Apremia la Permanente a Calderón a modificar la estrategia contra el hampa

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión limitó a un minuto de silencio la reacción legislativa al homicidio de ocho militares y un policía en el estado de Guerrero. Sin emitir una posición institucional, los legisladores advirtieron al gobierno de Felipe Calderón la urgencia de modificar la estrategia de combate a la delincuencia organizada.

El presidente de la Comisión Permanente, César Duarte, expresó el respaldo total del Congreso al Ejército Mexicano, y expuso que el país ya no puede tolerar de ninguna manera la agresión perpetrada contra los ocho militares asesinados. No obstante, diputados del Partido de la Revolución Democrática y Convergencia criticaron la ausencia de órganos de inteligencia que prevean y descubran los movimientos del narcotráfico. Con dureza refirieron que Felipe Calderón “ha arrastrado en su guerra absurda al Ejército Mexicano implicándolo en una actividad que no le corresponde, y que mucho dista de tener pies y cabeza”.

Escozor en la opinión pública

Desde su curul, el senador panista Humberto Andrade solicitó al presidente del Congreso que se guardara un minuto de silencio “por la muerte de los ocho soldados caídos el domingo pasado en Guerrero. Básicamente manifestar nuestras condolencias a las familias, y obviamente a todos los caídos cumpliendo con su responsabilidad y con su deber”. En respuesta, César Duarte Jáquez accedió y pidió a los presentes ponerse de pie y dar trámite a la manifestación de duelo por el suceso.

En lo personal, las reacciones fueron prolijas. Para el representante priísta César Duarte la decapitación “es un hecho que lamentamos profundamente; me parece que la delincuencia organizada le sigue subiendo el volumen a la agresividad, a la violencia con la que están actuando, y de ninguna manera puede, ni debe, el Estado mexicano flaquear”.

–¿El gobierno está perdiendo la batalla? –se le preguntó.

–Una batalla es eso, una batalla; hasta que se gana se gana o hasta que se pierde se pierde, y yo no creo, de ninguna manera, que el Estado mexicano pierda esta batalla… Hay total respaldo del Congreso hacia las instituciones del país; el país no puede tolerar de ninguna manera estas agresiones, y los mexicanos debemos rechazarlas de manera contundente; los ciudadanos deben emprender una respuesta solidaria a las instituciones denunciando los hechos que conozcan, denunciando la ubicación de gente que esté precisamente organizándose para ello, de armas, de vehículos; todos vemos luego en nuestras regiones qué está sucediendo y hay que denunciar. Debemos ser enérgicos y ser intolerantes ante esos actos que han venido elevando estos grados de violencia.

–¿Ser intolerantes?

–Ser intolerante es utilizar la fuerza necesaria para enfrentar al crimen organizado, que está atentando contra lo más sensible del país, la sociedad civil, como está sucediendo en algunas partes, en este caso a elementos del Ejército, sin distingo.

Para el coordinador de la bancada de Convergencia, Alejandro Chanona, el suceso de Guerrero significa “un desafío con dedicatoria. Es una ofensa –dijo– a las fuerzas armadas, es un momento crítico donde siento que responde a la lucha territorial de la recomposición de los cárteles por el relevo generacional. Esto nos habla de un urgente y necesario fortalecimiento de la inteligencia para conocer el modus operandi de estos delincuentes. Lo que pasó son luchas internas que golpean al Ejército Mexicano, que es la única institución que les hace frente”.

Emilio Ulloa Pérez, presidente de la Comisión de Cultura, la emprendió contra Felipe Calderón, porque “ha arrastrado en su guerra absurda al Ejército Mexicano, y con estos terribles acontecimientos la sociedad comprueba el estado de indefensión en que encuentra frente a la delincuencia organizada; este golpe grotesco a la única institución que no se ha corrompido en materia de combate a los narcotraficantes nos orilla a demandar a la administración panista que llame al pueblo en general, incluidos partidos políticos, a construir un pacto nacional del cual se desprenda una estrategia general, donde todos estemos comprometidos, de lucha contra la perniciosa actividad de los delincuentes”.

El perredista Andrés Lozano insistió en hacer una reorientación en política de seguridad pública. “La estrategia en materia de seguridad sólo está fundada en la persecución de los delincuentes y no existe una política integral; se carece de un aparato de inteligencia que funcione en el gobierno; el Centro de Investigación y Seguridad Nacional está totalmente copado. Se trata de que los operativos que se realicen no sólo sean de persecución, sino a la desarticulación de bandas completas”.

Roberto Garduño, La Jornada, 23 de diciembre.


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