Leonardo Valdés.
Pero lo más importante de la formación del nuevo presidente del IFE es el ejercicio democrático que aprendió a operar, justamente en su brega partidista y electoral. Hace unas dos semanas le pregunté cuáles eran los principales movimientos que debería realizar para lograr el triunfo en la carrera por la presidencia del Consejo General del IFE. Me respondió:
“Desde diciembre creo haber logrado la simpatía de las diputaciones del PAN y del PRI, pero los coordinadores de las dos fracciones me dijeron que su apoyo quedaría condicionado a que yo mismo negocie el del PRD. En eso estoy…”
Leopoldo Mendívil, “Crónica Confidencial”, Crónica, 8 de febrero.
Lo extraño del caso es que Javier González Garza, coordinador de los diputados del PRD, "olvidó" los presuntos agravios de Valdés Zurita: fue uno de los tres consejeros electorales que votaron en contra de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador cuando éste compitió por la jefatura de gobierno del DF.
Además, fue uno de los que votó en contra de la fiscalización de los gastos de la campaña de Santiago Creel Miranda.
Adrián Trejo, “Engrane”, EL Economista, 8 de febrero.
Eso de ordenarle al presidente del IFE es una broma que no sucederá tampoco con Leonardo Valdés Zurita, quien al final de cuentas fue elegido dentro de un sistema muy malo, insiste en señalarnos Pablo Gómez. No puede existir un sistema de vetos sin analizar a fondo las currículas de todos los aspirantes. Acepta que en esta ocasión no se llevó a cabo como sucedió hace cinco años, en donde todos los aspirantes eran desconocidos y al final se dio el agandalle de PAN y PRI. Por eso, los actuales consejeros resultaron muy mediocres.
Sin embargo reconoce que Valdés Zurita proviene de la izquierda, es un académico sólido y nadie podrá decir que no tiene los merecimientos. El nuevo presidente del IFE ya fue consejero junto con Jorge Alcocer. Tuvo gran cercanía con Heberto Castillo, inclusive se casó con su hija Itzel,
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 8 de febrero.
Finalmente, la filigrana política realizada por Valdés Zurita resultó fundamental para desenredar el nudo gordiano que habían enmarañado todos en la Cámara de Diputados, aunque el actor principal de tal maraña haya sido el PRD por el empecinamiento de López Obrador en sostener a rajatabla la candidatura de Genaro Góngora Pimentel. Pero mire, doctor Woldenberg, ya por la mitad de enero había trascendido la decisión del ministro de la Corte Suprema de renunciar a la competencia por la presidencia del IFE, pero malo para él no concretar la intención y seguir permitiendo el manoseo de su nombre y su prestigio hasta que los perredistas desistieron de la obstinación de su presidente legítimo.
Leopoldo Mendívil, “Crónica Confidencial”, Crónica, 8 de febrero.
Los nuevos integrantes del IFE provienen de las instituciones electorales y de la academia. Leonardo Valdés Zurita acredita la preeminencia de su designación por su fecunda experiencia en ambos terrenos. Licenciado en economía, tuvo hace dos décadas militancia política en el Partido Mexicano de los Trabajadores, a cuyo líder, Heberto Castillo, era cercano y con quien emparentó. Pero después concentró sus intereses en tareas académicas. Se doctoró en ciencias sociales en El Colegio de México y se especializó en elecciones. Fundó y dirigió en la unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana el Centro de Estadística y Documentación Electoral, y presidió la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales. En 1996 el presidente del consejo del IFE José Woldenberg, en cuya silla ahora se sentará, lo propuso como director ejecutivo de Organización Electoral, cargo del que salió en 1998 al ser elegido consejero en el naciente Instituto Electoral del Distrito Federal. Renunció a esa posición en diciembre de 2004 para reintegrarse a la vida académica, esta vez en la Universidad de Guanajuato. Su información y capacidad analítica han sido expresadas en muchos trabajos, señaladamente en el cuaderno número siete de la serie de divulgación de la cultura democrática publicado por la institución que ahora presidirá, que se titula Sistemas Electorales y de Partidos.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 8 de febrero.
Por otra parte, no podemos omitir los datos en el currículum de Valdés en torno del registro del entonces aspirante al gobierno del DF recordados puntualmente por Valentina Batres, ayer por la tarde, en torno del caso de Andrés López quien no tenía los requisitos de residencia y a pesar de su voto en contra llegó al cargo o el asunto de la negativa de revisar desde el IEDF los gastos de campaña de Santiago Creel, contendiente del actual “presidente legítimo”:
Rafael Cardona, “El cristalazo”, Crónica, 8 de febrero.
Leonardo Valdés Zurita (personaje patrocinado por el PRD) es doctor en ciencia social por El Colegio de México, donde también trabajó como profesor; ocupó el cargo de consejero del IEDF, pero las diferencias con sus colegas lo llevaron a dejar este cargo. Este personaje tiene publicados libros sobre su especialización de investigación política electoral, mismos que fueron editados por el IFE; participó en trabajos que han aparecido en más de 20 publicaciones e hizo también colaboración con revistas de difusión extranjera y nacional. Asimismo, es fundador del Centro de Estadística y Documentación Electoral (CEDE) e integrante activo del Grupo Especializado en Estudios Electorales del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales. Fue director ejecutivo de Organización Electoral del IFE. Últimamente lo podíamos encontrar en la Universidad Autónoma de Guanajuato, como investigador.
Yuriria Sierra, “Nudo gordiano”, Excélsior, 9 de febrero.
La capacidad y conocimiento de Valdés Zurita no están en duda, pero el método mediante el cual fue subido a la tribuna de San Lázaro y posteriormente votado como presidente sugiere un compromiso con el PRD que fue quien lo "transitó", como se dice en el argot legislativo.
Adrián Trejo, “Engrane”, EL Economista, 8 de febrero.
La noticia de que era presidente consejero la recibió en su casa, al sur del DF, donde se reunió con sus más cercanos colaboradores
Tiene una larga carrera en temas electorales, fue integrante del Instituto Electoral del Distrito Federal en el año 2000, cuando validaron la elección de Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno capitalino… pero en su momento votó en contra de su derecho a registrarse como candidato. También tiene una larga carrera como catedrático en la UAM Iztapalapa y también en la Universidad de Guanajuato (cuando vivió ahí).
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 8 de febrero.
Hace unos días nos comentaba Leonardo Valdés que este año habrá elecciones electorales, comicios que son muy importantes para las principales fuerzas políticas del país ya que les permitirá ver cómo operan los institutos políticos de cara a los comicios de 2012. Según varios estudios se dice que el PRI y el PRD dominarán en estos procesos y el PAN obtendrá victorias mínimas.
Ubaldo Díaz, “Escenario Político”, Crónica, 8 de febrero.
Triunfo inteligentemente hilvanado el de Leonardo Valdés Zurita, pero el futuro le depara una labor que en momentos diversos se advierte extenuante. De sobra conocemos el sordo e injusto ataque contra el IFE, en el que aún no se entiende por qué hicieron causa común los priistas con los perredistas. El hecho es que lo hicieron y ocasionaron un daño más injusto al proceso democrático del país con su siembra de desconfianza contra el árbitro electoral. ¿Mandarán, como se teme, los partidos políticos en el IFE? ¿Podrán los nuevos consejeros imponer la fuerza de la autonomía constitucional del órgano electoral y sobrevivir a la prepotencia partidista?
Ése es el principal reto que espera al nuevo presidente del Consejo General del IFE. Un reto frente a la democracia mexicana, que es, en realidad, el nuevo gran compromiso de Valdés Zurita…
Leopoldo Mendívil, “Crónica Confidencial”, Crónica, 8 de febrero.
Pero hay más. Cuando se pregunta ¿quién resultó ganador con la selección de Valdés como presidente del IFE?, son muchos los que hablan de un triunfo de la izquierda, ya que el nuevo timonel del instituto proviene, en efecto, de un sector de la vieja izquierda mexicana, sobre todo del PMT de Heberto Castillo. Incluso Valdés fue esposo de Laura Itzel Castillo, hija del luchador social y fundador de ese partido. Sí, por ese lado no hay duda de que la presidencia del IFE quedó en manos de uno de los cuadros de la izquierda, como lo anticipamos.
Pero el problema está en “la letra chiquita” del acuerdo que hizo posible la presidencia de Valdés. Para indagar a ese respecto, es necesario formular una nueva pregunta. ¿Quién promovió a Valdés en el PRD? ¿Quién cree usted? Pues sí, nada menos que Arturo Núñez, el ex priísta, actual árbitro de la contienda sucesoria del PRD, hombre del grupo político de Manlio Fabio Beltrones y pieza clave del “triángulo perverso” que integran el poderoso senador Beltrones, la presidenta del Tribunal Electoral, María del Carmen Alanís, y Jorge Alcocer. A ese “triángulo”, sus nexos y objetivos —que no son otros que hacerse del control de todo el aparato electoral, con miras a 2012—, nos referimos en el Itinerario Político del 26 de septiembre de 2007
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 8 de febrero.
Ayer lo cuestionaron sobre si tiene o no militancia partidista. Y fíjese que alguna vez sí perteneció a un partido: el Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo, en los 70… En 1985 y 1988 fue representante en la entonces Comisión Federal Electoral. Pero dejó su militancia y se especializó en estudios electorales
Katia D’Artigues, “Campos Elíseos”, El Universal, 8 de febrero.
Aunque viene con el sello del PRD, el próximo presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, podría tener el beneficio de la duda: en 2000, como consejero electoral en el DF, se opuso al registro del tabasqueño López Obrador como candidato a la jefatura de gobierno del DF porque no cumplía los requisitos legales. Pero al final ganó la presión perredista.
Las posibilidades de maniobra de Valdés serán estrechas. Su candidatura fue una imposición del PRD para defender las posiciones del perredismo. Y de igual manera ocurrirá con los otros dos consejeros elegidos: Marco Antonio Baños será del PRI y Benito Nacif representará los intereses del PAN. El IFE se partió en tres rebanadas de pastel.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 8 de febrero.
La imposición de Leonardo Valdés Zurita, incondicional del PAN y de Felipe Calderón, al frente del IFE confirma que la derecha en el poder no está dispuesta a que en las elecciones de 2012 esté en disputa la Presidencia de la República
Luis Javier Garrido, La Jornada, 8 de febrero.
