Hispanos preparan baterías para 2010

LOS ÁNGELES (Agencias).— Envalentonados tras meses de llamadas telefónicas a legisladores, huelgas de hambre y movilizaciones, estudiantes de Los Ángeles planean ahora llevar su lucha por los derechos de los inmigrantes a los estados y a la elección general de 2012, luego de que los senadores republicanos bloquearan la iniciativa Dream Act.

Los estudiantes insisten en que no se quedarán de brazos cruzados. También dicen que los votantes hispanos se están hartando de los legisladores y que ahora gozan de mayor influencia política. “Este es un movimiento”, dijo Nancy Meza, inmigrante ilegal de 23 años y graduada universitaria, mientras veía la votación del sábado. “No tenemos cabilderos ni personal a sueldo. Es un movimiento de estudiantes”.

Meza y otros 50 estudiantes activistas que se habían reunido en el Centro de Trabajo de la UCLA dijeron que en el próximo ciclo electoral (las presidenciales de 2012) recordarán a los latinos quiénes estuvieron de su lado (y quiénes no). Mientras, lucharán por tener acceso a asistencia financiera y licencias para conducir en estados más amigables para los migrantes, como el caso de California.

Pero no será una tarea sencilla. La votación realizada el sábado en el Senado para desechar la propuesta en favor de casi dos millones de estudiantes indocumentados fue un duro golpe para los activistas, quienes enfrentarán una batalla más difícil en la próxima legislatura, que empieza en enero, y en la que los republicanos tendrán la mayoría, al menos en la Cámara de Representantes, mientras que en el Senado la mayoría demócrata se verá mermada.

La Dream Act contempla que algunos jóvenes nacidos en el extranjero se puedan convertir en residentes legales del país después de pasar dos años en la universidad o en las Fuerzas Armadas. La medida se aplicaría a inmigrantes que tenían menos de 16 años al ingresar a EU, hayan vivido en el país al menos cinco años y tengan un diploma de alguna secundaria estadounidense o su equivalente.

Los inmigrantes prevén tiempos difíciles para los próximos dos años, ya que muchos republicanos prometen impulsar medidas más estrictas para restringir la inmigración.

La propia administración de Barack Obama ha tenido mano dura con la migración indocumentada. Según informó ayer el diario The Washington Post, pese a sus promesas de impulsar una reforma migratoria integral, Obama ha batido un récord de deportaciones de casi 800 mil inmigrantes indocumentados en sus dos años de gobierno.

La mano dura era parte de una estrategia para convencer a los republicanos que insistían en que la única manera de lograr una reforma migratoria era un incremento de la aplicación interna de las leyes y más recursos a la frontera. Pero el Post indicó que “el sábado, esa estrategia estaba en ruinas después de que los demócratas del Senado lograron sólo 55 votos en apoyo” a la modesta Dream Act.

Los grupos promigrantes dijeron que planean aumentar la presión sobre el gobierno de Obama para disminuir las deportaciones, frenar las leyes antimigratorias y cuidar a los estudiantes, muchos de los cuales revelaron su situación migratoria en los últimos meses.
Por otro lado, el Senado rechazó ayer, por 60 votos contra 32, una enmienda introducida por el republicano Jim Risch que habría alterado el nuevo acuerdo de reducción de armas nucleares con Rusia (START) y anulado una próxima ratificación. Risch quería modificar letra al preámbulo del plan. En los próximos días, el Senado votará si pone fin al debate y procede a la ratificación final, el jueves-
El Universal, 20 de diciembre.

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