La separación familiar de migrantes indocumentadas por deportación o detención, tiene en ocasiones un final aún más drástico: la adopción de sus hijos por ciudadanos estadounidenses.
Los rígidos requisitos de las cortes, las trampas legales y el descobijo de las autoridades mexicanas hacia sus ciudadanos han convertido casi en un imposible la reunificación familiar.
Daniel Bribiesca, abogado que asesora a mujeres en la Casa Madre Asunta, afirma que los casos más difíciles son los de aquellas cuyos hijos tienen la nacionalidad estadounidense.
Si los pequeños no tienen más familiares en aquel país, explica, el Estado los asegura y pueden ser recuperados sólo mediante un trámite de reunificación familiar en el cual el connacional debe acreditar que tiene trabajo, casa y además cumplir con un programa de terapias.
"Te pueden mandar a hacer un estudio socioeconómico y a tomar siete clases, pero nada más puedes estudiar dos clases al mismo tiempo. Lo mínimo que te piden son 12 sesiones, es una sesión por semana, entonces si te dieron seis clases vas a ocupar seis meses", detalla.
"El DIF es quien programa las terapias y muchas veces hay cupo lleno y tienen que esperar. Hay terapias que tienen costo, como las terapias individuales de 200 pesos y son semanales. La última que se realizó con terapias individuales fueron de 50 sesiones, es decir un año".
Las mujeres son instruidas sobre temas de violencia doméstica, abuso de menores, drogas, y alcohol y en determinados casos les aplican el antidoping.
Si el menor es mexicano, el Consulado puede hacer la entrega del pequeño a las familias. Sin embargo, sólo responde bajo una petición, es decir, las mamás que no se enteraron del programa de repatriación de hijos -que son la mayoría- quedan sin acceso a dicha posibilidad.
Respecto de los menores con otra nacionalidad, la mujeres hacen una petición de reunificación ante la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), la cual pide auxilio al Consulado del condado donde está el niño o la niña y el caso llega a la corte, en donde se designan dos abogados, uno que defiende los intereses del pequeño y otro el de los padres.
"La trampa que hay es que el niño está en un proceso paralelo, porque mientra sus padres están en las terapias, una familia en Estados Unidos lo cuida y si ellos también cumplen con los requisitos de la corte, se quedan al menor", advierte el abogado.
Henia Prado, Reforma, 7 de julio.
Frena burocracia la reunificación
Derechos Humanos, Migración, Reforma Migratoria Medios México domingo, 7 de julio de 2013 0 comentarios
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