Al ascender por las calles estrechas que atraviesan las barriadas en las laderas de Caracas se pueden ver cada vez más autos grandes de manufactura estadou-nidense.
"En este país, nos gusta que nuestros coches sean como tanques, lo que significa que tienen que ser enormes, cómodos y, de preferencia, hechos en Estados Unidos", señaló Miguel Delgado, mecánico de Caracas, quien arregla un Dodge Coronet 1976 y un Chevrolet Impala 1979.
Los automovilistas explican que manejan estos autos simplemente porque pueden. Sonríen al enterarse que los precios de la gasolina en Estados Unidos promedian unos 80 centavos de dólar por litro, y que es mucho más cara en algunas partes de Europa.
Venezuela brinda a su población lo que podría ser el subsidio a la gasolina más generoso que cualquier país en el mundo.
Actualmente su precio es de unos 2 centavos de dólar por litro, es decir, es la más barata del mundo, aún por debajo de los precios en Arabia Saudí e Irán, otras importantes naciones exportadoras de petróleo, de acuerdo con un estudio sobre los precios globales de la gasolina realizado por la Agencia de Cooperación Alemana GTZ.
Aunque el país es un importante productor petrolero, el subsidio le cuesta al Gobierno más de 9 mil millones de dólares al año. A pesar del populismo con el que se ha relacionado al Presidente Hugo Chávez, éste ha lamentado la carga que el subsidio impone a las finanzas públicas, tachando los precios de la gasolina como difíciles de sostener.
No obstante, no ha tocado al subsidio, considerado por muchos venezolanos como un derecho de nacimiento. Un incremento en los precios del combustible, en 1989, contribuyó a provocar disturbios en los que murieron miles de personas.
Llenar hoy el tanque de un Lincoln Continental 1974, un vehículo de casi 6 metros de largo y motor V8, cuesta alrededor de 1 dólar, incluida una pequeña propina para el despachador.
Algunos automovilistas dicen comprar estos vehículos porque las refacciones son fáciles de encontrar. Otros los adquieren para contrarrestar la elevada inflación de Venezuela, pues en ese país, los autos conservan su valor extraordinariamente; por ejemplo, un Ford LTD Landau 1979 se vende a unos 5 mil 200 dólares en Venezuela, comparado con alrededor de los mil 500 dólares por los que se comercializaría en Estados Unidos.
A pesar de la existencia de nuevos modelos, el rugido de los motores de los autos estadounidenses de alto consumo de gasolina aún se escucha sobre el estruendo del tráfico, evocando de algunas formas el amorío que la gente de Cuba, principal aliado de Venezuela, tiene con los automóviles estadounidenses de los años 50.
Simon Romero / NYT, Reforma, 14 de diciembre.
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