Por cierto, son muchos los que aún recuerdan los pleitos en los que participó Valdés como consejero del IEDF, al grado de que en no pocas ocasiones lo dejaron solo casi todos los consejeros. Se dice, incluso, que ese vacío llevó a Valdés a salir del IEDF para buscar una cátedra en Guanajuato
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 8 de febrero.
Valdés, en la sesión del 12 de abril de 2000 de los consejeros del Instituto Electoral del DF, votó acompañado de Rodrigo Morales Manzanares y Rubén Lara León. Honestidad política, pues. Desde ayer Leonardo Valdés Zurita es el presidente del IFE, por consenso del PRI, PAN y PRD. El ala radical y más corrupta del PRD seguía necia en imponer a Genaro Góngora. En fin, se ve a Valdés Zurita como un hombre que ve la aplicación de la ley primero antes de haber aceptado la línea marcada por Ernesto Zedillo a favor de López Obrador. Al final de cuentas Zedillo logró su capricho, aun en contra de su partido.
Víctor Sánchez Baños, “Poder y dinero”, Crónica, 8 de febrero.
No en balde, en 2000, Leonardo Valdés votó en contra del registro de AMLO a su candidatura para el gobierno del Distrito Federal.
Así, con esta designación tendremos otra vez un IFE militante, similar al que se deseaba renovar, tan poco confiable como el anterior, y tan sumiso a Los Pinos como el de Ugalde. La diferencia es que ahora se hace creer que es consensuado y que fue aprobado por todos los partidos.
No obstante, la tarea del “nuevo” IFE está clara: ayudar al grupo gobernante a obtener en 2009 el control del Congreso y garantizarle de cualquier forma la continuidad en 2012
Martí Batres Guadarrama, “Objeciones de la memoria”, El Gráfico, 8 de febrero.
Tal vez las acusaciones que recibió desde la tribuna de la Cámara de Diputados constituyan el mejor aval para el nuevo presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, cuya característica primordial es la imparcialidad.
En épocas diferentes y en circunstancias distintas, Valdés Zurita acreditó que sus antecedentes de militancia en la izquierda –principalmente en el desaparecido PMT– no le impiden conceder la razón a quien lo acredita conforme a derecho.
En la Comisión Federal Electoral, antecedente del actual IFE, se ganó el respeto del PAN al votar a su favor en un medio aplastantemente dominado entonces por el gobierno y el PRI. Luego, como consejero electoral del DF, votó por no conceder a López Obrador el registro como candidato del PRD al gobierno capitalino, por considerar que no cumplía los requisitos legales.
En cuanto a su vida privada vale mencionar que entre las recomendaciones con las cuales acreditó su aspiración a presidir el IFE estaba una carta suscrita por su ex suegra.
Miguel Ángel Rivera, “Clase Política”, La Jornada, 8 de febrero.
En el caso de la presidencia del IFE, el nuevo consejero presidente tiene la consigna de patrocinar a López Obrador, quien anunció su decisión de ser candidato justo cuando estaba lo más fuerte del jaloneo entre los jefes de las bancadas de los tres principales partidos. Como escenario previsible, el IFE podría repetir en 2012 el problema de la Comisión Federal Electoral de Bartlett en 1988, cuando manipuló el conteo de votos para dañar a Cuauhtémoc Cárdenas y beneficiar a Carlos Salinas, sólo que ahora para ayudar a López Obrador.
Carlos Ramírez, “Indicador Político”, El Financiero, 8 de febrero.
Con Leonardo Valdés Zurita (¿ZaValdeta?) se consuma el desplazamiento de la carta fuerte del PRD, el ministro Genaro Góngora Pimentel, y se consolida el proyecto de anexionismo que desarrollan la Nueva Izquierda y sus aliados, como el diputado Javier González Garza. Entre menos relevante y más condicionado fuera el nuevo consejero presidente del IFE más poder tendrían los verdaderos conductores del proceso de renovación, los legisladores priístas Beltrones y Gamboa, desde cuyos ámbitos informativos se había hecho filtrar días atrás la especie de que todo estaba arreglado ya a favor del citado Valdés Zurita. Ayer fue Elba Esther Gordillo la jefa de la facción que impuso a un débil Ugalde que llevó al despeñadero al IFE, ahora es el beltronismo –con sus aliados “de izquierda”– el que impone el estigma del grupismo y el futurismo al nuevo consejero presidente –débil, desconocido–. Ya está allí, en la silla directiva del IFE, el candidato natural a desarrollar el guión que los jefes priístas decidan una noche de julio de 2012. Pero ahora el ejecutor será “de izquierda”, propuesto por el PRD. Jugada presuntamente maestra
Julio Hernández López, “Astillero”, La Jornada, 8 de febrero.
Es importante que el doctor Valdés haya subrayado su equidistancia de los partidos, desvaneciendo así la idea de que a él lo puso tal o cual instituto político, pues quien lo haya propuesto es lo anecdótico, mientras lo importante, lo realmente trascendente, es restablecer la legitimidad y la confianza en el máximo órgano electoral del país.
Corresponde ahora a las nuevas autoridades electorales, especialmente al presidente del Consejo General, comenzar una nueva etapa en la conducción de la política electoral de México, bajo principios fundamentales de transparencia, imparcialidad, equidad, legalidad y certidumbre.
Diódoro Carrasco, Milenio, 9 de febrero.
El proceso de conformación del IFE culmina de manera ilegal e ilegítima y no logrará engañar a los mexicanos, pues la propaganda oficialista –y de los Chuchos– no va a poder convencer que Leonardo Valdés, un tránsfuga del PMS y ex yerno de Heberto Castillo, era una propuesta de “la izquierda” y no como lo es en la realidad una carta firme e incondicional del calderonismo y del régimen ilegítimo, como dio pruebas evidentes durante su desempeño como consejero electoral en el instituto electoral capitalino, en donde evidenció una virulencia constante contra los derechos de Andrés Manuel López Obrador, muy similar a la de los otros dos nombrados. La teoría sicoanalítica ha estudiado ya muy bien el resentimiento patológico de los tránsfugas
Luis Javier Garrido, La Jornada, 8 de febrero.
El reto ahora será de Valdés, quien tendrá que acreditar todos los días que es un consejero ciudadano, no partidista, fierro, éste, con el que llegan todos.
Joaquín López Dóriga, “En privado”, Milenio, 8 de febrero.
Poco tiempo tendrá para celebrar el flamante consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, pues menudos retos le esperan una vez que ocupe sus oficinas en la sede del instituto en Tlalpan.
Sin duda tarea titánica es la que enfrentará Valdés Zurita, quien llega al instituto con una pesada losa, pues aun cuando es claro que es la apuesta del PRD, desde el mismo instante en que fue anunciado su nombramiento, comenzó a ser impugnado por los mismos perredistas que simpatizan con Andrés Manuel López Obrador.
Esto no es gratis, sólo hay que recordar que en 2000, cuando ocupaba un sitio como consejero del Instituto Electoral del Distrito Federal, fue uno de los que votaron para que no se le otorgara el registro a López Obrador, para contender por el gobierno capitalino.
Francisco Garduño, “Doble o nada”, Milenio, 9 de febrero.
Aquí están presentados el nuevo presidente y los consejeros que la triada de partidos políticos logró consensuar, con miras a una “tregua” y meter a sus personajes hacia la elección de 2012.
No resulta una sorpresa que el consejero presidente sea el apadrinado del PRD ni que al entrante del PRI se le ubique entre los partidarios de Beltrones. Los hechos resaltan la violación del Instituto y la partidocracia, con la que se mueven las decisiones en el poder. Por cierto, el pésame a todos aquellos aspirantes a la presidencia que no contaron con un padrote político que los colocara.
Yuriria Sierra, “Nudo gordiano”, Excélsior, 9 de febrero.
Y a pesar de que él mismo asegura que tiene la conciencia tranquila, es claro que no llega al IFE con el respaldo total del perredismo, lo que quedó demostrado el mismo jueves de su nombramiento, cuando el tabasqueño aseguró que ninguno de los nuevos consejeros le genera confianza.
Además, Valdés Zurita comenzará su gestión como consejero presidente del IFE con un notable aislamiento en lo que respecta a simpatías políticas dentro del mismo instituto, pues por un lado se encontrará con un bloque natural priista, conformado por Virgilio Andrade, Marco Antonio Gómez Alcántar y el mismo Antonio Baños, y por el otro se las verá con cuatro claras apuestas del panismo, representadas por Arturo Sánchez, María Teresa del Jesús González Luna, Andrés Albo y la nueva incorporación de Benito Nacif.
La única posible isla que podría encontrar para apoyarse está representada por Lourdes López, la consejera “rebelde”, que aun cuando fue una propuesta priista, durante toda su estancia en el IFE se ha movido de acuerdo con sus percepciones personales.
Francisco Garduño, “Doble o nada”, Milenio, 9 de febrero.
Antes de los comicios de 2006, el Instituto Federal Electoral, que entonces presidía Luis Carlos Ugalde, estaba en manos de Elba Esther Gordillo. Tras la designación de Leonardo Valdés Zurita ha quedado bajo el control de Manlio Fabio Beltrones. ¿Cuál es la diferencia de fondo? Ninguna. El país sigue careciendo de una instancia capaz de organizar elecciones confiables, y ante las agresiones internas y externas, que recibe por todos los flancos, las soluciones pacíficas se desdibujan.
En realidad, nuestros representantes políticos no son nuestros: no sólo no son capaces de resolver los problemas que ellos mismos crean sino que, al manosearlos, los complican más y más. Todo se agrava, es cierto, pero en el fondo nada cambia: clausurada la vía electoral indefinidamente, los partidos pierden toda razón de ser. Esta es, más que ninguna otra, la hora de los grandes movimientos sociales.
Jaime Avilés, “Desfiladero”, La Jornada, 9 de febrero.
Con esta aparentemente inequitativa distribución de fuerzas Valdés deberá lidiar con ocho consejeros electorales muy lejanos a él políticamente y enfrentar, a partir de la próxima semana, sin duda, formidables retos.
En primer lugar, el próximo 15 de febrero el Consejo General del IFE deberá desahogar el tema de los spots de campaña no reportados por el Panal y el PRD en 2006. Tarea por demás complicada si se considera que se trata de la nada despreciable cifra de 11 mil y 46 mil, respectivamente.
