Rechazan vecinos invasión migrante

TULTITLÁN.- Vecinos de la colonia Lechería justifican la animadversión hacia los migrantes centroamericanos con el argumento de que generan inseguridad e insalubridad en la zona, pues ahora permanecen ahí durante más tiempo antes de continuar su camino hacia Estados Unidos.

Los acusan de invadir la calle Cerrada de la Cruz, donde está localizada la Casa del Migrante San Juan Diego, ya que los que no tienen cabida en el albergue duermen sobre las banquetas, orinan al aire libre y en ocasiones ingieren bebidas alcohólicas o se drogan con solventes.

"Tenemos el problema de que a la casa (del migrante) viene muchísima gente. No se da abasto. A lo mucho le cabrán unas 60 personas y llegan bandadas de 200 o 300 migrantes", señala Fernando Flores, quien vive en la cuadra en la que se ubica el albergue.

"Por lo mismo que la casa que no se da abasto, los migrantes salen a hacer sus necesidades a la calle, se drogan, insultan a los vecinos -a las mujeres principalmente-, piden dinero. Si no les das te agreden y ya se han metido a casas", sostiene.

Los vecinos, reclama, han perdido su privacidad, pues los migrantes permanecen las 24 horas del día en las calles, en donde colocan cartones para poder dormir y acumulan la basura que van generando.

"Si quieres salir de tu casa les tienes que pedir que se quiten. Es un problema sacar los coches, porque se tienen que levantar y sales y otra vez se vuelven a poner. En la noches se vuelve imposible dormir porque están escandalizando y se pelan entre ellos", detalla.

El pasado 7 de agosto fue asesinado en la colonia el joven migrante guatemalteco Julio Fernando Cardona Agustín, crimen que, de acuerdo con testigos, presuntamente habrían cometido jóvenes de la comunidad para vengarse de un asalto que sufrieron y cuya autoría atribuyeron al centroamericano.

La venganza la realizaron después de que le pagaran 500 pesos a policías municipales que habían detenido al guatemalteco para que lo entregaran.

De acuerdo con los habitantes, la razón por la que los migrantes permanecen ahora más tiempo en la zona, es la existencia de la Casa del Migrante, que comenzó a operar el 19 de enero de 2009, pues debido a ello Lechería se ha convertido en un punto de llegada para muchos centroamericanos.

"Desde hace muchos años tenemos migrantes, pero iban de paso, sólo bajaban, compraban algunas cosas y continuaban su camino. Desde que existe la casa esto se ha vuelto un punto en el que se estacionan, se dedican a charolear (pedir dinero) o están a la espera de ser contactados por los polleros. Esa es otra, también nos estamos infestando de traficantes", indica Jorge Rodríguez, otro habitante de la colonia.

Los vecinos se han manifestado un par de veces exigiendo el cierre de la casa o su reubicación fuera de la colonia. La última protesta se llevó a cabo el 13 de agosto, cuando amagaron con clausurar el establecimiento.

El sacerdote de la parroquia San Francisco de Asís y responsable del albergue, Hugo Montoya, reconoció que la estancia de los migrantes en la colonia ha generado fricciones con los vecinos.

"En muchas ocasiones el mismo pollero, los deja abandonados aquí, 15 días, un mes, hasta que vuelven a reencontrarlos o recontratarlos. Otra de las cosas incómodas de lo que se queja la gente es esta escena que ve (un grupo de hombres acostados sobre la acera), si ya el migrante salió (del albergue) es para que continúe su camino, no para que se quede estacionado", indicó.

Rolando Herrera, Reforma, 19 de agosto.

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