Santos se ha ubicado a prudente distancia de su mentor, el ex mandatario Álvaro Uribe. Ha sorprendido principalmente a los mandatarios del bloque de países progresistas de la región que le fueron haciendo un lugar en la mesa de la integración.
Así, Santos pareciera ser el presidente de las sorpresas. Llegó al Palacio de Nariño no sin atravesar problemas en su campaña y sorprendió por la forma en que ganó la primera vuelta y por la rapidez con la que cerró un acuerdo con su par venezolano, Hugo Chávez, quien lo había llegado a calificar como “un huracán de guerra si llega a la presidencia”.
Una vez en el poder, después de despedir, el 7 de agosto pasado, a Uribe como “un colombiano impar, el mejor presidente de toda la historia”, Santos comenzó a trabajar para desprenderse de la influencia de su antecesor. Lanzó un ambicioso plan de reparación económica para las víctimas del conflicto armado y anunció una reforma agraria, que poco tiene que ver con su currículum de economista de la London School, con master en Harvard.
“Yo siempre dije que Juan Manuel no era buen candidato, por su timidez y su carácter, pero estaba convencida de que sería un gran presidente. Y me lo está demostrando”, afirma, como quien cobra una apuesta lanzada en los días de la campaña, la CEO de una multinacional con base en Buenos Aires, quien fue compañera de estudios del hoy presidente Santos.
Suturando las heridas que la administración de Uribe dejó abiertas con la justicia y cerrando filas con la UNASUR y con Chávez, a quien llegó a definir como “mi nuevo mejor amigo”, Santos ha ido forjando su propio estilo y esfera de poder.
Las encuestas más recientes lo muestran con un nivel de aceptación que va del 84% al 90% y su gestión en estos días de lluvias e inundaciones parece haber afianzado su imagen en los sectores más populares.
“El doctor Santos ha hecho en estos cuatro meses un verdadero milagro de alquimia política”, reconoce el ex vicepresidente y ex embajador en Londres Humberto de la Calle, en una columna publicada ayer en la prensa local.
Pero no sólo cosechó una óptima relación con Chávez, que sirvió para pacificar la frontera de la misma forma que logró enfriar las relaciones heredadas con el Poder Judicial, sino que también inició una aproximación con Ecuador, donde tenía un proceso abierto por el ataque del Ejército colombiano, el 1 de marzo de 2008, al campamento de el ex guerrillero de las FARC Raúl Reyes, cuando Santos era ministro de Defensa.
“Es tan buena la relación de Santos con Chávez que hasta Cristina (Kirchner) y yo estamos celosos”, bromeó la semana pasada, al despedirse de la Cumbre Iberoamericana, el saliente presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.
Así, con una postura dialoguista reconocida por enconados rivales como el dirigente Gustavo Petro, del centroizquierdista Polo Democrático, y ocupando el espacio que se le fue abriendo en la región para sumar a Colombia al proceso de integración, Santos comienza a despuntar en una zona donde parecía que las sorpresas eran cosas del pasado.
0 Responses to "Santos, el personaje del año en Colombia"
Publicar un comentario