Francisco Garduño, “Doble o nada”, Milenio, 9 de febrero.
No le falta razón al nuevo consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés Zurita, cuando, en entrevista con Excélsior, afirmó que “los aspirantes (a cargos de elección popular) tienen que aprender a perder”.
Razón no le falta. El problema grave es que tendrá que construir para otros, para los candidatos y los partidos, hecho que no estará en sus manos lo que él mismo llama “la aceptabilidad de la derrota”. Imagine usted, y don Leonardo también deberá imaginarlo, que los ciudadanos no voten para que el PRD gane la mayoría en la Cámara de Diputados en las elecciones de julio de 2009. Bueno, pues seguramente su chamba y la de los otros consejeros del IFE se les acabará, como se les acabó a quienes están sustituyendo y, si lograse pasar esa aduana, entonces en 2012 tendría la misma prueba, pero ya no con un partido, sino con un candidato presidencial que se llama Andrés Manuel López Obrador o cualquier otro si es que éste gana efectivamente la contienda.
Gerardo Galarza, “La estación”, Excélsior, 10 de febrero.
Leonardo Valdés Zurita está vinculado a la corriente de José Woldenberg tanto por su experiencia dentro del instituto en calidad de director ejecutivo de organización del IFE, como por su militancia en el Partido Mexicano de los Trabajadores y en el Partido Mexicano Socialista, a los que representó ante la Comisión Federal en los comicios de 1985 y 1986. De esa época data un matrimonio previo con Itzel Castillo, hija de Heberto Castillo. Es licenciado en Economía por la Universidad Anáhuac y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Valdés pasaba por un periodo de “vacas flacas” que lo había llevado a instalarse en León como profesor de tiempo completo en la escuela de Derecho de la Universidad de Guanajuato, desde hace casi tres años. Él y su esposa, Beatriz Calderón, invirtieron sus ahorros para fundar en aquella ciudad una academia de gastronomía, Agatha, para formar a chefs y sommeliers (en León se considera a Valdés como un experto catador de vinos finos).
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
Pero en el fondo, y acostumbrados al engaño sistemático, ni los diputados Soto y Batres, y menos su jefe, el señor López Obrador, se atreven a decir de manera pública que otro tabasqueño, Arturo Núñez —que es hombre en turno de todas las confianzas de AMLO—, fue uno de los operadores centrales para llevar a Leonardo Valdés a la presidencia del IFE. ¿O es que de verdad existe algún bobo que se crea el cuento de que se le entregó el IFE al PRD? Está claro que AMLO quedó fuera de la discusión, y que el grupo de Los Chuchos llevó el peso de la negociación, y que a ellos se les vendió la idea de que eran los promotores de Leonardo Valdés. Y por eso se dice que resultaron gananciosos.
Pero vale tomar en cuenta otra cara de la misma moneda. Como lo dijimos aquí el pasado viernes, está claro para todos que Leonardo Valdés Zurita es parte de esa generación política formada en la izquierda que se encargó de conducir la transición democrática a partir del estudio y el conocimiento de la materia electoral
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 10 de febrero.
La llegada de Valdés a la presidencia del IFE es resultado de la accidentada rebatinga entre los partidos que llevó a vetar a los candidatos más fuertes. La virtud de Valdés reside en los justos medios. Nadie podía objetar sus credenciales académicas y su amplia experiencia electoral y todas las fuerzas políticas podían encontrarle alguna virtud. El PRD lo propuso porque proviene de la misma izquierda democrática de donde proceden algunos miembros de la corriente de Los Chuchos, fracción dominante del PRD en las cámaras. El PAN habría de reconocerle que como consejero del Distrito Federal votó a favor de Santiago Creel cuando éste rebasó sus cuentas de campaña en la elección del 2000. El PRI y el PAN aún recuerdan que votó en contra de aceptar la candidatura de López Obrador porque a su juicio no cumplía los requisitos de residencia para contender por el gobierno de la ciudad de México.
Con tales antecedentes Valdés resultó la única posibilidad de destrabar las mutuas desconfianzas entre los partidos; permitía “darle” al PRD la presidencia del IFE sin que PAN y PRI sintieran que estaban poniendo en riesgo sus propios intereses. Los lopezobradoristas, única fuerza que podía objetar tal nombramiento, carecían del poder numérico para revertir la decisión de la mayoría de sus colegas perredistas
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
Sin duda se trata de uno de los especialistas y académicos más reconocidos del ramo, pero también es cierto que en un cargo como el de presidente del IFE, y en un momento en el que el edificio de la democracia electoral fue severamente dañado por la desconfianza y la falta de credibilidad, es infantil suponer que nomás porque sí se le entregó el IFE a la izquierda, y en especial a Los Chuchos.
No, la valoración del tema va mucho más allá. Primero debemos preguntarnos: ¿por qué y para qué fue renovado el IFE? La respuesta todos la sabemos. Porque los nuevos dueños del poder político —el PAN de Felipe Calderón, el PRI de Manlio Fabio Beltrones y el PRD de Los Chuchos— serán los que se repartirán el poder en 2009 y 2012. Ya estamos en otro momento de la historia, y los que compitieron ayer por el poder en México ya no competirán hoy y menos mañana. Por eso, en la disputa por el IFE quedaron fuera los Fox y la ultraderecha, Roberto Madrazo y la señora Gordillo y, por supuesto, el señor López Obrador y su claque.
Por esa misma razón, los diputados Soto y Batres se encargaron de hacer la pataleta del día en San Lázaro, en consonancia con la declaración del señor López Obrador. La gritería fue porque ya no son parte de los reacomodos y los acuerdos por la disputa del poder para 2009 y menos para 2012. En todo caso lo que debemos confirmar es que en política, más que sorpresas, hay sorprendidos. ¿De veras AMLO y su grupo no sabían del cabildeo de Leonardo Valdés y estaban ajenos a que el principal operador de ese cabildeo era el tabasqueño Arturo Núñez? ¿No sabían que el hoy presidente del IFE puso en marcha desde hace semanas una efectiva estrategia mediática en la que ya se presentaba como el potencial presidente del IFE?
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 10 de febrero.
En esa entrevista, don Leonardo dice, y dice bien, que su compromiso es con la democracia, con la ciudadanía y con la ley. Hay que recordarle que ese fue el compromiso que asumió su antecesor en el cargo. Y ya se sabe cómo lo fue, pese a que hasta ahora nadie ha podido mostrar ni demostrar las acusaciones que se le hicieron y hacen a Luis Carlos Ugalde y a los demás consejeros del IFE que organizaron las elecciones federales de 2006.
Esto no lo puede perder de vista el nuevo consejero presidente del IFE, la institución que fue mandada al diablo por los políticamente correctos militantes, periodistas, opinadores profesionales, intelectuales que obedecieron a su líder. Debe decirse que en cualquier parte del mundo se estima incorrecto y antidemocrático que alguien a quien no se considera de izquierda o esté apoyado por la presunta izquierda gane democráticamente una elección.
Gerardo Galarza, “La estación”, Excélsior, 10 de febrero.
Más allá de estos avances y retrocesos, me parece que algo ganamos todos con el cambio neto que representa Leonardo Valdés sobre Luis Carlos Ugalde. El nuevo presidente ciudadano está muy lejos de tener el prestigio de aquella camada de notables como Woldenberg, Granados Chapa u Ortiz Pinchetti, por mencionar algunos. Pero goza de una trayectoria limpia y carece de padrinos políticos señalables. No es mucho para arrancar, pero tendrá que alcanzar. Es tal el descrédito del IFE y tan profundas sus divisiones internas que el sommelier Valdés tendrá que sacar vino de las piedras para que los ciudadanos vuelvan a confiar en esa institución
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
No, la realidad es que los señores López Obrador, los diputados Batres y Soto, y los propagandistas oficiosos de AMLO —que ahora se avientan la simpática puntada de que Leonardo Valdés es incondicional de Juan Molinar y de Felipe Calderón—, nos quieren engañar con la verdad. Y es que cuando descalifican a los nuevos consejeros y al presidente del IFE —para presentar su selección como un acuerdo perverso entre el PRD de Los Chuchos y el PAN—, en realidad ocultan que intentaron meterse al “jaloneo” para imponer su carta —el ministro Góngora—, pero resultaron desplazados y que ganó la partida el PRI del señor Beltrones, del que el señor Arturo Núñez no es más que un alfil.
Y es que la verdadera perversión está detrás de la mascarada en que terminó la renovación del IFE. ¿Y cuál fue esa perversión? Se trata de una suerte de artificio sobrenatural, que dominan a la perfección los herederos del eficaz político veracruzano al que todos conocieron como “don Fernando” —Gutiérrez Barrios—. Y que consiste en la construcción artificial del adversario. En pocas palabras —y tomando como ejemplo el caso concreto de Leonardo Valdés—, que desde el PRI de Manlio Fabio Beltrones, a través de Arturo Núñez, se construyó en torno al PRD y al PAN la candidatura de Leonardo Valdés. Bueno, hasta se hizo el simulacro de convencer a Emilio Gamboa, entre otras lindezas que hicieron aparecer la selección como un jaloneo de antología. ¿De verdad los políticos, del PRI, PAN y PRD, creen que los ciudadanos nos chupamos el dedo? ¿Creen de verdad que en sus juegos de manos son capaces de ocultar la trampa?
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 10 de febrero.
Decía que no puede perder de vista que la cuarentena de diputados que votaron contra su designación es la avanzada para 2009 y 2012. Al igual que a Ugalde, a Valdés Zurita se le acusará de ser producto de “una negociación”, palabra del infierno político, porque los nombramientos se deben lograr e imponer a golpes, como lo mandan los cánones. Y el poder, de acuerdo con el gran líder revolucionario don Fidel Velázquez, se consigue y se pierde a balazos.
