ELECCIÓN DE CONSEJEROS DEL INSTITUTO FEDERAL ELECTORAL, CUARTA PARTE. 8. RETOS DEL IFE.

19 comentarios, 6.44% de los 295 correspondientes al tema, dan cuenta de los retos del Instituto Federal Electoral. Entre ellos destacan la recuperación de la credibilidad, la independencia de los partidos y el caso de los spots no reportados. Temas cuyas notas pueden consultarse en este Observatorio y que, presumiblemente, continuarán en las agendas de los columnistas y articulistas que seguimos cotidianamente.

La prueba de fuego para el exorcizado IFE serán los comicios federales intermedios.
El sospechosismo ya marcó al IFE y difícilmente podrá remontar las dudas de que la renovación del Congreso en 2009 va a ser del todo transparente y que los próximos diputados federales saldrán rechinando de limpios.
Hay muchos pendientes y la marca del Diablo ya quedó sobre ellos y se remarcará cuando se realicen los comicios de 2012, a menos que cambien otra vez de Consejo General.
Jesús Sánchez, “Recuento Político”, El Financiero, 7 de febrero.

Por lo demás, los tres consejeros electos ayer, sobre todo el Presidente, tienen ante sí la enorme responsabilidad de rehacer un IFE que anda volando bajo en credibilidad y que sufre de una parálisis severa desde que Luis Carlos Ugalde supo que sería destituido.
Menuda tarea.
Adrián Trejo, “Engrane”, El Economista, 8 de febrero.

La restauración del IFE apenas comienza. Hace falta mostrar a la ciudadanía que esta designación no fue una farsa montada por la “partidocracia”. Si el instituto electoral aspira a recuperar la credibilidad perdida deberá comprobar que no es un maniquí de quienes le designaron. ¿Cómo? Hay castigos pendientes por las tropelías de las pasadas elecciones federales. Además, hace falta garantizar en 2009 y 2012 que las reglas se acaten antes de ser quebrantadas. Dos pruebas definitivas para saber de qué esta hecho el nuevo IFE.
Los legisladores, a su vez, deberán contenerse y no someter al instituto —aunque puedan hacerlo—; de lo contrario se corroboraría que los controles impuestos desde el Congreso buscan aún más impunidad para los ya intocables partidos políticos
Editorial, El Universal, 8 de febrero.

Una de las primeras respuestas maravillosas que estos nuevos integrantes, encabezados por Leonardo Valdés Zurita, deberán ofrecer es la escrupulosa información sobre aquellos 280 mil spots que están huerfanitos desde hace más de 19 meses.
Y la información anda bailando en uno de esos sugestivos cajones que dejó Luis Carlos Ugalde y hoy, con la prisa que ya deben tener Leonardo, Benito y Marco Antonio para comenzar a trabajar, nada mejor como ponerle listón, transparencia total y punto final a ese controvertido capítulo de la peligrosa mercadotecnia y la guerra sucia llevadas a cabo en medio del accidentado proceso electoral de 2006.
Marcela Gómez Zalce, “A puerta cerrada”, Milenio, 8 de febrero.

Una de las primeras acciones que llevó a cabo el nuevo presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, fue pedir el expediente de los 281 mil spots no reportados en la pasada elección presidencial.
El anterior presidente, Luis Carlos Ugalde, fue despedido por el Congreso precisamente cuando investigaba el asunto.
Una buena cantidad de esos spots corresponde al PRD, lo que hace a algunos maliciosos preguntarse si es por eso que López Obrador no lo quiere.
Valdés tiene otro gran pendiente: el destino de las boletas electorales.
¿Qué pasará con ellas? Se aceptan quinielas.
Pepe Grillo, Crónica, 9 de febrero.

