“Ningún plan acabará con la pobreza”

El programa Oportunidades inició en 1997. Ese año ejerció un presupuesto de más de 57 mil millones de pesos para atender a 5.8 millones de hogares en México. Su logro, dice Salvador Escobedo Zoletto, coordinador nacional, es contener el aumento de la miseria, pero “no los sacará de la pobreza”.

Advierte que ningún programa de transferencias para combatir la pobreza será suficiente si las reformas estructurales no se aprueban, aunque estas impliquen que los trabajadores, por ejemplo, no cuenten con las prestaciones de ley. “¿Qué se prefiere, tener trabajos de ocho horas o la posibilidad de que alguien trabaje por dos o tres horas y tenga ingresos?”

El Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social informó que el número de personas en situación de pobreza pasó de 48.8 millones en 2008 a 52 millones en 2010. Escobedo defiende la medición, porque dice que el Banco Mundial considera en pobreza extrema a quien vive con un dólar y medio al día. “En México se es pobre extremo con tres dólares”.

¿Si Oportunidades no tiene como fin disminuir la pobreza, cuál es el impacto después de 14 años?
Las evaluaciones establecen que los mexicanos en Oportunidades gozan de mejor salud, nutrición, educación. Contribuimos a que las familias en extrema pobreza fueran menos afectadas por la crisis económica.

¿Pero no dejaron de ser pobres?
No la vamos a retirar como programa en sí, pero contribuimos a que estas familias en pobreza extrema no aumentaran, sobre todo en áreas rurales. El programa contribuye, no los va a sacar de la pobreza, para eso necesitamos tener otro país y se requieren una serie de reformas estructurales, la del trabajo, la energética, la política. Hay situaciones que hay que ir cambiando para tener las condiciones para que como país podamos seguir de la pobreza, no como programa.

¿Oportunidades ha significado un paliativo entonces?
No. El capital humano ha mejorado. No hemos hecho todo lo que necesitamos hacer, pero requerimos proponérnoslo como país. No caigamos en la negativa forma de pensar que todo está mal hecho. Las políticas sociales de últimos 10 años se hicieron a tiempo, dan resultados. Todo puede mejorar, pero se hizo bien.

¿Oportunidades contiene el aumento de la pobreza extrema?
Sí.

¿Hay una desvinculación entre política económica y social?
Las políticas económicas llevan el ritmo que debe llevar. La política económica debe generar empleos, las posibilidades de crecimiento de empresas. Estabilidad económica para que los empresarios se sumen a crear empleos, mientras se va generando capital humano.

Todos debemos hacer lo nuestro. Que haya una ley laboral flexible para generar empleos, porque si no, no habrá crecimiento y por más preparados y alimentados que estén los mexicanos no van a poder.

Cómo país me pregunto, ¿qué prefiero, tener trabajos de 8 horas con todas las prestaciones de ley que supuestamente existe o tener la posibilidad de que alguien trabaje por dos o tres horas y tenga ingresos?

Aún con el programa, los más pobres siguen teniendo los servicios de salud y educación deficientes…

Necesitamos mejorar la calidad en todos los niveles, y debe ser una propuesta continua. Es un reto como país. Todo el país, tanto salud como educación existe el concepto de mejorar la calidad; requerimos más tiempo, más dinero o más ánimo.

Los jóvenes estudian secundaria o preparatoria, pero siguen en las mismas condiciones…

No es cierto. Los jóvenes que terminaron la secundaria y prepa tienen entre 12 y 14 por ciento más ingresos que sus padres. (Pero) Hoy se requieren aún mayores estudios para tener los ingresos que antes se tenían con menores. La preparación de los seres humanos para enfrentar el mercado laboral tiene que ser mayor. Si vamos por prepa, después tenemos que impulsarlos a la licenciatura o diplomados para que estén mejor preparados. No tiene que ver con el programa sino con todo el desarrollo que como país.

En las escuelas indígenas, más de la mitad concluye la secundaria sin conseguir las habilidades suficientes…

Ahí es calidad. Si la calidad mejora eso no va a suceder. Si todos hiciéramos más las cosas se lograrían; si hubiera escuelas de calidad, esa gente más vulnerable también cambiaría.

¿Oportunidades es pertinente?
Va a ser muy difícil que la pobreza de cualquier país, sobre todo de Latinoamérica, llegue a cero. Siempre va a haber necesidad de un programa como este en un país donde las discrepancias entre los que más y menos tienen son considerables.

¿Hay peligro de que los jóvenes pobres engrosen las filas del crimen organizado?
Es un peligro para México. Ninguno de los capos que han agarrado son ex becarios de Oportunidades. Muchos de los detenidos, lo que menos fueron, fue pobres. La pobreza no es factor que nos haga pensar que el narcotráfico se nutre de ellos. El narco es un peligro de todos los mexicanos y lo tenemos que atacar como tal porque agarra ricos, pobres, jóvenes. Es una aspiradora que se chupa todo.

Nayeli Roldán, Milenio, 4 de agosto.

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