Sí, Valdés Zurita no puede perder de vista la imagen de un legislador perredista que, al emitir su voto supongo que en contra y digo supongo porque su voto es secreto, como debe ser—, intentó hacer los méritos suficientes con el fin de ser considerado, cuando menos, prócer de la nueva república, si es que ésta llega, al mostrar un cartel con dicterios contra el nuevo dirigente de la autoridad electoral. Con mucha valentía acusó a Valdés Zurita de pertenecer “a la mafia en el IFE”, sin necesidad de presentar prueba alguna para eso tiene fuero, faltaba más—, todo porque el nuevo funcionario votó, en su momento, contra el registro del señor López Obrador como candidato al gobierno del Distrito Federal, registro finalmente otorgado en otra de esas negociaciones transparentes que acostumbran él y su partido, por no haber podido comprobar su residencia (todos, incluidos los que se hicieron tontos, sabíamos que su dirección electoral estaba en Tabasco). Entonces, el nuevo consejero presidente del IFE sabe ya el costo político de aplicar la ley que da sustento a nuestro sistema que se quiere democrático.
Gerardo Galarza, “La estación”, Excélsior, 10 de febrero.
La cantera de propuestas era amplia y casi en su totalidad inobjetable. Quienes han sido seleccionados cumplen más que satisfactoriamente, pero hay que decirlo, también quienes se van. Leonardo Valdés y Marco Baños tienen un conocimiento preciso de la institución; a Benito Nacif le acredita un buen trabajo académico y más que eso, el haber emprendido con otros, el más confiable y serio observatorio del Poder Legislativo.
Sin embargo, la futura reelección del presidente del consejo es una trampa, ya que lo somete a quienes tienen el voto de su continuidad. No hay cheques en blanco ni votos anticipados de confianza, simplemente la exigencia de aplicar la ley y que contribuyan para que el IFE cumpla sus responsabilidades para una mejor democracia, ahora amenazada por los enemigos de siempre, agazapados en las cámaras y en las cúpulas de los partidos políticos.
Federico Berrueto, Milenio, 10 de febrero.
El nuevo consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, fue impulsado al cargo por el Partido Acción Nacional y sus colaboradores perredistas de Nueva Izquierda para tener la coartada de que un hombre de pasado “izquierdista” es el responsable de los procesos electorales venideros (una presunta segunda versión de José Woldemberg). La clave de la designación de ese personaje menor está en Guanajuato, desde donde la candidatura de V. Zurita fue promovida por miembros del partido blanquiazul ligados a la defensa de los hermanos Bribiesca, al bufete de Diego Fernández de Cevallos, a los proyectos políticos de Carlos Medina Plascencia y Juan Carlos Romero Hicks y a la sastrería que zurció la ley electoral guanajuatense para que Vicente Fox pudiese ser gobernador. Del lado del sol azteca se contó con la ayuda solidaria del chuchista senador Carlos Navarrete, también guanajuatense
Julio Hernández López, “Astillero”; La Jornada, 11 de febrero.
A estas horas Leonardo Valdés debe tener en su escritorio del IFE, los 281 mil spots que los partidos “se volaron”.
A 20,000 pesos spot, hablamos de más de 4 mil millones de pesos.
Una cifra que no admite el perdón, y menos el disimulo.
Valdés tiene que entrarle, y es su oportunidad para demostrar que, como dijo, su compromiso es con el pueblo, no con los partidos.
Pepe Grillo, Crónica, 11 de febrero.
Creo que todos estaríamos de acuerdo que el reto del actual (y nuevo) Consejo General que preside ahora Leonardo Valdés tiene que ver con la recuperación de la AUTORIDAD del IFE. Es un asunto mediático por supuesto; pero fundamentalmente es un asunto político y jurídico. El diseño institucional fue hecho —desde el Congreso y desde el PRI— para subordinar a los consejeros a los partidos políticos, al restarles independencia y acotarles sus facultades como árbitro de los procesos electorales.
Emilio Zebadúa, “Observatorio Global”, Crónica, 11 de febrero.
Dejando atrás la ciudad de México, Valdés Zurita llegó hace tres años a esa entidad como maestro de la Universidad de Guanajuato, dominada por Juan Carlos Romero Hicks, quien fue rector de esa casa de estudios, gobernador de la entidad hasta 2006 y, actualmente, antitético director del Conacyt . Según escribió Luis Miguel Rionda en el Correo de Guanajuato, el ahora presidente del IFE “echó raíces muy rápidamente en nuestra sociedad local. No se limitó a sus actividades académicas. Se comprometió con el desarrollo de la calidad en el área de los servicios culinarios, y junto con su esposa Beatriz Calderón invirtió todos sus ahorros en la apertura de una academia de gastronomía, Agatha, que ha contribuido a formar expertos culinarios y sommeliers en León y la región. Él es un experto catador de vinos finos, en congruencia con su gran cultura humanística”.
Julio Hernández López, “Astillero”; La Jornada, 11 de febrero.
Es verdad que con la reforma electoral y los cambios en el IFE se logra hacer trascender la idea de que las elecciones no fueron plenamente transparentes, pero también es verdad que sin esos cambios tampoco se erradicaría esa idea en por lo menos un tercio de la población, y ahora lo que se impuso es una visión de que sí existe un ambiente adecuado para los acuerdos y éstos pueden pasar, incluso, a través de una propuesta presentada por el PRD, aunque no le haya gustado a los lopezobradoristas. Y ese es uno de los grandes méritos del acuerdo de esta semana: Leonardo Valdés Zurita, el nuevo consejero presidente del IFE es un hombre que fue propuesto por el PRD, aunque tenía el veto de López Obrador. Se trata de un político y académico con larga historia en grupos de izquierda. Cuando Valdés era representante del PMT de Heberto Castillo ante las autoridades electorales de entonces, López era dirigente del PRI en Tabasco. Estuvo en el PMT, en el PMS, en el PRD. Dejó ese partido, como muchos, igual que José Woldenberg, Julia Carabias, Jorge Alcocer, Gilberto Rincón Gallardo, por la cerrazón y la intolerancia que muchos de sus grupos internos impusieron después de la elección de 88 y que los llevó a los peores resultados electorales de su historia en 1991. Valdés estuvo en el primer IFE ciudadanizado y luego en el Instituto Electoral del DF.
Jorge Fernández Menéndez, “Razones”, Excélsior, 11 de febrero.
Pero no era ése el único punto de contacto del especialista con una entidad que en 2006 arrojó una desbordada votación para Felipe Calderón y un buen número de acusaciones y sospechas respecto al manejo electoral fraudulento necesitado de especialistas. El senador Carlos Navarrete dijo ayer a Mariana Almanza, reportera de El Sol del Bajío, que “en 1993, en el interinato de Carlos Medina Plascencia, cuando se instaló la Comisión para la Reforma Electoral del Estado (Copreg), se contrató un conjunto de especialistas para que les ayudara a arreglar la ley electoral de Guanajuato, y uno de ellos fue Valdés Zurita, quien (…) ayudó a generar la reforma que permitió que en 1995 hubiera una elección extraordinaria, donde fue electo Vicente Fox como gobernador”. El coordinador de los senadores del sol azteca aprovechó para congratularse de que “un profesional formado en la izquierda desde su juventud”, con una “trayectoria semejante” a la de Woldemberg, esté ahora en vías de recuperar la credibilidad del IFE
Julio Hernández López, “Astillero”; La Jornada, 11 de febrero.
Es verdad que se volvió a imponer la fórmula de cuotas, lo cual parece inevitable en tanto los partidos nombren a los consejeros electorales. El método está más que agotado. Con todo, pese a que Valdés fue propuesto por el PRD, su cercanía con ese partido no es tan contundente como algunos suponen. Fue miembro fundador del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), de Heberto Castillo. En 1988 fue representante del Partido Mexicano Socialista ante la Comisión Federal Electoral. Pero al disolverse ese partido para fundar al PRD, Valdés no continuó dentro de la nueva formación, sino que tomó ya una ruta independiente. Su desempeño en el IEDF muestra su equidistancia con los partidos. Tomó ahí decisiones no precisamente gratas al PRD (y de ahí el veto de los obradoristas). Pero inferir de ello que es un alfil del PAN o del PRI, es francamente absurdo. Lo que a los obradoristas les parece un pecado, a mí me parece una virtud. Andrés López Obrador no quería a alguien imparcial en el IFE, sino claramente inclinado a su favor. Algunos, en plena teoría conspirativa, ven incluso al nuevo presidente del IFE como alfil de Manlio Fabio Beltrones. Pero el senador tenía sus propias cartas, que no pudo colocar en la presidencia del IFE pese a que hizo su mejor esfuerzo (si bien no quedó con las manos vacías). El PRD moderado (ya debe hablarse de al menos dos PRD) apostó a una mayor imparcialidad antes que a una nueva exclusión. O aceptar un consejero quizá más cercano, pero dejando la presidencia al PRI o al PAN. No tenía mejor opción. En cambio, con un desempeño imparcial imparcialidad que no hubo en 2006—, el sol azteca conseguiría un saldo positivo (y también el IFE y el país). Contrasta la apuesta del PRD, en todo caso, con la del PRI en 2003, que esperaba de Ugalde una posición parcial. Y la tuvo, pero hacia su madrina, Elba Esther Gordillo
José Antonio Crespo, “Horizonte Político”, Excélsior, 11 de febrero.
El lopezobradorismo asegura que votó en contra del registro de éste como candidato, en 2000, para el DF. Si fue así, Valdés mostró su responsabilidad como funcionario electoral porque era evidente que López Obrador no llenaba entonces los requisitos para ser candidato en la capital: no tenía cinco años de residencia y tan no los tenía que su credencial de elector era de Tabasco y había votado en esa entidad y había sido candidato en ella. Fue aceptado por un acuerdo político en el que participaron Cuauhtémoc Cárdenas y el gobierno federal que entonces encabezaba Ernesto Zedillo, pero no porque cumpliera con la norma para ser candidato. En síntesis, Valdés, por historia y antecedentes, puede ser un muy buen consejero presidente del IFE. Y lo importante es que se llegó a un acuerdo con base en una propuesta de un perredismo que comienza a demostrar, aunque todavía le cueste hacerlo, que no es lo mismo que el lopezobradorismo
Jorge Fernández Menéndez, “Razones”, Excélsior, 11 de febrero.
