Migrantes ceden en su camino a EU por miedo

TULTITLÁN, Méx.— Con las plantas de los pies quemados porque en un asalto hasta los tenis le quitaron, pero sobre todo por miedo a volver a ser interceptado por presuntos zetas, Melvyn decidió regresar a su país natal, Honduras, de donde partió con la idea de llegar a Nueva Orleáns.

“Me detuvieron y golpearon para que hablara con un familiar que pagara por mi libertad, solo Dios sabe qué los hizo correr y me dejaron en un cuartucho de donde logré escapar, sentí que moría y no quiero que mis hijos se queden sin padre, por eso quiero volver a Honduras”, afirmó el catracho.

En Lechería, los centroamericanos que claudicaron en su intento por llegar a Estados Unidos en los primeros seis meses de este año, superaron la cifra total de los 321 hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y entre ellos un sólo beliceño, que regresaron a su país en 2010 sin dinero, derrotados y en ocasiones enfermos o lesionados, justo a la mitad del camino, informó Jerónimo García Garduño, jefe de Departamento de Atención a Migrantes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem).

La mitad del camino

En promedio, los centroamericanos recorren cerca de cinco mil kilómetros para llegar a Estados Unidos.

Lechería, es la mitad de su camino, es una especie de cinturón o la base del abanico donde deciden si viajarán al Este o al Oeste, afirmó Manuel Salazar, voluntario de la Casa del Migrante.

Algunos mueren antes de lograr su objetivo, ya sea al caer del ferrocarril en el que llegan desde el sur del país hasta Lechería; atropellados en la vía López Portillo, por enfermedad o a golpes como sucedió con el guatemalteco Julio Fernando Cardona, reconoció el funcionario de Derechos Humanos.

Otros resultan lesionados e incluso pierden alguna de sus extremidades en machucones entre vagones del tren o al caer del mismo.

En lo que va de este año la Codhem tiene un registro de tres o cuatro personas que han sufrido estos percances tan sólo en la zona de Lechería, aunque muchos accidentes en las vías no se reportan, porque el personal médico no está obligado a hacerlo de acuerdo con las reformas a la Ley General de Población, en su artículo 67, indicó Jerónimo García Garduño.

Con un pie amputado, Adelmo García, un campesino hondureño regresará a su país luego de que el tren le atropellara los dedos.

“No puedo llegar cojeando a la frontera (norte), regreso a Honduras decepcionado, no sé cómo voy a mantener a mi familia”, dice antes de salir del hospital de Cuautitlán.

En los primeros seis meses de este año, un total de 329 centroamericanos pidieron ayuda a los encargados de la Casa del Migrante de Lechería para solicitar retornos voluntarios asistidos por la Codhem; mientras que en 2010 fueron 321 retornos y en 2009 menos de 200 personas, cuyo personal los traslada a la estación del Instituto Nacional de Migración .

El 70% de los que claudican son hondureños, seguidos de salvadoreños y guatemaltecos, quienes desde la Casa del Migrante piden apoyo para retornar a sus comunidades de origen, aunque realmente sólo son transportados hasta la frontera sur de México, por vía aérea o terrestre, indicó Jerónimo García.

San Fernando modificó migración

Antes de la matanza de San Fernando, en Tamaulipas, el año pasado, los migrantes centroamericanos viajaban en grupos de más de 50 personas.

Hoy por temor a ser detectados por bandas delictivas prefieren hacerlo en pequeños grupos de cuatro o cinco o simplemente en parejas, para tratar de pasar desapercibidos, indicó el funcionario de la Codhem.

Rebeca Jiménez corresponsal, El Universal, 23 de agosto.

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