En un sólo día, Mariana García tuvo que gastar el equivalente al 13 por ciento de su sueldo en una medicina para su hija.
Aunque están afiliadas al Seguro Popular, en el Hospital Infantil Federico Gómez les indicaron que el programa sólo cubre la atención médica pero no la medicina para tratar la infección en las vías urinarias que diagnosticaron a la niña.
En una farmacia privada afuera del hospital, Mariana compró el medicamento, que le costó 200 pesos. Su salario mensual como empleada en una tienda de teléfonos celulares es de mil 500 pesos.
"Le tuve que pedir prestado a mi hermana, porque si no, no me alcanza", explica.
El préstamo sólo incrementó la deuda que Mariana tiene con la mayoría de sus parientes por tener que pagar servicios de salud.
Cuando su hija nació, el médico le dijo que tenía la cadera desviada, por lo que tenían que iniciar un tratamiento ortopédico que tampoco cubre el programa gubernamental.
"He tenido que comprar tres aparatos, el primero me costó mil 500 pesos, el segundo mil 700 y el tercero 700", lamenta.
Carlos Álvarez también tiene Seguro Popular, pero debe pagarle 5 mil pesos al Hospital General porque el programa no cubre la cirrosis que padece y que lo tiene internado desde hace una semana.
"Uno tiene que pagar la cama, los medicamentos y todo lo que le pongan. Yo no sé de dónde vamos a sacar porque ninguno de los dos tenemos trabajo", señala Estela, su esposa.
"Cuando nos lo den de alta va a ser más difícil. Estamos viendo quién nos preste, porque mi hijo ya no nos puede ayudar Él es ayudante general de limpieza y ya tampoco le alcanza".
Concepción Flores ni siquiera tiene Seguro Popular, por lo que cada vez que se enferma tiene que pagar el tratamiento completo y las medicinas.
En los últimos meses, afirma, ha estado tan preocupada con los dolores de su pie que no le ha dado tiempo de presentar los papeles para formar afiliarse al programa.
Aunque se atiende en el Hospital General, tuvo que recurrir a un prestamista para poder pagar el tratamiento, pues tiene pie diabético y le tuvieron que amputar un dedo.
"Me dio 3 mil 500 pesos al 8 por ciento y hasta que regrese a trabajar le voy a poder pagar", detalla.
Concepción gana alrededor de 100 pesos diarios por vender gorditas en las afueras del metro Zaragoza.
Por la cirugía de la amputación del dedo, tuvo que pagar mil 500 pesos, más otros 300 por un parche quirúrgico para acelerar la cicatrización y 100 pesos por estudios de rayos X.
Además, cada semana tiene que regresar a consulta, lo que le cuesta 50 pesos.
"Somos pobres, no tenemos dinero para pagar un médico particular y a veces ni para pagar al de aquí", señala.
Margarita Vega, Reforma, 17 de julio.
'Ninguno de los dos tenemos trabajo'
Escenarios de la crisis 2011 Medios México domingo, 17 de julio de 2011 0 comentarios
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