Otro motor importante en la historia reciente de Valdés Zurita es Juan Miguel Alcántara Soria, diputado federal panista en dos ocasiones, procurador de Justicia durante el gobierno de Carlos Medina Plascencia y socio del dorado bufete jurídico en el que convergen los intereses de Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia. Egresado de la Escuela Libre de Derecho, Alcántara es parte del grupo que trata de abrir camino a la corriente de Felipe Calderón en una entidad dominada por El Yunque, e incluso le organizó (el 8 de febrero de 2006) un almuerzo en Irapuato al que asistieron el gobernador en funciones, Romero Hicks, el candidato a sucederlo, Oliva, funcionarios estatales y empresarios. La reunión fue, en realidad, un pase de charola. Uno de los asistentes, el hotelero Enrique Zavala, dijo a periodistas que se habían recogido donativos individuales de “más de cuatro ceros”. En las especulaciones para integrar el gabinete felipista se mencionó al recolector guanajuatense de fondos en efectivo y sin recibo como posible procurador general de la República. Decidido a hacer política que trascienda los cubículos académicos, Alcántara Soria tomó posesión el pasado 2 de la presidencia del Instituto Guanajuatense de Estudios y Ciencia Política, con la participación destacada de Valdés Zurita
Julio Hernández López, “Astillero”; La Jornada, 11 de febrero.
Se ha señalado que el hecho de que Valdés no tenga afinidad por el sol azteca o la izquierda es un signo positivo, que demuestra la altura de miras de los diputados al nombrar un consejero presidente sin compromisos con los partidos. Ojalá sea cierto. El tiempo ya nos irá aclarando dónde están los compromisos de Valdés. Pero en ese caso no se justifica que al PRD se le haya “cobrado” su nombramiento, dejando los otros dos lugares al PRI y al PAN. Además de Valdés, tuvo que haber entrado alguno de los candidatos propuestos por el PRD.
Felipe Calderón se salió con la suya. Tal como lo adelantó un columnista cercano a Los Pinos el pasado 2 de febrero, “la estrategia de Los Pinos, dicen, sería neutralizar una descalificación, presente y futura, de la izquierda a la integración del instituto. Desconocer y desconfiar de la autoridad electoral sería un argumento que perdería fuerza y sentido si uno de los suyos está en la presidencia”. Esperemos que la sociedad no se deje engañar tan fácilmente. La llegada de Leonardo Valdés a la presidencia del IFE no significa una victoria para la izquierda, sino una rotunda derrota del PRD a manos de un régimen cada día más intransigente e intolerante.
John Ackerman, La Jornada, 11 de febrero.
Pues sí: el nuevo presidente del IFE es un hombre con la izquierda en su pasado, propuesto oficialmente por el segmento chuchista-cardenista (Navarrete y González Garza) del PRD, pero con una fructífera relación con panistas, sobre todo de Guanajuato.
Julio Hernández López, “Astillero”; La Jornada, 11 de febrero.
El pasado viernes, en su columna de El Heraldo de León, Miguel Zacarías detalló otros elementos de “la raíz guanajuatense” del nombramiento de Valdés Zurita: “… uno de los que impulsó el nombre del ahora consagrado fue Luis Fernando Macías”, quien comentó el caso con el diputado Ector (sic) Jaime Ramírez Barba, “y así comenzó la larga odisea” en cuyo curso “Valdés fue entrevistado por diputados federales, y entre otros y otras estaba ahí la legisladora María del Pilar Ortega, a quien le llenó el ojo muy a pesar de sus antecedentes de militante de partidos de izquierda”. ¿Quiénes son esos promotores? Macías fue coordinador de asesores del gobernador panista Juan Carlos Romero Hicks; Ramírez Barba fue diputado federal panista y actual secretario de Salud del gobierno panista de Juan Manuel Oliva, y Ortega es una abogada panista con larga experiencia en asuntos de registros públicos de la propiedad y notarías, pues fue, a partir de 2002, directora general de esa área en Guanajuato, justamente durante un tramo fundamental de la epopeya empresarial en que los hermanos Bribiesca pasaron de la precariedad a la extrema prosperidad económica. María del Pilar Ortega es actualmente diputada federal y, según denuncias de sus compañeros de la primera comisión indagadora de los negocios de los hijos de Marta Sahagún, mediante la firma Construcciones Prácticas fungió como especializada pieza de entorpecimiento y encubrimiento de las investigaciones legislativas relacionadas con datos de registros públicos de la propiedad y notarías
Julio Hernández López, “Astillero”; La Jornada, 11 de febrero.
Los vetos y las rondas dejaron en el camino a las mejores cartas de cada partido, los que eran el plan A y quizá el plan B, y se quedaron con el plan C, los que eran aceptables después de varias rondas de propuestas y vetos. El resultado está a la vista: Leonardo Valdés como consejero presidente, con experiencia en organización electoral, que formó parte del equipo del IFE en 1996.
Llega como una propuesta del PRD, pero fue impugnado por un grupo de legisladores de ese partido.
Alberto Aziz Nassif, El Universal, 12 de febrero.
Leonardo Valdés es licenciado en Economía por la Universidad Anáhuac y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Conoce el IFE porque fue director ejecutivo de organización. Desde hace varios años se instaló en León como profesor de tiempo completo en la escuela de Derecho de la Universidad de Guanajuato. Pero sin duda lo más reconocible de su trayectoria es la entereza, su capacidad, su respeto a la ley y, sobre todo, su imparcialidad, y esto es precisamente lo que hoy necesita la principal institución de la democracia mexicana.
René Arce Islas, Crónica, 13 de febrero.
La elección del doctor Leonardo Valdés Zurita como nuevo presidente es un acierto, no sólo por su indiscutible experiencia en materia electoral sino por la imparcialidad y apego a derecho de que dio muestras en el IEDF. Lo que le reprueba el lopezobradorismo, haber votado en contra del registro de Andrés Manuel como candidato a jefe de Gobierno del DF, no tiene nada censurable; el tabasqueño no cumplía el requisito constitucional de residencia; sin embargo, PRI y PAN consintieron su registro por distintas razones: el primero, al asumir que su candidato a la Presidencia, Francisco Labastida, ganaría por un escaso margen, lo que generaría la inconformidad de Acción Nacional y no quería que a esto se agregara la protesta social del PRD; el segundo, por confiar demasiado en la imagen y trayectoria cívica de Santiago Creel
Alfonso Zárate, “Usos del poder”, El Universal, 13 de febrero.
El nuevo presidente del IFE, Leonardo Valdés, asegura que la noche de la próxima elección presidencial revelará públicamente las cifras de la votación, vaya quien vaya ganando y sin importar qué tan cerrada sea entre dos o más candidatos, como ocurrió el 2 de julio de 2006. “Yo sí daré cifras”, se compromete desde ahora. Qué bueno, porque ese fue un error mayúsculo de Luis Carlos Ugalde: ocultarlas en lugar de hacerlas públicas en su mensaje, durante aquellas horas de zozobra nacional.
“Me convence que el contralor tenga autonomía con respecto al presidente del IFE y del Consejo General. Yo lo prefiero como un agente externo”, dice Valdés. Declaración desconcertante. Debería estar muy preocupado por la injerencia y las facultades absolutas que el futuro contralor tendrá sobre el Instituto y, sobre todo, a qué intereses va a responder.
Martín Moreno, “Archivos del poder”, Excélsior, 14 de febrero.
Traigo a cuento estos recuerdos porque podría darse el caso de que, con Valdés Zurita en la presidencia del Instituto Federal Electoral (IFE), él intente seguir con su actitud (que yo llamaría oficialista, sin doble intención ni mala fe) de no cuestionar los resultados oficiales de las elecciones en México. Si fuera el caso, se correría el riesgo de que las boletas de la elección presidencial de 2006, única prueba probable de la presunción de fraude, sean destruidas sin dar oportunidad a la ciudadanía y a grupos de investigación de que sean contadas.
Octavio Rodríguez Araujo, La Jornada, 14 de febrero.
Pasada la fiesta legislativa para nombrar a los nuevos consejeros electorales, vale preguntarse: ¿cuáles deben ser las prioridades y primeras tareas del nuevo presidente del IFE?
Leonardo Valdés podría comenzar por recuperar la confianza ciudadana que se perdió hacia el IFE, después de la elección presidencial de 2006. Y una buena medida, desde ahora, sería establecer una sana distancia con la partidocracia, cuya sombra estará cubriendo y vigilando permanentemente todas y cada una de las acciones de la nueva cabeza electoral del país.
¿Cómo hacerlo? Desde su asiento como consejero presidente del Instituto Federal Electoral, Valdés bien debería definir, durante sesión pública, su postura sobre la reforma electoral que le permitió llegar al cargo. Señalar sus aciertos, pero, principalmente, sus errores y riesgos, y marcar así una línea de fuego que envíe el mensaje de que serán él y el Consejo quienes hagan cumplir las leyes electorales y descartar de esta manera que las directrices saldrán de San Lázaro.
Martín Moreno, “Archivos del poder”, Excélsior, 14 de febrero.
Aunque yo pienso que esas boletas ya han sido muy manoseadas, y quizá alteradas, la única manera de demostrar que Felipe Calderón no ganó la Presidencia (o que sí la ganó) es contando las papeletas en las que la ciudadanía eligió a su candidato. Para mí la evidencia del fraude es que tanto Felipe Calderón como sus voceros o simpatizantes, incluso en los medios intelectuales, así como los consejeros del IFE y los magistrados del tribunal electoral, se han negado a abrir los paquetes electorales y a que se cuenten los votos. Si estuvieran seguros del triunfo del ahora inquilino de Los Pinos, hubieran sido los primeros en aceptar que se contaran, incluso los primeros en proponerlo, como lo hicieron los ganadores por estrecho margen en otros países, destacadamente en Italia. Con base en la experiencia de Italia, uno podría haber esperado que Calderón, el presunto ganador de la contienda, fuera el más interesado en pedir que los votos fueran contados en su totalidad. Si estaba seguro de su triunfo no tenía nada que temer y, en esta lógica, el conteo lo hubiera ratificado y su legitimidad no hubiera sido puesta en duda. En las elecciones legislativas de Italia, de 9 y 10 de abril de 2006, en las que hubo una diferencia de 41 mil 289 votos en la elección de diputados, es decir 0.11 por ciento, y ante la impugnación de Silvio Berlusconi (perdedor), el ganador (Romano Prodi) estuvo de acuerdo en que se contaran los votos, y declaró: “No temo para nada que se invierta la situación. Hemos alcanzado tranquilamente la victoria” (La Jornada, 13/4/06).
Octavio Rodríguez Araujo, La Jornada, 14 de febrero.
