'Seamos valientes y no pusilánimes'

CIUDAD JUÁREZ.- Los juarenses se imponen. Los agravios que cargan por años son la fuerza moral que les impele a establecer condiciones en la pretendida ruta de escape hacia un futuro más respirable.

La urgencia llama a la acción inmediata: en las calles la violencia del secuestro y de la extorsión genera terror.

"Perdón si disgusto con esta intervención no programada", irrumpe Leticia Chavarría, de la agrupación Médicos contra la Violencia. "Pero nosotros, que vivimos aquí, vivimos en el terror".

Chavarría clama por la ayuda del Presidente. "Están secuestrando médicos, es urgente atender el problema".

Portavoz de la mesa sobre seguridad, Hugo Almada advierte: Juárez no aceptará estrategias que no se ciñan al respeto irrestricto a los derechos humanos. "Me pidieron que hiciera énfasis en que el problema que vivimos es la corrupción de las fuerzas federales, estatales y municipales. (...) Tienen que revisar lo que ha salido mal. Hay que acotar la impunidad", exige.

En la ciudad el sentido de la inmediatez es impostergable. O es ahora o ya no habrá mañana.

La comunidad se apretuja en el salón de un hotel cercano al aeropuerto.

Empresarios, académicos, legisladores, especialistas, representantes de organizaciones no gubernamentales. El Presidente Calderón, con la valiosa compañía de su esposa, y el respaldo de nueve Secretarios de Estado concurre por segunda vez en menos de una semana.

Con todo, no hay, aún, un plan específico de acción para rescatar a Ciudad Juárez. Calderón aclara que no puede venir cada miércoles; tal vez dentro de tres semanas. Eso sí: su representante personal, el secretario Abelardo Escobar, tendrá "refuerzos de lujo": un chihuahuense de renombre, Luis Héctor Álvarez, y su coordinador de asesores, Antonio Vivanco.

Difícil de entender, pero los organizadores dejan fuera a activistas de derechos humanos y a los jóvenes, los que no tienen ni chamba ni estudios, los que, por esa circunstancia, son presa fácil de la delincuencia. Y por eso respinga Guillermo Asiain: "se les olvidaron los jóvenes".

El dramaturgo Edelberto Galindo sentencia: no son tiempos para poner obras de teatro "de príncipes y sapos". Convincente, arriesga una idea que no había aflorado en el diálogo del pueblo con la autoridad: "Vamos a jugar a tener fe. A querer enamorarnos unos de otros".

No hay que mentarle la mentarle la madre sólo al Ejército, provoca: "no ha habido una reacción fuerte, igual de frenética contra los asesinos. ¡Tenemos que ser valientes y no pusilánimes..!

La segunda comparecencia en Ciudad Juárez discurre sin sobresaltos. En el rostro de Calderón ya no asoma la rigidez de hace una semana, cuando la señora Dávila escupió su rabia por la muerte de sus dos únicos hijos en la matanza del 31 de enero.

Calderón anuncia la apertura de una página en Internet -www.todossomosjuarez.gob.mx- y revela: ha incursionado en Facebook, "donde hay de todo: gente que propone, gente muy constructiva (...) y gente que es muy destructiva. Yo lo que pido es que ocupen los espacios con responsabilidad".

El Jefe de Estado se abre de capa: "la verdad es que yo en mis tiempos también era muy bravo, esto hay que decirlo: entonces, uno encuentra en la vida las compensaciones que necesita. Vamos a dejarlo así".

Y accede a contestar preguntas. Él mismo, desde el atril, da la voz. Lleva la batuta. Y llueven entonces las reclamaciones.

Se alza la voz indígena: una adolescente mixteca clama la ayuda del Presidente para estudiar. "¿Cuál beca? Siete 7 años he pedido una beca y nadie me la ha dado (...) Quiero estudiar, soy perseverante", suplica.

Juárez se desangra. Su gente exige acciones inmediatas. Se anuncia una tercera visita presidencial. A ver si hay tiempo. "Todos somos Juárez", sentencia Felipe Calderón.




Reclamos

De viva voz y hasta con dibujos, ciudadanos juarenses reclamaron ayer por la violencia:

EN MEMORIA. "Soy inocente", decían pintas de reclamo al asesinato de jóvenes en Juárez en el marco de la visita del Presidente.


ACCIÓN. La doctora Leticia Chavarría interrumpió al Presidente para acusar el terror en el que viven en la ciudad fronteriza.
Mayolo López enviado, Reforma, 18 de febrero.

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