Señaló que se siente "a gusto de abanderar a la izquierda", aunque advierte que será sometido a una "campaña sucia" por parte del PRI y sus operadores.
Cobijado por el jefe del Gobierno del DF, Marcelo Ebrard y en negociaciones con Andrés Manuel López Obrador, quien ha condicionado apoyarlo a cambio de que asuma un decálogo que incluye rechazar el proyecto de la presa "la Parota", a lo cual Aguirre apunta "a mi sólo me mandan los ciudadanos de Guerrero".
En entrevista con Notimex, a bordo del autobús de campaña, quien fuera gobernador interino cuando sustituyó a Rubén Figueroa en 2006 a causa de la matanza de campesinos en Aguas Blancas, se deslinda de quien califica el "mayor cacique" de Guerrero y quien asegura apadrina la campaña de Manuel Añorve.
Se toma dos bebidas hidratantes y fuma tres cigarros en un trayecto entre Petatlán y Zihuatanejo, relajado después de cuatro mítines asegura que todas las encuestas, incluidas las del PRI, lo colocan 16 puntos arriba.
Afirma que "tenemos que hacer campaña casa por casa, porque ante esta situación los priistas están tratando de comprar el voto".
Incluso, aseguró que el pasado jueves 16 de diciembre se detectó un tráiler con despendas y otras mercancías que pertenece al PRI y que es parte del operativo de compra de votos que prepara la campaña de Manuel Añorve.
"Hay también algunos alcaldes del PRI que me están apoyando, pero que han sido presionados, no de parte del gobernador Zeferino Torreblanca, sino con llamadas telefónica intimidatorias, amenazantes, no caigamos en una campaña de miedo, buscan que se retiren simpatizantes", dijo.
Con guayabera blanca, zapatos playeros sin calcetines, pantalón caqui, Aguirre lanza el humo del último tabaco y apuntó sobre lo que viene en las últimas semanas de la campaña y de una "guerra sucia" del PRI en su contra.
"Yo advierto una campaña muy fuerte de descalificaciones, donde mandarán a Manlio Fabio Beltrones y otros actores que buscarán bajarme en las encuestas, llevarán a la mentira, pero hay una ciudadanía muy madura".
Aguirre Rivero, senador con licencia, dijo que la coalición que encabeza prepara un operativo "cazamapaches", "esperamos que en cada casilla por lo menos estén 10 personas de los tres partidos que me respaldan".
Resaltó que el tema de la violencia en Guerrero, principalmente en Acapulco, puede inhibir el voto el próximo 30 de julio y pudiera ser aprovechadp este escenario por el PRI para tratar de ganar la elección.
Cuestionado sobre si el proceso electoral se encuentra blindado para evitar la influencia del narcotráfico en el proceso, reconoció "no, aunque quisiéramos no lo podemos hacer, no somos un partido político, somos una coalición, en este caso le corresponde a las instituciones del gobierno".
"Yo lo que te puedo decir es que nosotros jamás tomaremos un peso o dinero de dudosa procedencia. Nunca ha sido esa mi condición y así voy a seguir siendo", enfatizó.
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