Además, a partir del jueves 7 de febrero cuenta con apenas 10 días para desahogar una queja importante, se trata de la que presentó el PRD contra el ex gobernador de Tabasco, Manuel Andrade, por haber hecho proselitismo a favor de Roberto Madrazo, también en 2006. Cuestión delicada sin duda para el ala priista del IFE.
Si a todo esto sumamos que todavía sigue pendiente el tema de las boletas electorales almacenadas y que aún hay unas 500 quejas, no estaría por demás preguntarle a Leonardo Valdés si está consciente de que de ninguna manera recibió un bombón.
Francisco Garduño, “Doble o nada”, Milenio, 9 de febrero.

Los retos que enfrentarán estos nuevos integrantes son muchos y de toda índole. De inicio entran a un Consejo General divido, que ha pasado por un profundo desgaste y que no ha logrado construir una ruta estratégica colectiva. La llegada de estos tres nuevos consejeros removerá la correlación de fuerza y podrá rearmar los consensos dentro del IFE. Eso ya de suyo es una buena noticia.
Apuntábamos ya a la otra novedad: parece haberse armado algo cercano a un acuerdo entre partidos, lo cual también debe ser visto como un avance en nuestra vida política.
Es fundamental que el nuevo presidente consejero y los integrantes recientes, dediquen tiempo y esfuerzo a consolidar una visión conjunta, un nuevo paquete de objetivos que frente a las modificaciones constitucionales y en reglamentos, como lo es el Cofipe, reorienten el trabajo institucional hacia nuevas condiciones de corresponsabilidad del IFE y los partidos. Y que también den certeza y gobernabilidad a la estructura del instituto frente a una nueva reforma electoral.
El reto de Leonardo Valdés es enorme pero también tendrá el apoyo de mucha gente que cree que el IFE debe ser, como ha sido, uno de los pilares de nuestra vida institucional y democrática.
Luciano Pascoe, “La zanahoria del caballo”, Crónica, 10 de febrero.

El nuevo consejo debe acreditar independencia de los poderes fácticos, pero también y, especialmente, autonomía de los poderes formales: del gobierno, los partidos y los legisladores. La reforma ha disminuido la capacidad de fiscalización y control de las autoridades electorales para avenir a los partidos a la democracia y legalidad. La reforma intenta frenar los juicios para la protección de los derechos que interponen ciudadanos para protegerse del autoritarismo partidista. Falta saber si los legisladores —futuras víctimas de la verticalidad y despotismo— van a limitar al Tribunal Electoral en esta materia, bajo el falso argumento —favorito de Roberto Madrazo y Manlio Beltrones— de que en estos casos la autoridad interfiere en los asuntos internos de los partidos y, por lo mismo, deben resolverse por los órganos de justicia partidarios o, lo que es lo mismo, que impere la imposición autoritaria.
Federico Berrueto, Milenio, 10 de febrero.

No, el principal reto del IFE no es recuperar la confianza de la ciudadanía. Tampoco el de recobrar la credibilidad en las elecciones. La confianza en el IFE se ha sostenido en niveles aceptables a pesar del embate al que lo sometieron partidos y legisladores. Niveles que podrían ser mejores pero que se mantienen por encima del promedio de 7 de calificación en las encuestas periódicas de Consulta Mitofsky. Sobre todo que se mantienen muy por encima de la confianza que generan entre los ciudadanos los legisladores y los partidos que rondan apenas el 5 de calificación y que no superan la de la policía.
Por lo demás, está visto, la tarea de generar confianza no depende de los consejeros sino de los partidos. Buena parte del descrédito que ha sufrido el IFE se debe a las declaraciones de éstos y al manoseo al que se ha visto sometida la institución. Si los partidos persisten en cuestionar cada decisión que les afecte y en combatir cada sanción que les sea impuesta, no habrá manera de que la confianza se mantenga, mucho menos que aumente.
María Amparo Casar, Reforma, 11 de febrero.

