Patricia Escamilla Márquez, del Colegio de la Frontera Norte; René Jiménez Ornelas, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, y Martín Barrón Cruz, del Instituto Nacional de Ciencias Penales, reflexionan sobre la crisis en Ciudad Juárez y el enésimo anuncio oficial de un cambio en la estrategia antinarco.
Del análisis local pasan a uno nacional y concluyen que el cambio de fórmula no sólo debe consumarse en Juárez, sino en todo el país.
“Porque la táctica de operativos policiacos y militares ha resultado inservible para reducir la violencia”, dice Escamilla.
“Porque el tú a tú no sólo ha incrementado los enfrentamientos entre cárteles, sino los choques entre delincuentes y ciudadanos”, apunta Jiménez Ornelas.
“Porque ha faltado información, inteligencia y trabajo fino para realizar modificaciones sobre la marcha, se navega sin rumbo”, opina Barrón.
¿Qué elementos debe contemplar una estrategia eficaz contra el crimen? Hablan, además de aspectos sociales, de reestructuración en modelos policiacos y militares, de combate a la corrupción e impunidad sin simulaciones y de proyectos bilaterales (con Estados Unidos) que puedan medirse.
PACTO. “Hasta ahora el presidente Calderón se ha dado cuenta de que, para enfrentar el problema, debe concentrarse en el desarrollo socioeconómico y educativo, en atacar la falta de oportunidades y la marginación… Ese es el camino”, señala Escamilla Márquez, experta en seguridad fronteriza del Colef.
–¿Por qué después de más de tres años de gobierno?
–No se le prestó atención a que la violencia es un síntoma de otros problemas de fondo; a veces los marginados ven en la delincuencia la única forma de ganar dinero o posición a corto plazo. Y se ha carecido de voluntad política.
–De aplicarse ahora sí una estrategia social, ¿cuándo habría resultados?
–Es a mediano y largo plazos, pero no es razón para no iniciarla. A la par habría que emprender una batalla seria contra la impunidad y la corrupción.
Según la investigadora, un nuevo patrón “debe concebirse desde una dimensión bilateral, con un trabajo conjunto con Estados Unidos, en el cual los gobernadores de ciudades fronterizas no sólo tengan un respaldo regional, sino federal, y se les asignen los recursos necesarios para fortalecer programas y nuevos esquemas de seguridad y procuración de justicia”.
En lo interno, dice, se requiere ya un pacto nacional, “porque el agua nos está llegando al cuello a todos”.
PAPEL. “La violencia es un camino natural ante la inactividad de autoridades o la aplicación de métodos erróneos”, dice Jiménez Ornelas, coordinador de la Unidad de Análisis sobre Violencia del IIS.
–¿Dónde quedan las frases de que se va ganando la guerra? –se le pregunta.
–Es el discurso de papel, porque en la realidad se apuesta por el enfrentamiento y se ignora la investigación, por ejemplo, sobre el camino que sigue el lavado de dinero, sobre los funcionarios, empresarios, jefes policiacos y secretarios de gobierno que son cómplices del narco. Se detiene a consumidores y distribuidores de noveno nivel.
–¿Incapacidad?
–No, falta de decisión política y de cooperación entre los diferentes entes económicos, políticos y sociales. Se da prioridad a lo mediático: ahora ya se está diciendo que los preparatorianos son pandilleros, se criminaliza a la juventud.
–¿Qué aspectos tendría que considerar una estrategia exitosa?
–Una transformación profunda de modelos policiales y penitenciarios, fomento al empleo, participación de empresarios en la reactivación industrial, atención prioritaria a las adicciones, para que los jóvenes estudien o trabajen y no sólo sirvan como la reserva humana de la delincuencia que después, en las cárceles, obtiene posgrados. No basta cambiar el rumbo en Juárez, hay que hacerlo en todo el país.
CRIMINOLOGÍA.
Cualquier intento por abatir los índices delictivos, señala el criminólogo Barrón, debe contemplar los siguientes elementos: un mejor sistema educativo que permita a los jóvenes mejorar sus expectativas laborales y de vida, un eficiente esquema de salud y de servicios, como vivienda y transporte, y una red de opciones para divertirse e invertir su tiempo libre.
Además, considera indispensable la realización y uso de estudios criminológicos, “que hoy no existen en ninguna procuraduría o instancia de seguridad, que abarquen puntos de vista culturales, sociológicos e históricos que nos permitan comprender el fenómeno delictivo, en qué condiciones surge, cuál es el perfil de los criminales. Es suma, labor de inteligencia”.
Asegura que los cárteles tienen una mejor respuesta organizativa y mayor flexibilidad de acción que las corporaciones policiales y militares.
“Para tener éxito deben erradicarse los trámites burocráticos que impiden reacciones inmediatas. Hoy, todas las decisiones operativas pasan por un jefe, por un permiso, por una firma, lo que le resta inmediatez a las acciones contra la inseguridad”.
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