Asumen derrota; asoma fractura

Josefina Vázquez Mota no quiso esperar más. A las 20:30 horas, antes que el IFE, antes incluso que Gabriel Quadri, salió ante medio millar de simpatizantes y decenas de reporteros y camarógrafos en el salón Manuel Gómez Morin de la sede panista, para reconocer su derrota.

El rostro lánguido, el gesto sombrío, la pesadumbre con la que salió de su casa en La Herradura poco antes de las 20:00 horas, y los sentimientos con los que se trasladó hasta la sede del PAN en la Colonia del Valle, los ocultó detrás de una sonrisa artificial.

Un saco azul turquesa, que brillaba ante los flashazos de los fotógrafos, cubría su delgada figura, disimulando los kilos perdidos en una campaña errática.

Como si fuera uno de sus actos de campaña, Vázquez Mota apareció cuando el jingle de "Josefina diferente" sonaba a todo volumen. Sonreía, movía las manos, recibía abrazos y besos en la mejilla de los dirigentes y estrategas que ocupaban el presidium.

Roberto Gil, su coordinador de campaña, estaba a su lado izquierdo; el líder panista Gustavo Madero, a su derecha.

Desplegados a ambos lados, los miembros del equipo también se esforzaban por ponerle buena cara a la tragedia.

Abajo, escondiéndose de los medios, estaba Juan Molinar Horcasitas, el ex director del IMSS que fue defenestrado tras la tragedia en la guardería ABC, y que jugó un papel estratégico en la campaña.

Terminada la música, y cuando cesaron las porras de ánimo que le echaban algunos panistas, Vázquez Mota pronunció un discurso de 23 minutos.

Más de 3 mil 200 palabras, de las cuales diez eran las realmente esperadas: "reconozco que las tendencias hasta este momento no me favorecen".

 
 
 
TERCER LUGAR
 
Dolorosa la pérdida de la Presidencia para los panistas, lo era aun más la caída al tercer lugar, por debajo de su odiado Andrés Manuel López Obrador.

La caída atenta contra la unidad partidista y, desde ayer, comenzaron a aparecer signos de fractura.

Durante la jornada electoral, en la sede del PAN se instaló Gustavo Madero con su equipo; mientras el coordinador de la campaña, Roberto Gil, daba seguimiento a los comicios desde una oficina en la casa de campaña de la calle Sacramento.

Colaboradores de la candidata explicaron que Madero advirtió, el sábado por la noche, que sólo permitiría que cuatro miembros del comité entraran al búnker que instaló en el tercer piso de la sede partidista.

Eso dividió a los equipos y precipitó otro signo de fractura ocurrido ayer en la mañana: la ausencia de Madero en la votación de Vázquez Mota, cuyo equipo de prensa había anunciado que iría a votar acompañada del líder del partido y la primera dama Margarita Zavala.

Madero se atoró en una casilla especial en la que tardó cuatro horas en emitir su voto. Zavala, que el 10 de junio se sumó de lleno a la campaña, convalecía de una recaída en una cirugía en su ojo derecho.

Sin esas compañías, pero rodeada de familiares y panistas mexiquenses, Josefina salió a votar a las 8:57 de la mañana.

Sus hijas Majo, Celia y Montserrat, y su esposo Sergio Ocampo, ya traían caras largas.

Aun así, Vázquez Mota sonrió desde ese primer momento de la mañana y pidió a los ciudadanos salir a votar sin miedo.

 
JOSEFINA NO TERMINA
 
Por la noche, en la sede nacional del PAN, la candidata dirigió un mensaje de aliento a la militancia panista.

"Con el liderazgo que hoy me dan los millones de ciudadanos que votaron por mí, por el Partido Acción Nacional, por una propuesta ciudadana y de libertad, estaré vigilante con toda la fuerza y con todo el poder que me dan los millones de votos, de que se cristalicen las reformas estructurales que requiere el país y de impedir el retorno del autoritarismo, el imperio de la corrupción, de la impunidad y de la rendición frente al crimen organizado", dijo.

Dicho esto, hizo una pausa, tomó aire y prosiguió:
"El nuevo gobierno tendrá la oportunidad pero, sobre todo, tendrá la gran responsabilidad de actuar y de cumplir sus promesas y compromisos. Yo estaré activa para avanzar las causas y derechos ciudadanos, y construir un país mejor".

En el auditorio, los panistas comenzaron a gritarle: "Josefina, tu historia no termina".

La candidata levantó la mano izquierda, mostró el tache que se pintó desde el día del segundo debate y animó a los suyos para hacer lo mismo.

Gustavo Madero, quien nunca se animó a usar ese símbolo de la campaña, se quedó inmóvil, pero Vázquez Mota le tomó la mano, pidió a Roberto Gil que le acercara el marcador azul, y pintó la palma del dirigente nacional.

A lado de ellos, Ernesto Cordero era el único que no disimulaba el pesar de la derrota.

No solo fue la Presidencia. En el derrumbe, el PAN perdió Jalisco, Morelos y decenas de escaños y curules en el Senado y la Cámara de Diputados.

Cuando Josefina se fue, algunos panistas se quedaron en el auditorio Gómez Morin a retratarse en el escenario de la catástrofe. Irónicamente, al salir del auditorio se encontraron con un cuadro enorme de Vicente Fox, cuya sonrisa parecía una burla.

Lo dijo ayer Vázquez Mota: llegó para el PAN el momento en que cada quien revise lo que hizo y no hizo para llegar a los resultados de ayer. El momento de reencontrarse con su origen.

La brega de eternidad que los alentó como oposición durante 61 años ha comenzado de nuevo.

 
 
Tercer lugar
 
Vázquez Mota admitió ayer las tendencias electorales no le favorecieron.

26.03% de los votos habría obtenido Vázquez Mota, según el conteo rápido del IFE.


Ernesto Núñez, Reforma, 2 de julio.

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