Ebrard cumple con el ritual… de un Informe terso, a modo y soso

Terminó la era de Marcelo Ebrard en la Asamblea Legislativa, por eso el día de ayer fue de fiesta, pero al estilo perredista: simulaciones, acarreos y numerosos bostezos…

El VI Informe de Gobierno del mandatario estuvo insípido y por unos momentos soso. No hubo críticas, ni mucho menos reclamos.

Las tres horas que duró le sirvieron al aspirante a la presidencia para recibir halagos y presumir resultados, aunque nunca mencionó sus pendientes ni los compromisos que incumplió a los capitalinos como por ejemplo el desabasto de agua, la construcción de dos penales, la constitución política del DF o la descentralización de la educación pública.

Y es que era su fecha, la de la despedida anticipada y por lo que todo estaba planchado en el recinto; sin embargo, el evento distó mucho de  lo esperado.

Adentro, en el pleno, a los invitados, a excepción de los  perredistas (Ángel Aguirre, de Guerrero; Graco Ramírez, de Morelos, Arturo , de Tabasco y de Puebla, Rafael Moreno Valle), ya que no hubo ningún otro personaje de renombre ni empresarios, se les miró letárgicos.

De esta manera, Marcelo pasó a la historia como el único gobernante del sol azteca que rinde su último Informe de labores, aunque más “resignado que por convicción porque no pudo ser el candidato presidencial de la izquierda”, como se lo recordó el panista Federico Döring, quien con su posicionamiento despertó un poco a los asistentes.

APOYO. Desde temprano, el poder de convocatoria del aún ejecutivo local provocó que los dirigentes perredistas en la capital y algunos  y delegados electos aceitaran los engranes del acarreo para llenarle las inmediaciones de Donceles.

Y como se acostumbra en sus informes, sólo faltaron los cohetones y las matracas para emular los viejos festejos priistas. El resto: la lluvia de papelitos multicolores, el “baño de pueblo”, las vivas y porras de beneficiarios de , vendedores ambulantes y taxistas aparecieron apenas y Ebrard llegó por la  de Donceles de la mano de su esposa Rosalinda Bueso.

Fue en ese instante cuando acabó el calvario de los vecinos de Cuauhtémoc, Iztapalapa, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero, que llegaron desde muy temprano con cobijas y banderolas en mano, para manifestarle a gritos al alcalde su apoyo.

Luego, los posicionamientos de los partidos políticos pasaron entre chistes, visitas a las redes sociales y juegos de celulares, por lo aburrido.

El tiempo pasó y ya no hubo más sobresaltos. Muchos de los asistentes se retiraron antes de que Ebrard terminara de leer su documento. Sólo se quedaron los incondicionales: los que gritaban a los diputados Víctor Hugo Lobo y Dione Anguiano y a la delegada electa de la GAM, Nora Arias.

Fueron ellos quienes se encargaron de despedir al jefe de gobierno; otra vez con gritos de “¡Marcelo!, ¡Marcelo!”.

Apenas vieron que el Ejecutivo se retiró en compañía de Rosalinda, agarraron sus banderas para dar media vuelta; sólo hubo tiempo para un último pase de lista y recibir una torta de tamal o sandwich para desaparecer entre las vallas metálicas y los policías que resguardaban el lugar.

Alejandro Cedillo Cano, La Crónica, 18 de septiembre.

0 Responses to "Ebrard cumple con el ritual… de un Informe terso, a modo y soso"