En un análisis sobre la situación , el reportó que del total de ocupados solo el 35.4 por ciento tiene acceso a instituciones de salud, cuatro décimas de porcentual menos que en el segundo trimestre de 2005.
"La dificultad de crear nuevos empleos es ya un problema, pero también lo es la baja calidad de los existentes y de los que se han estado generando. Esto sin duda es un factor que inhibe el repunte del mercado interno. De ahí la importancia que tiene mejorar este entorno, si se quiere que la economía mantenga su fortalezca y pueda crecer sostenidamente en el largo plazo", advirtió.
Precisó que existen otros indicadores que dan una idea clara del problema de la mala calidad del empleo y por ende, del bajo nivel de vida de la población, que se ha convertido en un factor que ha jugado un importante en la debilidad del mercado interno.
Detalló, por ejemplo que la tasa de condiciones críticas de ocupación -el porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos- se ubicó en 11.7% como porcentaje de la población ocupada en el segundo trimestre del presente año, lo que significa que 5.7 de personas se concentran en este segmento.
Además, llama la atención que los porcentajes de desocupación se concentran en los grupos que tienen un mayor nivel de educación. Esto concuerda con los de productividad que tienen en diversas ramas de producción y que se reflejan en bajos niveles de competitividad.
Para el CEESP, resolver la problemática del empleo en términos de cantidad y calidad, requiere de una economía más dinámica y un ambiente de negocios mucho más favorable en el que las empresas tengan importantes atractivos para generar empleos formales.
El salario mínimo nominal en México ha pasado de 0.08 (nuevos) pesos diarios de 1976 a 60.57 pesos diarios de 2012, es decir, se ha multiplicado por 756 veces (INEGI, 2012).
A pesar de este fuerte incremento nominal, resulta que, por ejemplo, con el salario mínimo de 2012 los trabajadores compran apenas poco más de una cuarta parte de los artículos que adquirían con ese mismo salario en 1976, es decir, el poder adquisitivo de los salarios se ha derrumbado en un 74 por ciento.
Desde el 1 de enero de 2012 el salario mínimo es el siguiente:
Área geográfica A: $62.33 diarios
Área geográfica B: $60.57 diarios
Área geográfica C: $59.08 diarios
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