Periodistas dejan Guerrero por temor al narcotráfico

Se acabó. “Josefina” fue orillada por los cárteles del narcotráfico no sólo a guardar su libreta y pluma de periodista. Esta reportera guerrerense, junto con otros compañeros del oficio, han hecho maletas. Se van del estado. Sus vidas corren peligro. Los sicarios quieren sus cabezas.

Tanto “Josefina” como sus compañeros periodistas recibieron esa sentencia a través de llamadas a sus teléfonos móviles, por correo electrónico y por mensajeros del crimen organizado.

MILENIO pudo entrevistarse con “Josefina” y sus “compas” en un lugar seguro para ellos donde ahora cada uno cuida del otro.

“Nuestra casa son muchas casas. Nuestros números celulares los hemos cancelado al igual que nuestros correos electrónicos. Nos tenemos que vestir como turistas, caminar como turista para pasar inadvertidos, para que no den con nosotros”, dice con voz entrecortada “Josefina”, que desde este fin de semana ha hecho un alto en su trayectoria periodística de más de 15 años.

—¿Se van sin denunciar?

—¡Por favor!... ¡¿Para que nos pongan?.... Olvídalo… Esa idea no está en nuestras mentes.

El cambio radical en la vida de esta periodista guerrerense y de al menos otros seis reporteros que trabajan para medios locales y otros como corresponsales de medios nacionales comenzó el miércoles pasado, cuando un grupo de sicarios se enfrentó a un contingente de las policías federales, justo en la glorieta de la Diana Cazadora, en la costera Miguel Alemán, y donde perdieron la vida al menos siete personas, entre éstas dos menores de edad, su madre y un taxista al quedar en medio del fuego cruzado entre polis y sicarios.

Hasta ese lugar llegó “Josefina” para cubrir el hecho. Desde entonces comenzaron las llamadas para amenazarla de muerte, como al resto de sus compañeros. Desde entonces ella sólo piensa en salvaguardar su vida.

Desde ese día la vida de “Josefina” ha sido de estrés. Por lo pronto, rompió todo contacto con su familia para no exponerla. Seguramente a esta hora del día ella no está más en este puerto.

A juzgar por los hechos, lo que habría provocado a los cárteles del narcotráfico que se disputan esta plaza contra los representantes de la prensa no sólo fue la cobertura del hecho sangriento en la Diana Cazadora, sino el que hayan replicado en sus medios periodísticos la versión de que el único asegurado en la refriega fuera Ernesto Antonio Rocha Reyes, de 26 años, y haya sido vinculado “con El Güero Huetamo”, identificado como uno de los principales operadores de Édgar Valdés Villarreal, La Barbie.

Guerrero. Rodolfo Montes, Milenio, 17 de abril.

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