Valdés no debe esperar una crisis electoral para hacerlo. Debe comenzar a trabajar desde ahora para poder erigirse como un presidente del IFE autónomo, respetado y confiable, y cortar cualquier cordón umbilical que lo someta a la entraña política del Poder Legislativo.
¿Qué va a hacer si algún día le llama el presidente del Congreso o el líder de una fracción legislativa para ordenarle algo?, le preguntamos a Valdés. “Le diría que no, porque carece de facultades para ello”, contestó. Ya veremos si lo hace. Tiene prácticamente un año con el fin de alcanzar ese estatus de autonomía que, sin duda, sería un factor fundamental para enfrentar, bajo buenos augurios, la elección intermedia de 2009.
Martín Moreno, “Archivos del poder”, Excélsior, 14 de febrero.
¿Valdés y su elenco de consejeros priístas y panistas estarán dispuestos a que se cuenten los votos? Lo dudo, pues el flamante presidente del IFE, como he querido señalar, es partidario de dar por buenos los datos oficiales o, en otros términos, de no cuestionarlos. ¿Es de esperarse que ahora, más maduro, cambie de actitud y esté de acuerdo en aclarar, de una vez por todas, las dudas de la elección federal de 2006? Ojalá.
Octavio Rodríguez Araujo, La Jornada, 14 de febrero.
Valdés debe entender que su nombramiento como presidente del IFE forma parte de la batalla por el poder y el control electoral por la clase política. Tal vez él lo perciba de otra manera, un tanto más romántica. Sin embargo, en el fondo, está la disputa por ganar las elecciones de 2009 y 2012. Esa es la pelea que realmente libran el PAN, el PRI y el PRD.
Por ello es necesario que Valdés y sus consejeros al menos con aquellos a quienes les tenga mayor confianza comiencen a diseñar un blindaje institucional que proteja al IFE de los intereses partidistas, aunque para alcanzarlo no bastará con buenas intenciones. Se requiere pintar la raya a tiempo.
Martín Moreno, “Archivos del poder”, Excélsior, 14 de febrero.
Ahora viene lo más difícil. Leonardo Valdés Zurita tendrá que lidiar con un consejo con fecha de caducidad para sacar adelante un trabajo inmenso, pero sus desafíos principales son de orden político, pues tendrá que proceder con firmeza y extremo cuidado en temas que no son aleatorios, como la nueva relación con los medios, habida cuenta de la responsabilidad que ahora le toca al Consejo General. Sería una ilusión creer que las presiones desaparecerán. La ley, pero sobre todo la actuación de las fuerzas políticas, definirá el lugar del IFE en un contexto de grandes confrontaciones y búsqueda de reformas
Octavio Rodríguez Araujo, La Jornada, 14 de febrero.
A Valdés le debe preocupar y ocupar la fortaleza del árbitro electoral, mantener sólida su capacidad política y jurídica y tener independencia total en su actuación. Hacer lo contrario daría el tiro de gracia a nuestra incipiente transición política.
Y es precisamente esa autonomía la que se ve amenazada por el nombramiento de un contralor del IFE, por los partidos políticos bajo el disfraz de “una consulta amplia y plural” y que, deberán entenderlo Valdés y los consejeros, será una especie de policía contable o inquisidor interno en el organismo.
No se debe olvidar que ya hubo un intento de que, por conducto precisamente del contralor, durante la presidencia de José Woldenberg, se trató de descabezar al Consejo General del IFE, intentona sofocada a tiempo. Pero la historia suele repetirse, sobre todo cuando hay ambiciones políticas de por medio.
Martín Moreno, “Archivos del poder”, Excélsior, 14 de febrero.
En lugar de preferir a un “agente externo”, Valdés tendría que empezar a blindar al IFE para resistir los golpes bajos que seguramente le llegarán del nuevo contralor.
Y en lo que respecta a AMLO, si bien no ocupa formalmente cargo político alguno, como también lo señala Valdés, sí es un líder político con un poder de convocatoria popular que ya quisiera cualquier diputado, senador o líder partidista. Más allá de sus posturas políticas, que generan simpatías o condenas, el tabasqueño es, sencillamente, el líder opositor más importante de México.
Y sólo por eso, Valdés no debería soslayar la posibilidad de intentar construir puentes con AMLO, dejándole muy en claro, como lo deberá hacer con las demás fuerzas políticas, que dialogar no es entregar la plaza y que puede haber una relación cordial sin que ello implique una sumisión política.
Tiene la palabra Leonardo Valdés.
Martín Moreno, “Archivos del poder”, Excélsior, 14 de febrero.
Benito Nacif.
Benito Nacif llega con el apoyo del derechista “think tank” del neoliberalismo; el CIDE y con el visto bueno del PAN. Marco Antonio Baños, cercano al líder de los priistas en el Senado, Manlio Fabio Beltrones y en buena parte autor de la reforma electoral por cuya vigencia se removió el Consejo General del IFE, llega con el obvio respaldo del PRI, una vez impedido el primero de los favoritos: Jorge Alcocer.
Rafael Cardona, “El cristalazo”; Crónica, 8 de febrero.
Benito Nacif, un académico de gran prestigio, fortalecerá al nuevo IFE y estamos convencidos que actuará con gran solvencia moral.
Víctor Sánchez Baños, “Poder y dinero”, Crónica, 8 de febrero.
De Benito Nacif Hernández poco se puede agregar; su destacada labor académica lo avala por sí sola, aunque no es desconocido que fue la apuesta del PAN en la mesa de negociación.
Adrián Trejo, “Engrane”, EL Economista, 8 de febrero.
El caso de Benito Nacif, un académico reconocido y comentarista político, no es ninguna sorpresa. El PAN y el PRD lo habían arropado, pero no era bien visto por el PRI. Pero el tricolor debió ceder y aceptó su incorporación cuando el PAN retiró al también académico y conductor radiofónico Ezra Shabot, vetado porque era visto como el “hombre del presidente” Calderón
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 8 de febrero.
La ronda de nombramientos se completó con Benito Nacif, cuyas cartas académicas le parecieron compartibles al PAN, que en estos momentos se da por bien servido con haber impedido el paso del ministro Góngora y de otros indeseables como el ex consejero Jaime Cárdenas. El beneplácito en las cúpulas del prianismo por la nueva conformación del IFE da muestra de lo bien servidos que quedaron sus intereses: el presidente de la República de Los Pinos se declara satisfecho de que se pueden lograr “acuerdos” y el candidato reformista a la Presidencia, Plutarco Elías Beltrones, elogia al súbitamente importante Valdés. La felicidad reina en el imperio de las alturas: quedaron como nuevos consejeros no quienes tuvieron mejores calificaciones en los exámenes de conocimientos (Valdés, Nacif y Baños se mantuvieron en el 3, mientras otros consiguieron 4, en la peculiar graduación establecida para el caso) sino quienes mejor se acomodaron a los naturales proyectos de los partidos que los nombraron y a cuyos intereses quedan explícitamente sujetos, con la salvedad de que el consejero presidente no responde realmente a los planteamientos del PRD sino de la fracción colaboracionista que juega a hacer alianzas circunstanciales con el PAN y el PRI. Sigue adelante, pues, el proceso de exclusión “institucional” de la corriente política y social encabezada por López Obrador. Controlados facciosamente el IFE, el Trife y la fiscalía para asuntos electorales (ocupada por una representante de Televisa), los comicios venideros seguirán siendo un asunto privado, de familias. Ya no es IFE sino EFE: En Familia Electoral.
Julio Hernández López, “Astillero”, La Jornada, 8 de febrero.
Benito Nacif, director de la división de estudios políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), al que ingresó en 1995, ha tenido experiencia como analista político en el ámbito público y privado: la Presidencia de la República en 1989 y 1990, y la consultoría Oxford Analytica de 1993 a 1999.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 8 de febrero.
Benito Nacif (personaje patrocinado por el PAN) es doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford y profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, donde se especializa en sistemas electorales y las relaciones entre el Congreso y el Poder Ejecutivo. Editor de libros políticos y de libros sobre sistemas de gobierno de América Latina. Él entró cuando el PAN retiró la designación de Shabot.
Yuriria Sierra, “Nudo gordiano”, Excélsior, 9 de febrero.
Benito Nacif, doctor en Ciencia Política de Oxford y académico del CIDE, fue asesor de Diódoro Carrasco en el gobierno de Oaxaca (ahora diputado panista y presidente de la comisión que filtró los candidatos al IFE), y asesor de la alcaldía de Naucalpan. Se le considera un conservador ilustrado, “a quien le provocan ronchas todo lo que suene a izquierda o a populismo”, me confió un amigo común. Pero en los últimos años ha ganado prestigio como director del proyecto “Monitor Legislativo”, que evalúa el desempeño de los legisladores sin importar su militancia
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
Tal como lo hicieron en 2003, PAN y PRI logran colocar sus fieles emisarios en el Consejo General. El partido en el gobierno promovió a Benito Nacif, un hombre profundamente conservador, cercano a Felipe Calderón y amigo íntimo de Luis Carlos Ugalde. Nacif repudió públicamente la reforma constitucional en materia electoral y defendió hasta el último momento la permanencia de los anteriores consejeros. Firmó el desplegado organizado por Hector Aguilar Camín y una camada de intelectuales de derecha el pasado 5 de septiembre. Pero, paradojas de la vida, el lobo ahora cuidará a las ovejas
John Ackerman, La Jornada, 11 de febrero.
Y Benito Nacif, apoyado por el PAN, un académico especialista en temas legislativos quien, por cierto, hace unos meses firmó un desplegado para que no se moviera a los consejeros
Alberto Aziz Nassif, El Universal, 12 de febrero.
Marco Antonio Baños.
Marco Antonio Baños, que no es mi pariente, fue fundador de la consultora Demos, especializada en procesos electorales con María del Carmen Alanís, actual presidenta del Trife. Es afín al PRI y al PAN.
Víctor Sánchez Baños, “Poder y dinero”, Crónica, 8 de febrero.
La designación que hizo el pleno de la Cámara de Diputados el jueves 7 de febrero de Leonardo Valdés, incondicional de Juan Molinar Horcasitas (director general del IMSS) y de Felipe Calderón, como consejero presidente del Instituto Federal Electoral, junto con el priísta Marco Antonio Baños, gente de confianza de Beltrones, y el académico filopanista de extrema derecha Benito Nacif como consejeros electorales, hunde en las más oscuras sombras el futuro del país
Luis Javier Garrido, La Jornada, 8 de febrero.
