Venezuela y el factor Uribe


BUENOS AIRES.— Como si las cuestiones ideológicas fueran a dirimirse en un territorio definido, como si Venezuela fuese un circo romano en el que algunos gladiadores políticos buscan prevalecer a pesar de todo, incluso de los años y de la coyuntura interna que los somete a cuarteles de invierno.
Es Venezuela, con su particular dinámica, en donde los hermanos cubanos Fidel y Raúl Castro y el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), disputan también algo más que sus respectivas percepciones sobre el comandante Hugo Chávez y el chavismo.
El rol de los hermanos Castro en el día a día de la política venezolana es un tema casi recurrente de debate en Caracas. Pero el rol que parece dispuesto a jugar Uribe, atomizado como está hacia dentro de Colombia por su delfín y ahora contrincante, Juan Manuel Santos, quedó de manifiesto el lunes, cuando a través de su cuenta en Twitter calificó a Chávez de “asesino”.
Reuniones con la oposición
Esto, después de algunos encuentros que mantuvo en Bogotá en días pasados con miembros de la oposición venezolana. En su mensaje, Uribe, quien ya en julio de 2010 rompió relaciones con el gobierno chavista después de un sinnúmero de crisis diplomáticas y cruces de declaraciones, acusó al jefe de Estado venezolano de querer “tapar la manipulación de sectores de la justicia, tapar el secuestro de más de mil personas por año, tapar que convirtió a Venezuela en un paraíso del narcotráfico y quiere tapar el impune asesinato de 19 mil venezolanos por año”.
Acto seguido, llamó a votar por el candidato opositor Henrique Capriles. “Capriles Presidente, ojalá Venezuela tenga inversión privada con empleo digno sin la dictadura de Chávez. Ojalá Venezuela tenga programas sociales sostenibles, que reivindiquen a los pobres sin el engaño de Chávez. Ojalá Venezuela le ponga término a la dictadura y elija la democracia y las libertades”, resumió en sus mensajes de 140 líneas cada uno a los que el ex presidente colombiano se limita ahora desde el llano.
El propio Capriles tuvo que salir rápidamente a pedirle a Uribe que “no se entrometa en la campaña electoral venezolana ni en los asuntos venezolanos”. Como Ollanta Humala con Chávez el año pasado, en plena campaña electoral peruana, pero a la inversa.
Fuertes por donde se las lea, las declaraciones son de un Uribe que en los últimos meses parece decidido a hacerse escuchar con tal de permanecer activo. “Quiere utilizar a Venezuela como un blanco a la mano para que no se olviden de él”, explicó el diputado chavista Carlos Escarrá, mientras la socióloga Margarita López Maya, ubicó los dichos del presidente más controvertido de la historia reciente de Colombia como “un aporte más a la polarización que vive el país”.
Gestos y apoyo
Los gestos, el apoyo con políticas y personal que Cuba viene dando a Venezuela desde el 2001, conforman buena parte de la partitura que toca la oposición cada vez que tiene que acusar al gobierno.
El solo hecho de que Hugo Chávez haya escogido precisamente La Habana para operarse y recuperarse del cáncer que padece, “y también para gobernar desde allí”, al decir del dirigente opositor Leopoldo López, muestra hasta dónde influye el gobierno cubano y es escuchado por su principal aliado en la región, el presidente venezolano.
“Incluso si hay que elegir a un sucesor, los cubanos también opinan. En La Habana los mejores posicionados en la larga lista de candidatos venezolanos son (el canciller) Nicolás Maduro y el hermano Adán (Chávez, gobernador de Barinas y ex embajador en Cuba)”, explica un dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que quiere guardar el anonimato.
“Es que a Chávez se le acabaron los hombres para polarizar. Uribe ya no es presidente y Alan García (en Perú) tampoco. Vicente Fox (en México) ya es historia y encima la enfermedad que le ocupa buena parte de su tiempo no le dejan tiempo ni contrincantes para polarizar”, acota López Maya.
Por todo esto, no faltan quienes ven en las declaraciones de Álvaro Uribe “una devolución de favores”, como el analista colombiano Bernardo Gutiérrez.
“Cuando en 2010 Chávez salió a acusar de asesino a Santos, éste se disparó en las encuestas y terminó siendo presidente, cuando pocos creían en esa posibilidad. Por eso, ahora no es de extrañar que estas declaraciones de Uribe fuera de tono y tal vez de lugar, con un Chávez doliente, tengan el mismo efecto. O sea, lo contrario al deseo que manifiesta Uribe”.
Más allá de las conjeturas, así como los Castro juegan sus fichas políticas en Venezuela, Uribe, desde la soledad de su computadora, también lo intenta. Y es que Venezuela y toda esa constante ola de rumores y tensiones que caracterizan su vida política parecen ser el campo de cultivo propicio para dirimir pleitos ideológicos y para que no se olviden de que alguien como Uribe, amante del tango, como buen “paisa” (nacido en Medellín), sigue allí, arrastrando “por este mundo la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser…”.
José Vales corresponsal, El Universal, 16 de mayo.

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