Cuesta 500 pesos vida de migrante

TULTITLÁN, Edomex.- La vida de Julio Fernando Cardona Agustín, un migrante guatemalteco de 19 años de edad, le costó 500 pesos a sus asesinos.

De acuerdo con testigos, fue lo que un par de jóvenes mexicanos pagaron a los policías municipales que lo tenían bajo su custodia para que se los entregara y saldaran por cuenta propia el asalto que supuestamente les había cometido.

La madrugada del 7 de agosto pasado, narró el activista Irineo Mojica, dos jóvenes de la colonia Lechería que se encontraban ebrios fueron asaltados cerca de la Casa del Migrante San Juan Diego, ubicada en la calle Cerrada de la Cruz.

Tras sufrir el atraco, las víctimas interceptaron a la patrulla municipal 203, que en ese momento circulaba por la zona, y pidieron auxilio a los uniformados para detener al delincuente.

"Un testigo que estaba arriba del puente alcanzó a ver cómo la Policía viene a buscar al ratero y levanta al equivocado. Se lo lleva con los chicos (asaltados) y como estaban bien ebrios no sabían si era o no era", detalló Mojica.

El padre de la parroquia de San Francisco de Asís Chilpan y responsable de la Casa del Migrante, Hugo Montoya, indicó que el joven guatemalteco fue subido a la patrulla, paseado durante un rato y luego fue llevado hacia la zona donde su cuerpo fue hallado sin vida.

"Los policías lo suben pero no lo entregan (al Ministerio Público), sino que lo anduvieron. Los jóvenes que asaltaron son de la comunidad. Se juntaron con su bandita y dieron 500 pesos por este migrante. A partir de ahí lo empiezan a golpear, lo empiezan a insultar hasta que lo matan con piedras de aquel lado de las vías", relató.



Sueño americano

Cardona, quien participó en la Caravana Paso a Paso hacia la Paz, que viajó de Centroamérica a la Ciudad de México del 23 de julio al 2 de agosto, tenía la intención de llegar a Boston, donde lo esperaba un conocido que le conseguiría trabajo. Era la primera vez que viajaba a Estados Unidos.

El sábado 6 de agosto, recordó Montoya, el joven se había comunicado por teléfono con su papá a su natal San Marcos, en Guatemala, para decirle que estaba a la espera del permiso que le otorgaría la Cancillería mexicana para poder estar libremente en el país.

"Su papá le dijo: 'no, no te esperes, si tu deseo es continuar, continua'", apuntó.

Como a las 10:00 horas, el guatemalteco salió del albergue con la advertencia de que se tenía que llevar sus cosas y continuar su viaje, pues ya no sería recibido. Intentó despedirse de Angy, una hondureña de 21 años con la que había hecho amistad, pero no lo pudo hacer porque se estaba bañando.

"Como yo andaba un poco malita del pie, él me andaba de la mano, y bueno, no sé, todo el resto del día pasamos juntos. Me hablaba mucho de su familia, de su papá. Con muchos se portó muy bien. A él no se le miraba nada malo", señaló la joven.

Cardona no abordó ninguno de los trenes que pasaron ese sábado. Se fue hacia la vía José López Portillo y en uno de los semáforos comenzó a pedir dinero a los automovilistas.

"Él volvió por mí, volvió a preguntar por mí, porque me había prometido una tarjeta (telefónica). Me dijo: 'te voy a regalar una tarjeta para que le hables a tu familia' y entonces le dije: 'qué buena persona eres'", explicó Angy.

"No me dejaron salir. De la puerta se asomó y me dijo adiós y que me cuidara".



Pesadilla mexicana

El joven guatemalteco llegó alrededor de las 21:00 horas con otros tres centroamericanos al restaurante bar "La Casa de Manolo", a cuadra y media de la Casa del Migrante.

Los migrantes ocuparon la mesa que estaba justo en la entrada del baño y comenzaron a pedir cubetazos de cerveza.

"Lo recuerdo bien porque fue él el que pagó, como 500 pesos. Se tomaron cuatro cubetas. Era el más tranquilo. Los otros luego luego me querían besar y me agarraban la mano. Además, cuando les dije que ya iba a cerrar, el me dijo: 'no cierre señora'. Como que ya presentía algo", narró Nati, la encargada del lugar .

Rolando Herrera, Reforma, 17 de agosto.

0 Responses to "Cuesta 500 pesos vida de migrante"