'Amenaza violencia corazón del Estado'

El Estado mexicano y los derechos de los ciudadanos están gravemente amenazados por la creciente violencia y permanencia del crimen organizado, alertó ayer la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay.

"Estoy profundamente consternada por los muy altos y crecientes niveles de violencia criminal en algunas partes del País. El crimen organizado, con sus acciones y métodos brutales, amenaza el corazón profundo del Estado y ataca los derechos humanos básicos que con ahínco aún nos esforzamos en proteger", dijo.

En una conferencia de prensa donde presentó las observaciones y recomendaciones que derivaron de su visita a México, la cual comenzó el domingo pasado, Pillay manifestó que el crimen organizado siempre ha sido un reto para el País pero que el Estado debe procurar la seguridad y justicia.

En ese sentido, subrayó que hacer cumplir la ley es sólo una parte de los mecanismos para la seguridad, y que otros indispensables son la prevención, investigación, sanción de los delitos y reparación del daño a las víctimas, por lo que urgió al gobierno mexicano a aplicar una estrategia integral de seguridad.

Pillay, quien se reunió con los representantes de los tres poderes de la Unión, activistas, víctimas de la violencia, defensores de derechos humanos y autoridades locales, manifestó su preocupación por la corrupción y vínculos con el crimen organizado que priva en las instituciones de seguridad y orden.

También se dijo preocupada por la participación de las fuerzas armadas en tareas policiales y reveló que en su reunión con el Secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, se planteó la necesidad de crear un marco legal basado en los derechos humanos para su actuación en tareas de seguridad ciudadana.

Apuntó, sin embargo, que la presencia de las fuerzas armadas en estas acciones debería ser sólo de manera excepcional y temporal, con la garantía de que cualquier violación a los derechos de las personas sea conocida por las autoridades de justicia civil y no por las militares.

"Enfatizo que el uso de las fuerzas armadas debe ser excepcional y con un límite de tiempo. El Presidente me explicó por qué necesita usar militares y es debido a la magnitud de delitos y al hecho de que hay conexiones entre policía y crimen organizado. No se mencionó que serán sacados de las calles inmediatamente", dijo.

Pillay aseguró que la oficina en México de Naciones Unidas dará seguimiento a la Ley de Seguridad Nacional para que se base en el respeto a los derechos humanos.

"Los derechos humanos son la ruta y no el obstáculo para la seguridad, por más que las circunstancias sean adversas", apuntó.



Las víctimas

La Alta Comisionada de Naciones Unidas celebró la reunión que tuvo el Presidente Felipe Calderón con las víctimas de la lucha anticrimen emprendida durante su gobierno.

Sin embargo, la funcionaria señaló la impunidad que priva en los homicidios y reconoció que falta cumplir la reparación del daño, tanto para civiles como para periodistas.

Dijo que planteó ese tema ante los ministros de la Suprema Corte de Justicia y ante el Poder Ejecutivo.

Pillay manifestó una preocupación particular por las agresiones a migrantes, feminicidios y las agresiones a defensores de derechos humanos. En ese sentido dijo que en su pensamiento está el crimen cometido contra la activista Marisela Escobedo.

Daniela Rea, Reforma, 9 de julio.

1 comentarios:

Martha Humphrey responded on 15 de julio de 2011 07:36 #

Violencia en México


Corre la sangre, Y seguirá corriendo cual río caudaloso que desemboca hasta llegar al mar...Y seguirán llorando las madres por la perdida de sus hijos que nada tienen que ver con el crimen organizado; Seguirán sintiendo impotencia los padres de esas victimas inocentes que día con día van muriendo impunemente por manos asesinas que siempre están dispuestas para hacer el mal, seguirá el horror y el terror haciendo mella en todos los corazones inocentes que ya viven resignados ante el gran apocalipsis que se ha desatado en mi tierra mexicana que a gritos clama por justicia sin que nadie ponga atención a su gran suplicio. Y yo me pregunto, y tu lector que lees estas letras también te habrás preguntado mil veces y otras tantas mil, el porqué México tiene que vivir en un campo de guerra campal? Si en ésta sangrienta guerra nada más se gana dolor y luto porque ninguno de los que la están peleando tienen un ápice de benevolencia en su corazón y solo generan muerte y destrucción sin el más mínimo remordimiento porque sus almas ya están muy enlodadas o quizás desde niños nunca les enseñaron a ser buenas personas y por ende no les causa desasosiego matar a sangre fría y con una violencia implacable que nos permite ver la gran pobreza de sus espíritus. ¡Ay qué tristeza es ver a todo un pueblo destrozado de esa manera tan sangrienta! ¿Quién responde por toda esa gente inocente que tiene que vivir pensando si el día de mañana morirá en el fuego cruzado O si serán confundidos y secuestrados para luego ser asesinados de una manera tan vil? ¿Quién responde por toda esa ola de violencia que se está viviendo en el México de hoy? El gobierno no hace nada y hasta se rumora que, él, es uno de ellos, entonces, ¿en quienes vamos a confiar? Corre la sangre y seguirá corriendo hasta que el pueblo mexicano diga basta y tome conciencia de que tarde o temprano seremos nosotros mismos los que demos nuestras vidas por liberar a nuestra prole de la esclavitud tan violenta que solo está causando terror y destrucción en el suelo mexicano. Recordemos todos, que para evitar futuros criminales tenemos que educar a nuestros hijos con amor, e inculcarles las buenas costumbres desde la niñez para que ellos hagan lo mismo con su descendencia. También recordemos que siempre tenemos la opción de decir ¡NO! cuando alguien trata de persuadirnos para hacer el mal, seamos fieles a nuestra propias convicciones, como también a nuestra conciencia, y aprendamos a escucharla cuando ésta nos recrimine nuestros malos actos. Vivamos con amor, y así mismo tratemos a los demás, pongamos ese granito de arena de nuestra parte para ser y hacer, un mejor México para nuestros hijos.

¡Qué Dios nos proteja a todos y que a ellos los perdone por todos los crimenes que han cometido!


Palabras del alma

julio/13/2011

Martha Humphrey
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