formidable desarrollo tecnológicoy una realidad social que hasta podría observarse como
arcaica, señala el filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky, quien agrega que
la era tecnológica es el universo de la inteligencia pero, al mismo tiempo, hay países en los que no se invierte lo suficiente en esos recursos, por lo que están condenados a alejarse de esa inteligencia.
En la era moderna nos hicimos las mismas ilusiones y fracasamos. Pensamos que el progreso, que los ideales humanistas harían retroceder a la violencia y, sin embargo, tuvimos dos guerras mundiales, Hiroshima, la bomba atómica.
algo de verdaden la idea generalizada entre los intelectuales de que la televisión
arruina o quita altura a la cultura. Pero al mismo, dijo, hay que ver todo lo que el consumo y la televisión han aportado al
mundo libre, ya que la televisión ha presentado a las sociedades universos diferentes. “Con el tamiz de las imágenes, de la información, la gente puede juzgar y comparar su propia existencia con la de los demás.
En efecto, desde los años 70 la televisión ha hecho que recule la parte de la educación, que tenga menos importancia respecto del fenómeno del espectáculo. En la mayor parte de los países la televisión educativa es una porción muy pequeña de la televisión, casi marginal.
gran momento, porque la televisión se conecta con Internet.
Estamos en una nueva era de la televisión, en la que se verá transformada radicalmente la relación de la televisión con la educación y con el saber.
La televisión conectada da a la gente la posibilidad de ser interactiva. Y eso redunda en una situación parecida a la de la escuela, en la que los jóvenes alumnos pueden hacer preguntas. Tenemos que crear esa televisión educativa que permita a los alumnos interrogar, cuestionar a quienes les aportan el conocimiento. Aprendemos mejor cuando somos activos. La idea es impedir que el espectador sea un mero receptor pasivo, sometido únicamente a un espectáculo.
Creo que el porvenir está cifrado a un gran esfuerzo de formación de los maestros, docentes y profesores. Hay que ver a la televisión como algo que puede ayudar a los docentes. Tenemos ahora instrumentos formidables para que al interior de un país y más allá del país, se busquen las experiencias pedagógicas de éxito.
desorientación de los padres ante la crianza de los hijos. Las tres funciones de la televisión, comentó, son entretener, educar e informar.
La noción de entretenimiento a imperado por sobre las otras dos. Pero eso no significa que la televisión no pueda cumplir con una misión educativa, sobre todo ahora reforzada por la presencia de las nuevas tecnologías de Internet, que dan lugar a una televisión conectada.
Se ocupa tanto del saber ser como del saber hacer, es decir, de cómo vivir la vida y cómo desarrollar las competencias para esa vida, resumió.
Por ejemplo, al ser un género emotivo, la telenovela puede incidir en el comportamiento de los jóvenes de manera muy eficaz. Quizá la televisión educativa tenga mayor éxito en ese sentido que la educación moral a la antigua, que no logró grandes resultados en el entorno escolar.
0 Responses to "Vivir el avance tecnológico en una era violenta, más que paradoja es un fracaso: Lipovetsky"
Publicar un comentario