La economía a un año de la elección presidencial

Después del triunfo “contundente, legal e inobjetable” del PRI (dixit Jorge de la Vega Domínguez, 1988) en los comicios del pasado domingo, las fuerzas políticas enfilan todas sus baterías hacia la contienda presidencial del 2012, en cuyo resultado gravitará de forma importante el comportamiento económico del país en los próximos 12 meses.

No hay que olvidar aquella famosa frase que Bill Clinton popularizó en su campaña por la presidencia frente a George W. Bush en 1992: “the economy, stupid”, haciendo referencia a la economía como un factor clave que debía de tomar en cuenta cada día del proceso electoral.

Si el partido en el poder quiere tener una oportunidad de triunfo en la elección presidencial del año entrante, deberá –entre otras muchas cosas- ser muy cuidadoso del manejo económico del país y vender la idea (real o no) de una economía prospera con un ambiente propicio para los negocios y el bienestar familiar. En este sentido hay que tomar en cuenta que uno de los principales aspirantes a la candidatura por parte del Acción Nacional es precisamente el responsable de dicho manejo, el actual secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.

Inflación, empleo, estabilidad económica, poder adquisitivo, confianza del consumidor y del productor, impuestos y gasto público son, entre otros, algunos de los principales indicadores económicos que pesarán en el ánimo de los electores, de aquí al primero de julio.

Cualquier factor que enturbie el panorama económico del país en los próximos meses deberá ser tratado con cuidado por las autoridades si no quieren darle argumentos y votos a la oposición. Con un crecimiento por arriba del 4% este año y el próximo se espera que la economía sea capaz de generar más de 600 mil empleos en el sector formal, pese a ello, los niveles de desempleo a nivel nacional seguirán ubicándose por arriba de los previos a la crisis (4.6% y 4.8% de la población económicamente activa en 2011 y 2012, respectivamente). De ahí la importancia para el gobierno federal que se apruebe una reforma laboral que facilite la contratación en el marco de la ley.

En este sentido, es muy importante que la recuperación económica realmente llegue al sentir de los hogares y el bolsillo de los electores, a través de una mayor estabilidad laboral que genere confianza en las familias y los consumidores mexicanos.

La propuesta priísta de reforma fiscal encabezada por Manlio Fabio Beltrones y Francisco Labastida desde el Senado prometía una mejora económica, disminuyendo la carga fiscal a los contribuyentes y las empresas a través de menores tasas en IVA e ISR, independientemente del impacto que realmente pudiera tener en las finanzas del gobierno federal.

Regresando de una de las crisis más profundas de cuando menos los últimos diez años, los resultados de la estrategia económica seguida por el actual gobierno no termina de convencer a la mayoría de la población. Hasta mayo, la perspectiva de los consumidores iba en retroceso ubicándose su índice en el nivel más bajo en lo que va del año; el índice de confianza de que la situación esperada de los miembros del hogar mejorará dentro de doce meses, respecto a la situación actual, viene disminuyendo desde marzo pasado.

Si bien el 72% de los especialistas del sector privado consultados mes a mes por Banco de México esperan que la evolución económica del país mejore durante los próximos seis meses con relación a la situación actual, todavía el 53% no está seguro si la coyuntura actual de las empresas es propicia para efectuar inversiones.

Hasta ahora la mejor carta del gobierno en materia económica ha sido la estabilidad económica, con una relativa baja inflación y un dólar barato, sin embargo, como lo han señalado varios analistas, la estabilidad económica no es suficiente, por lo que es probable que las autoridades hacendarias pongan en marcha un programa de gasto público más agresivo en materia de desarrollo social e infraestructura nacional.

A doce meses de la elección presidencial y tomando en cuenta el avance que representó para el Revolucionario Institucional los triunfos del domingo pasado, la política tenderá a ganar mayor peso en las decisiones económicas del país.

Rubén Migueles Tenorio, El Universal, 5 de julio.

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