israel Arzate, el segundo presunto responsable de la masacre detenido por las autoridades, y que de acuerdo con ella es inocente y un chivo expiatorio.
Desde antes de las 10:00 horas, ciudadanos vestidos de negro comenzaron a congregarse en la Plaza Benito Juárez, donde se encuentra un monumento al Benemérito de las Américas, donde usaron micrófonos para externar su dolor y coraje, así como entonar canciones de protesta.
En el área del cruce hacia Estados Unidos, Luz María "agarró a golpes" a un Felipe Calderón, caracterizado por uno de los manifestantes e incluso los manotazos que le lanzó provocaron que se le cayera la máscara.
A unas cuadras de donde inició la marcha, el diputado federal del Partido del Trabajo, Gerardo Fernández Noroña, tuvo un altercado con Julián Contreras, uno de los organizadores, quien le indicó que el evento era apartidista. Noroña dijo que en la ciudad operan "Escuadrones de la Muerte".
Maestros de la Universidad de Texas en El Paso también participaron en la marcha.
Mientras, a otra movilización convocada por fieles cristianos, apenas acudieron unas 50 personas. "Mucha gente no vino a esta marcha por miedo", dijo una mujer que pidió el anonimato.
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