Para nadie es un secreto la existencia de un importante y poderoso grupo político en torno a Beltrones, que integran —como ya se dijo— los señores Felipe Solís Acero, Emilio Rabasa, Alanís y Alcocer, y del que formó y sigue formando parte el ahora perredista Núñez. Paisano y brazo fuerte de AMLO. Pues bien, Núñez cabildeó a Valdés, por el lado del PRD, mientras que por el lado del PRI, Beltrones y sus operadores cabildearon a Marco Antonio Baños. ¿Quién es el señor Baños?
Pues sí, es nada más y nada menos que uno de los tres nuevos consejeros del IFE. El hombre de Beltrones y el grupo político al que nos referimos en el nuevo IFE. Baños es, sin duda, un conocedor de los temas electorales, pero al final de cuentas no es más que un alfil de Beltrones. Al final de cuentas, todo indica que a través de la promoción que hizo el señor Núñez para llevar a Valdés a la presidencia del IFE, esa institución queda en la cancha del grupo del señor Beltrones, que también controla el Tribunal Electoral. ¿Y no era eso lo que siempre pretendió el PRI de Beltrones? Pues sí, para eso promovió la reforma del Estado, que acabó en una venganza política contra el IFE de Ugalde, y un cambio radical en las reglas del juego electoral, al extremo de que el PRI y la partidocracia en general se quedaron con el control del IFE
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 8 de febrero.
Allí está como otro ejemplo de consolidaciones grupales el consejero electoral impulsado oficialmente por el PRI (Valdés Zurita, como se ha dicho, fue empujado oficialmente por el representante del PRD), Marco Antonio Baños, miembro distinguido del grupo que mediante reformas legales varias pretende allanar el camino al sonorense Beltrones para que en 2012 sea presidente de una República mínimamente restaurada conforme a sus actuales necesidades electorales. Beltrones tiene control sobre la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que ejerce María del Carmen Alanís (relacionada con Emilio Rabasa, otro miembro del equipo central de Manlio Fabio). El nuevo consejero Baños tiene una larga experiencia en asuntos electorales y formó equipo en el IFE con la mencionada Alanís, cercanía y entendimiento que los llevó en 2006 a fundar Demos, una empresa de consultoría electoral. El conflicto de intereses que significa la venta de conocimiento especializado a personajes o partidos cuyos litigios luego serán atendidos y resueltos por esos mismos vendedores hizo que la propia Alanís se hubiese excusado en 2007, insólitamente, de participar en una sesión pública del tribunal electoral federal porque en ella se tratarían temas del partido Alternativa Socialdemócrata al que ella había asesorado anteriormente mediante Demos. ¿El consejero Baños también tendrá que excusarse de participar en asuntos que hayan sido abordados por esa misma empresa de asesoría electoral?
Julio Hernández López, “Astillero”, La Jornada, 8 de febrero.
Marco Antonio Baños fue la apuesta inicial del PRI y si bien hubo momentos en la negociación que su nombre fue cambiado por del Carlos Alberto Sirvent, magistrado electoral del Estado de México, el conocimiento sobre los procesos y la legislación electoral del primero inclinaron la balanza... además de su amistad con Manlio Fabio Beltrones Rivera.
Víctor Sánchez Baños, “Poder y dinero”, Crónica, 8 de febrero.
La organización de las elecciones federales, luego de más de 10 meses de cabildeos y negociaciones de los jefes de bancadas de los tres principales partidos, se deja por consiguiente en manos de un equipo mucho más sumiso a Calderón y más descalificado del que encabezaba el deleznable Luis Carlos Ugalde, lo que constituye una afrenta para los mexicanos
Luis Javier Garrido, La Jornada, 8 de febrero.
Marco Antonio Baños, nacido en Pachuca, licenciado en derecho, fue también director ejecutivo del Servicio Profesional Electoral en el IFE al que ingresó a las órdenes de Felipe Solís Acero, que es hoy el colaborador más cercano del senador Manlio Fabio Beltrones.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 8 de febrero.
Marco Antonio Baños Martínez (personaje patrocinado por el PRI) es especialista en temas electorales. Gracias a ello logró ser el director ejecutivo del Servicio Profesional Electoral del IFE.
Yuriria Sierra, “Nudo gordiano”, Excélsior, 9 de febrero.
De los tres nuevos consejeros sin duda el más cuestionado es Baños tanto por su trayectoria profesional como su parcialidad política. La actual consejera electoral, Lourdes López, ahora colega de Baños, presionó su salida como funcionario del IFE en 2003 justamente por el uso faccioso de la organización electoral. Baños trabajó para la institución durante 17 años y se le considera parte de los remanentes de la Secretaría de Gobernación, ministerio al que antes pertenecían los organismos electorales. Es un hombre cercano a Felipe Solís Acero, para quien trabajó en Gobernación y a Manlio Fabio Beltrones.
Jorge Zepeda Patterson, El Universal, 10 de febrero.
Baños tiene experiencia, ciertamente, en el campo electoral: hace tres años fue separado de su cargo como director del Servicio Profesional de Carrera del propio IFE, acusado de desorden administrativo y clientelismo. Quien exigió su renuncia fue la consejera Lourdes López, con quien se verá las caras nuevamente, ahora de igual a igual. O quizá no, pues no resulta difícil imaginar una pugna entre los “viejos consejeros”, vapuleados durante 18 meses, y los nuevos, supuestamente producto del consenso partidista.
Roberto Rock, “Expedientes abiertos”, El Universal, 11 de febrero.
El PRI también logró meter a su gallo. Marco Antonio Baños, hombre sumamente cercano a Felipe Solís Acero y Manlio Fabio Beltrones, es fundador, junto con María del Carmen Alanís, de la consultora DEMOS. Baños se encuentra íntimamente ligado con la vieja burocracia priísta del IFE, donde se formó a principios de los años 90, y ha colaborado cercanamente con gobiernos y políticos emanados del viejo partido del Estado
John Ackerman, La Jornada, 11 de febrero.
Luego viene Marco Antonio Baños; propuesta del PRI, viene de una parte complicada del viejo PRI que nunca ha dejado de estar presente en la estructura del IFE; sus vínculos vienen de la herencia de Felipe Solís, un secretario ejecutivo que fue despedido por los consejeros después de las elecciones de 1997; Baños también tuvo que dejar la dirección del servicio profesional, y ahora regresa. Como dijo Jorge Zepeda, nadie hará tanto por el partido que lo eligió como Baños. Es la pieza del senador Beltrones.
Alberto Aziz Nassif, El Universal, 12 de febrero.
Opiniones sobre los tres nuevos consejeros.
Al minuto siguiente de que se hizo público que el G-3 había elegido a los nuevos consejeros y presidente del IFE, la reacción colectiva fue de interrogación. ¿Quiénes son Leonardo Valdés Zurita, Benito Nacif y Marco Antonio Baños? ¿Por qué ellos? ¿Son los mejores? ¿Cuál es la diferencia entre los que llegan y los que se van o se fueron? ¿Quién ganó con la presidencia de Leonardo Valdés?
Las preguntas son muchas, y la mayoría de ellas se responderán con el tiempo y en la práctica, una vez que el nuevo IFE, con sus renovadas facultades y limitaciones —porque al final de cuentas debemos recordar que la partidocracia en realidad secuestró al IFE—, nos deje ver su consistencia e independencia, luego de que fue desmantelado gracias a una grosera venganza política promovida por PRI y PRD, y aceptada por el PAN y el gobierno de Felipe Calderón a manera de trueque para que fuera aprobada la reforma fiscal
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 8 de febrero.
Quizás en este caso se cumple (¿o no?) la máxima de Carlos María Abascal, cuando fue designado Feli Calderón candidato presidencial (remember?):
No son los mejores, pero sí los más idóneos... (lo que eso signifique...)
Lo que quedó claro es que los que salieron perdiendo fueron los panistas, ¿qué no?
Eva Makívar, “La creme de la creme”, El Financiero, 8 de febrero.
El arranque de dos de los nuevos consejeros electorales no fue muy apegado a la estética, a las buenas formas. Leonardo Valdés Zurita y Benito Nacif llegaron a las instalaciones del Instituto Federal Electoral para tomar medidas de sus oficinas, echar un recorrido y reconocer el terreno, nos informan.
Don Leonardo entró por la puerta de atrás y don Benito mandó incluso una avanzada para que le diera cuenta de cómo estaba la situación en las instalaciones del órgano encargado de las elecciones. Nos dicen, además, que las oficinas del ex consejero Rodrigo Morales fueron desalojadas. Toda la documentación fue puesta en cajas y en diablitos. Así comienzan las cosas en el IFE
“Bajo reserva”, El Universal, 8 de febrero.
Eso me gusta, que su presencia optimista y refrescante (nomás le faltó decir que le entusiasma la adversidad como un día sin triglicéridos ni colesterol) viniera a levantarnos la moral ahora que se ha nombrado al nuevo presidente de la nueva banda TimbirIFE, en un estrechísimo compló entre PRI y PRD, nomás para joder al PAN. Lo malo es que, según los conocedores, Leonardo Valdés Zurita hace ver a Luis Carlos Ugalde como un genio. Eso da más miedo que la Gestapo del tabaco, que los resentidazos quieran señalar a Jorge Castañeda como el agente 00 Mojito, o que la revista Quién haya denominado a Mouriño como “El chico superpoderoso” (bueno, en esa edición no se sabe qué da más terror, si la foto donde salen juntos Jaime Camil padre, Onésimo Cepeda y Enrique Peña Nieto, o aquella en la que aparecen Norberto Rivera, Medina Mora y Josefina Vazquechutas), o que Jelipillo Calderón celebre con bombo y platillo la llegada de los nuevos consejeros al ritmo de sí se puede llegar a acuerdos.
Jairo Calixto Albarrán, “Política cero”, Milenio, 8 de febrero.
