“Solo como consecuencia de un canje de prisioneros saldrán libres quienes están cautivos en nuestros campamentos”, es decir, los 40 rehenes que las FARC pretenden intercambiar por unos 500 rebeldes presos, dijo Granda, un dirigente de las FARC y excarcelado por el presidente Álvaro Uribe a petición del gobierno francés en junio de 2007.
Las FARC advierten que no habrá un nuevo encuentro gobierno-guerrilla sin una zona despejada donde se pueda hablar en forma abierta sobre las condiciones para un canje humanitario.
“No es admisible que nos pidan más gestos de paz, cuando después de tantas muestras fehacientes de nuestra voluntad política por encontrar salidas al conflicto se nos responde con infamias y maledicencia”, agregó Granda en un artículo publicado en la Agencia Bolivariana de Prensa, Anncol.
Los rebeldes aludieron a las operaciones humanitarias de los pasados 10 de enero y 27 de febrero, en las que entregaron a cinco ex congresistas (Gloria Polanco, Orlando Beltrán, Luis Eladio Pérez, Jorge Eduardo Géchem y Consuelo González) y a la ex candidata a vicepresidenta Clara Rojas, antigua compañera de fórmula electoral de Betancourt, retenida desde febrero de 2002.
La entrega de estos secuestrados había sido gestionada con Raúl Reyes, número dos de las FARC y portavoz internacional de la guerrilla, abatido el 1 de marzo pasado en un campamento en Ecuador, lo que, según el grupo insurgente, cortó todo contacto con ella.
Atacan a cura que contactaría a guerrilleros
El sacerdote colombiano Luis Hernando Betancourt fue apuñalado en varias ocasiones en el municipio de San José del Guaviare por un desconocido mientras buscaba contactar con las FARC para lograr un acuerdo humanitario.
El sacerdote, que se encuentra fuera de peligro, había llegado hace cuatro semanas al Guaviare para establecer una comunicación con la guerrilla, y ayer fue herido con arma blanca en diferentes partes del cuerpo.
Al parecer, según la emisora Radio Caracol, el padre Betancourt había recibido el aval del presidente, Álvaro Uribe, para sus gestiones humanitarias, y le habría dado su número de teléfono celular con el fin de mantenerlo informado de sus gestiones con miembros de la guerrilla colombiana.
El comandante de la policía en el Guaviare, el coronel Eugenio Ramos, informó de que se ha abierto una investigación para establecer si esta acción tiene alguna relación con la tarea humanitaria del sacerdote o si fue un ataque de un delincuente común.
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