Senado de EU aprueba su plan de reforma migratoria integral


El Senado de Estados Unidos aprobó este jueves un proyecto de reforma migratoria integral, que es el cambio más significativo en este rubro en más de 25 años. Abre la posibilidad de legalizar a millones de indocumentados y dar mayor número de visas a trabajadores inmigrantes, pero también crea “la frontera más militarizada desde la caída del Muro de Berlín”.
Las declaraciones de júbilo, festejos y ovaciones por el triunfo de este proyecto de ley en el Senado –donde algunos testigos, sobre todo jóvenes inmigrantes corearon “sí se puede” desde las galerías– ahora se estrellan contra la muralla de la Cámara de Representantes, controlada por republicanos que podrían convertir esta celebración en un acto fúnebre para la reforma migratoria en las próximas semanas.
De hecho, hoy el presidente de la cámara baja, el republicano John Boehner, reiteró que el proyecto aprobado por el Senado no será considerado por los representantes, quienes elaborarán una versión propia. Subrayó que ningún proyecto de reforma migratoria llegaría ante el pleno si no cuenta con el apoyo de la mayoría republicana de la cámara.
Triunfo holgadoEn el Senado, el proyecto de ley, fruto de más de seis meses de intensas negociaciones encabezadas por un grupo bipartidista de ocho senadores, ganó con un cómodo margen de 68 votos contra 32. Los 52 demócratas y dos independientes que suelen votar con ellos, así como 14 republicanos, se manifestaron a favor, coronando el esfuerzo del incluyente grupo bipartidista que elaboró el proyecto y logró mantener lo que ellos afirman es su “arquitectura” básica.
Lo anterior incluye una vía gradual a la ciudadanía para algunos de los más de 11 millones de indocumentados que cumplan con una serie de requisitos, la legalización de aquellos que llegaron sin papeles como menores de edad, una ampliación de visas para inmigrantes altamente capacitados, así como programas de trabajadores huésped para el sector agrario, entre otras.
Pero varios de los votos republicanos se obtuvieron a cambio de la aprobación de una enmienda que propone ampliar, con decenas de miles de millones de dólares más a lo largo de una década, las medidas de seguridad en la frontera con México.
En total, el proyecto de ley aprobado destinará 46 mil millones de dólares para casi duplicar el número total de agentes de la Patrulla Fronteriza (de 20 mil a casi 40 mil), adquirir equipos de vigilancia de alta tecnología tipo militar, completar más de mil kilómetros de bardas fronterizas y desplegar más aeronaves a control remoto (drones) en la frontera operando 24 horas siete días a la semana, así como implementar sistemas de control migratorio en lugares de empleo, así como en puertos.
Por ahora, casi todas estas medidas de seguridad tendrían que estar funcionando antes de que los inmigrantes indocumentados puedan iniciar su largo tránsito hacia la ciudadanía.
Esta enorme ampliación en seguridad fronteriza y del flujo migratorio no es suficiente para un poderoso sector de republicanos conservadores en la cámara, y para los 32 senadores republicanos que votaron en contra hoy.
Además de su oposición a una vía a la ciudadanía en principio, desean ampliar aún más las medidas de seguridad en la frontera y establecer la condición de que nadie puede ser legalizado antes de que se logre un control completo de la frontera.
Boehner, varias horas antes de la aprobación del proyecto de ley, anunció: “la cámara no considerará o votará sea cual sea lo que el Senado apruebe. Vamos a elaborar nuestro propio proyecto de ley”.
Eso implica que si la cámara logra elaborar y aprobar su propio proyecto de ley, éste y la versión aprobada por el Senado tendrán que ser sujetos a un proceso de negociación entre ambas cámaras para buscar armar una nueva versión de consenso.
Esta última, a su vez, deberá ser aprobada por ambas cámaras y promulgada en ley por el presidente. Ese proceso podría implicar meses más de debate en el Congreso, y la aceptación de una serie de medidas nuevas que podrían descarrilar el proceso.
Por eso de inmediato la Casa Blanca y los senadores que han encabezado este esfuerzo instaron al liderazgo de la cámara y sus integrantes a proceder con la reforma.
El presidente Barack Obama envío mensajes desde África, donde está de gira. “Hoy el Senado hizo su tarea. Ahora le toca a la cámara hacer lo mismo”. Advirtió: “ahora es el momento en que opositores intentarán lo más posible desmantelar este esfuerzo bipartidista para detener que una reforma de sentido común se vuelva realidad. No podemos permitir que eso ocurra”.
Influyentes senadores demócratas como Charles Schumer y Dick Durbin y sus contrapartes republicanas John McCain y Lindsey Graham se unieron al coro para invitar a la cámara a sumarse a “un cambio histórico”. Schumer aseguró que no será posible que la cámara ignore el amplio apoyo para la reforma y pronosticó que la reforma prosperará antes del fin de este año.
McCain, uno de los promotores claves del proyecto de ley, hace un par de días expresó en CNN uno de los argumentos claves para lograr el apoyo de colegas republicanos renuentes en ambas cámaras del Congreso, que insisten en un mayor control de la frontera para votar a favor: con las nuevas medidas aprobadas “seremos la frontera más militarizada desde la caída del Muro de Berlín. Por eso creo que esta enmienda fue tan importante”.
Pero esas medidas de seguridad recién integradas al proyecto de ley aprobado hoy están provocando disidencia entre algunos sectores de la gran coalición que ha trabajado por una reforma.
“Estamos enfurecidos” con el liderazgo demócrata en el Congreso por aceptar la enmienda, ya que tendrá “un impacto tremendamente negativo sobre las comunidades fronterizas, tanto para ciudadanos como inmigrantes (...) continúa militarizando la frontera en comunidades que ven una y otra vez la violación de sus derechos humanos”, declaró Adriana Cadena, coordinadora estatal de la Alianza de Reforma Migratoria de Texas (RITA).
Se han realizado protestas en varias ciudades los últimos días –incluso arrestos de manifestantes en Texas–, criticando a políticos demócratas y organizaciones nacionales promotoras de la reforma por aceptar estas medidas de seguridad, y algunos ahora ya declaran su oposición a la reforma, por considerar inaceptables estas condiciones.
Presente.org, la organización latina online más grande del país, declaró que ya no podía apoyar este proyecto, pues “garantiza incrementar la muerte y destrucción a través de una creciente militarización de la frontera”.
Otras redes regionales y nacionales de agrupaciones de inmigrantes y algunas latinas han reprobado la inclusión de esas medidas e indicado que si se mantienen podrían acabar haciendo la propuesta de reforma inaceptable para sus bases.

David Brooks, La Jornada, 28 de junio.

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