¿Eran los mejores los señores Valdés, Nacif y Baños? Debemos reconocer que se trata de expertos en el tema, que Valdés fue consejero del IEDF, cargo que por cierto dejó para mudarse a la capital de Guanajuato, en donde se dedicó a la cátedra. Nacif también es un reconocido académico, en tanto que Baños es un operador político de reconocida eficacia. Pero no, no son los mejores, ni tampoco los más notables y menos los más populares. Al final de cuentas, conoceremos en los hechos quiénes son y de qué están hechos. Al tiempo
Ricardo Alemán, “Itinerario Político”, El Universal, 8 de febrero.
Finalmente, ayer por la mañana la Junta de Coordinación Política propuso al pleno designar consejero presidente a Leonardo Valdés Zurita, y consejeros a Marco Antonio Baños y Benito Nacif Hernández, cuyas calificaciones remedian en mucho la torpeza del procedimiento y la tozudez de los encargados de llevarlo adelante. Pudo haber una selección mejor, pero también pudo ser peor. Sin conformismo, y dados los antecedentes de los nombrados, a pesar de la insatisfacción ciudadana expresada de inmediato ayer por el Centro Nacional de Comunicación Social, es de esperar que los nuevos consejeros superen en su desempeño las vicisitudes de su designación.
Miguel Ángel Granados Chapa, “Plaza Pública”, Reforma, 8 de febrero.
Leonardo Valdés Zurita, Benito Nacif y Marco Antonio Baños son, por lo que se sabe de ellos, mexicanos honorables con suficientes méritos para integrarse a la autoridad electoral. Ninguno de los tres tiene culpa alguna de las irregularidades violación a la Constitución incluida en las que incurrieron los señores legisladores para integrar el nuevo IFE y en las muchas reformas absurdas a la legislación electoral. Ellos, los nuevos consejeros no se piense mal merecen no sólo el beneficio de la duda, sino el apoyo de los mexicanos que creen en la democracia, que afortunadamente todavía son mayoría, reducida sí, pero mayoría al fin.
Gerardo Galarza, “La estación”, Excélsior, 10 de febrero.
De los tres nuevos consejeros, conozco personalmente a Valdés y a Nacif. Los dos me parecen honestos y conocedores. Valdés mostró siempre una gran independencia en el IEDF. De hecho, a pesar de su militancia en la izquierda, votó en contra de aceptar la candidatura de López Obrador a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en el 2000 por considerar que no cumplía el requisito de residencia. Al juzgar los resultados de la elección en julio, sin embargo, Valdés avaló el triunfo del tabasqueño frente al panista Santiago Creel. Nacif ha mostrado inteligencia e independencia a todo lo largo de su carrera académica y en su monitoreo del trabajo del Congreso de la Unión.
No conozco a Baños ni estoy al corriente de su trabajo como funcionario del IFE o como analista de la empresa privada Demos. Pero estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda. Por otra parte, estoy convencido de que por su naturaleza colegiada es muy difícil que en el IFE se den los tipos de abusos que el PRD y el PRI utilizaron como excusa para descabezar a la institución.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 11 de febrero.
La diferencia entre el actual Consejo General y los anteriores que presidieron José Woldenberg (1996-2003) o el propio Ugalde (2003-2007) no es entre las personas que lo integran; si acaso, los miembros hoy tienen más experiencia acumulada en materia electoral que sus antecesores tenían cuando fueron nombrados originalmente. El solo dato curricular del trabajo realizado dentro de la Junta General Ejecutiva del IFE en administraciones anteriores por los actuales consejeros Arturo Sánchez y Marco Antonio Baños, así como por el nuevo presidente Leonardo Valdés, es prueba suficiente de ello.
Tampoco la diferencia tiene que ver con las condiciones políticas en las que fue integrado cada uno de los tres consejos. Ninguno ha sido votado por unanimidad; ninguno de los tres presidentes (incluido Woldenberg) fue designado con el consenso de todos los diputados, y la autoridad que alcanzó el IFE en cada etapa posterior ha dependido más bien de la gestión que ha realizado cada uno de los distintos consejos una vez que empezó a operar.
Ni siquiera la participación (o falta de ella) por parte del PRD en la negociación final, marca la diferencia sustancial en el perfil del IFE en el transcurso de su ciclo histórico. (Difícilmente alguien puede encontrar hoy en día en las personas de Valdés, Baños y Nacif a un representante del PRD y sí, en cambio, del PRI y del PAN —¡otra vez!)
Emilio Zebadúa, “Observatorio Global”, Crónica, 11 de febrero.
EN EL IFE renovado gana el PRI, el PAN pierde en posiciones, pero se apunta un tanto más en el aislamiento de Andrés Manuel López Obrador. Los nuevos consejeros, no hay que olvidarlo, ocuparon malos lugares en la “auscultación” de la Cámara de Diputados: Leonardo Valdés, el 21; Miguel Antonio Baños, el 31, y Benito Nacif, el 35.
Roberto Rock, “Expedientes abiertos”, El Universal, 11 de febrero.
Ahora que se estrena Leonardo Valdés Zurita como consejero presidente del IFE, una de sus primeras acciones será concluir el proceso de registro de un nuevo partido político. Cosa de coincidencias, está integrado por viejos amigos del hombre que convirtió al PRD en ganador inobjetable de los arrancones que se vivieron en San Lázaro. Para 2009, sus antiguos compañeros de partido aparecerán en boletas
“Frentes Políticos”, Excélsior, 11 de febrero.
Al final el sistema político mostró una vez más su centralismo. Los tres nuevos consejeros viven en la Ciudad de México, como todos los que ya eran miembros del Consejo General. Las reglas, de hecho, están hechas para favorecer a los capitalinos. Para empezar, es el Distrito Federal el lugar donde se lleva a cabo la grilla para la designación de estos funcionarios públicos. Pero además el IFE ya ha establecido un virtual requisito en el sentido de que sólo una persona residente en la Ciudad de México puede ocupar un lugar en el Consejo General. Recordemos que hace años al regiomontano Jesús Cantú se le negó el reembolso de los pasajes de avión que le habrían permitido mantener su residencia en Nuevo León y desempeñarse al mismo tiempo como consejero del IFE.
Sergio Sarmiento, “Jaque Mate”, Reforma, 11 de febrero.
Si bien es cierto que hoy el consejero presidente, Leonardo Valdés Zurita, y los otros dos consejeros, Marco Antonio Baños y Benito Nacif, tienen una enorme responsabilidad y un gran reto, también es cierto que cuentan con el apoyo de los representantes de la sociedad para que puedan cumplir a cabalidad con sus funciones y que en la medida en que desarrollen un trabajo con honestidad, en esa medida recuperarán la confianza ciudadana.
Hoy como ciudadanos no nos queda más que darles el beneficio de la duda y seguir de cerca su trabajo, no para intimidar o entorpecer, sino para evitar que sea propensa la subordinación y evitar errores graves de un pasado reciente que puso en vilo al instituto. Lo que queremos todos los mexicanos es que su gestión sea exitosa, porque con ello ganamos todos.
René Arce Islas, Crónica, 13 de febrero.
Benito Nacif es un académico serio, comprometido con la transparencia y la rendición de cuentas, mientras que Marco Antonio Baños —muy ligado al grupo de Manlio Fabio Beltrones— tiene también una amplia experiencia en la materia.
Sin embargo, llegan a un IFE lastimado en su autonomía, con nuevas atribuciones pero pocos recursos para cumplirlas y, para colmo, con una partidocracia prepotente y abusiva que ya mostró de lo que es capaz. Frente a ello, los nuevos consejeros no tienen otra alternativa que afirmar desde el primer momento su independencia, lo que generaría una base de apoyo desde la sociedad civil y la opinión pública
Alfonso Zárate, “Usos del poder”, El Universal, 13 de febrero.
Los nuevos consejeros electorales siguen en la ruta del desaseo. Antes de su toma de posesión visitaron las instalaciones del IFE para tomar medidas de sus oficinas. Ahora se fueron a San Lázaro, sin la compañía del resto de sus compañeros. Esta situación provocó enojo, porque se trata de un cuerpo colegiado, nos comentan.
Pero ellos tienen otra percepción y otro manejo ante los medios. Sus declaraciones a la prensa los pintan. “Este IFE nace más fuerte que el anterior”, expresó orgullosísimo Benito Nacif. Leonardo Valdés Zurita: “Estoy comprometido para que el licenciado (Andrés Manuel) López Obrador pueda emitir su voto y tendrá la garantía de que su voto será honestamente contado”. “Nosotros no tenemos un compromiso específico con un partido ni vamos a seguir una línea de ningún partido político”, soltó Marco Antonio Baños. ¿Usted entendió?
“Bajo reserva”, El Universal, 14 de febrero.
Así, por ejemplo, Leonardo Valdés es un académico tan gris como su paso por diversos órganos electorales. Como investigador no ha producido nada relevante y como funcionario ha despertado enconos y ha dividido a sus colegas. Sus antecedentes lo ubican como un hombre de izquierda (militante del PMT y el Frente Democrático Nacional), pero ha sido también asesor del panista Felipe Calderón Hinojosa cuando era diputado y antes de Cuauhtémoc Cárdenas. En esta ocasión, llegó a la presidencia del IFE gracias al apoyo de Arturo Núñez, reconocido por sus vínculos con el poderoso senador priísta Manlio Fabio Beltrones. En fin, es la trayectoria típica de un tránsfuga, de un funcionario lo suficientemente hábil como para moverse con los vaivenes de la política. Benito Nacif, por su parte, más que una realidad, era una promesa de la academia (su obra se reduce a un par de trabajos de divulgación); llega muy inflado al Consejo pero también muy desprestigiado por sus vínculos cercanos y directos con Diódoro Carrasco, ex gobernador de Oaxaca y ahora diputado panista y, por si fuera poco, ¡presidente de la comisión que filtró los candidatos del IFE! Durante su entrevista en el proceso de selección quedó expuesto en sus inconsistencias y fue muy mal calificado, algo que al final no importó. Además, con su designación, se mantiene la costumbre de premiar a los grupos, camarillas o instituciones intelectuales o académicos —en este caso el CIDE— que tradicionalmente han monopolizado e intercambiado con las élites políticas cuotas de poder e influencia y se han repartido arbitrariamente puestos, cargos y privilegios. Finalmente, Marco Antonio Baños es simplemente un funcionario priísta. No navega con banderas de académico ni oculta sus vínculos con el PRI o con Beltrones. Pero de eso se trataba, ¿no? Más claro ni el agua
César Cansino, El Universal, 15 de febrero.
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