La primera prueba de fuego del nuevo IFE tendrá lugar con los comicios federales del 2009. La verdad es que, si exceptuamos su nuevo papel como censora y administradora de tiempos de medios, la institución no ha cambiado de manera radical. Hay una estructura numerosa -y onerosa- debajo de los consejeros que funciona ya con experiencia y calidad. El IFE es una de las pocas entidades gubernamentales mexicanas con un verdadero servicio civil de carrera, el cual permite mantener la memoria histórica de operación a pesar de los cambios en la cúpula.
Pero de nada sirve, como lo vimos en el 2006, tener un IFE profesional si los candidatos y los partidos no están dispuestos a aceptar sus derrotas. Mientras nuestros políticos sigan insistiendo en que ellos no pueden perder, todos los esfuerzos por construir un sistema electoral sensato estarán condenados al fracaso.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 11 de febrero.

El desafío de los actuales consejeros dentro de un Consejo General renovado —y en permanente renovación desde ahora— es enorme, si deciden asumirlo. Hacia afuera tiene que ver, como escribí más arriba, con la recuperación de la autoridad (y de la imagen) de un IFE que, hace no mucho, gozaba del más alto prestigio nacional e internacional. Hacia adentro, por otra parte, tiene que ver con el restablecimiento del compromiso de la estructura de personal (vocales de las Juntas Locales y Distritales, principalmente) con una institución autónoma —en la que deben prevalecer los criterios de lealtad y profesionalismo.
Emilio Zebadúa, “Observatorio global”, Crónica, 11 de febrero.

La credibilidad en las elecciones tampoco es su principal reto. También está visto que ella no pasa por una buena organización fundada en la participación ciudadana de las elecciones sino por los resultados: quién gana y con qué margen de diferencia. La confianza en las elecciones del 2012 dependerá o bien de un triunfo por amplísimo margen de uno de los candidatos o bien de que de aquí a entonces la clase política evolucione de tal forma que el perdedor acepte los resultados y no culpe al órgano electoral de su derrota.
Así las cosas, los retos que enfrenta hoy el seminuevo IFE son mucho mayores que los de recuperar la confianza y credibilidad. Los retos del nuevo Consejo General son del tamaño de las violaciones a la legalidad que los partidos y legisladores cometieron, del desaseo en el nombramiento de los nuevos consejeros y de los errores de la reciente reforma electoral.
María Amparo Casar, Reforma, 11 de febrero.

En realidad, en la persecución de estos objetivos por el actual Consejo General, el nuevo presidente Leonardo Valdés, tiene poco tiempo. El fraccionamiento del anterior Consejo en dos bloques rígidos no queda resuelto necesariamente por la incorporación de los tres nuevos miembros. Sin embargo, la mayor experiencia política y el profesionalismo de Valdés (con relación a Ugalde) abren un espacio vital para la creación de los consensos que el IFE requiere, no sólo con los partidos, sino con la sociedad civil, la comunidad internacional y la opinión pública.
Pero lo que resultará determinante para el IFE en el mediano plazo es si el Consejo General, en el contexto de un nuevo marco legal e institucional con tantas limitantes y deficiencias, logra definir su proyecto político. Sólo si cuentan con un proyecto propio, adecuado a las nuevas condiciones políticas que hereda la institución de las recientes crisis, los consejeros electorales podrán trascender las trampas que los partidos le impusieron a la autonomía del IFE. Y con las elecciones del 2009 a la vuelta de la esquina, no sobra tiempo.
Emilio Zebadúa, “Observatorio global”, Crónica, 11 de febrero.

Cuarto, se les ha puesto en ruta de colisión con los partidos y candidatos al convertirlos en cuidadores de la moral pública y obligarlos a juzgar lo que es y no es una campaña negativa.
Quinto, tendrán que restañar la relación con la industria de la radio y la televisión para la puesta en escena de un nuevo modelo medios-elecciones que aunque es acertado en cuanto a sus principios no podía ser peor en cuanto a su diseño. Un modelo que no funcionará sin la cooperación de los propietarios de los medios.
Sexto, enfrentarán a unos partidos que, si bien lograron ponerse de acuerdo sobre los primeros tres nombramientos, distan mucho de haber hecho un compromiso creíble y sustentable de someterse a los dictados del árbitro. Ya hay quien los descalifica de antemano y anuncia su derecho a deslegitimar las próximas elecciones.
María Amparo Casar, Reforma, 11 de febrero.

Por otra parte, en el plano interno, el desafío que enfrenta el IFE no es menor aunque sea menos visible. Sin ánimos catastrofistas, debemos reconocer que el instituto pasa por una crisis muy seria que ha lastimado su tejido institucional gravemente. Hoy en día la estructura del servicio profesional electoral (que es la clave por la que el IFE ha logrado organizar procesos electorales de altísima calidad) se encuentra lastimada, descuidada y fragmentada. El desgobierno que ha caracterizado al IFE en el último medio año ha agravado severamente esa situación.
Recomponer ese tejido institucional no va a ser algo sencillo y el tiempo para hacerlo es escaso (en octubre de 2008 arranca el proceso electoral del próximo año y para entonces esa estructura debe estar bien “aceitada” con las líneas de mando restablecidas y con una capacidad operativa al 100%). Afortunadamente dos de los funcionarios recién designados, el consejero presidente, Leonardo Valdés, y el consejero Marco Baños, son viejos conocidos de la estructura del IFE, situación que, sin duda, facilitará esa complicada y vital operación
Lorenzo Córdova, El Universal, 12 de febrero.

Finalmente, el último reto que en general enfrenta el IFE es el de reconstruir la credibilidad ciudadana que parcialmente se perdió en los últimos años. José Woldenberg solía decir que en el proceso de construcción de la confianza se avanza micra a micra y se retrocede en kilómetros. Desafortunadamente en los tiempos recientes ocurrió lo segundo. La tarea de reconstrucción de la confianza comenzó con el nombramiento de los nuevos integrantes del Consejo, que afortunadamente fue el resultado de un amplio consenso entre las fuerzas políticas. Es un primer paso positivo, pero todavía falta mucho por hacer
Lorenzo Córdova, El Universal, 12 de febrero.

Consolidar al IFE es la tarea inmediata, aunque hay otros retos que no se vislumbran fáciles y que tienen que ver con el descrédito y las profundas divisiones internas que se viven en el instituto. La reestructuración del IFE apenas comienza; las expectativas son muchas sobre los nuevos consejeros pero los retos que les esperan son aún mayores.
Como ciudadanos brindémosles a los nuevos consejeros el beneficio de la duda, pero también contribuyamos a que puedan demostrar de qué están hechos y hasta dónde está su compromiso con la institución y con el país. Este es el principio de una nueva era para el IFE, pues falta renovar a otros consejeros, pero sin duda es un buen comienzo.
René Arce Islas, Crónica, 13 de febrero.

Se desvanece el "spotgate". De un escándalo que había sido comparado con Amigos de Fox o el Pemexgate, ahora todo apunta a un borrón y cuenta nueva. Aunque las multas al PRD y al Panal, que mañana discutirá y aprobará el Consejo General del IFE, no son tan suaves -20.8 millones y alrededor de 3 millones, respectivamente-, desmerecen respecto de las expectativas generadas en principio. Mire usted: de más de 47,000 spots no reportados por la campaña de la coalición Por el Bien de Todos, ahora resulta que al PRD sólo le tocan 20,000, de los cuales 3,752 son de televisión. Y al Panal le bajan de 3,617 a sólo 508. La sentencia del TEPJF que invalidó los procedimientos oficiosos ayudó mucho para que los partidos que los impugnaron presentaran documentación que no les habían tomado en cuenta. Ahora este expediente va que vuela para cerrarse.
“Días Políticos”, El Economista, 14 de febrero.

Los consejeros del IFE admiten confusión. No obstante las marionetas con que Fiscalización pretende hoy persuadirlos de perdonar al PRD la mitad de los 47 mil 779 anuncios ilegales que coló en campaña, no entienden cómo un spot es “original” y otro “repetido”, si son iguales. ¿Mantendrá Leonardo Valdés su oposición? El autor de la propuesta es Francisco Guerrero, quien ayer se despidió porque aceptó una invitación para trabajar en el gobierno federal
“Frentes Políticos”, El Universal, 15 de febrero.

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