Mockus se convirtió en el comensal que llegó sin invitación al banquete de votos uribistas que el ex ministro Juan Manuel Santos y la ex canciller Noemí Sanín pensaban disputarse. En tan sólo dos semanas, dejó detrás a la postulante del Partido Conservador y se ubicó a tan sólo seis puntos del favorito a la sucesión de Álvaro Uribe, transformándose en la “estrella” de estos comicios.
Matemático, ex rector de la Universidad Nacional y político poco convencional, Mockus se perfila como la alterativa al uribismo, no sólo por su discurso y su imagen, sino también por su propuesta y la forma en que maneja sus asuntos personales.
En pleno crecimiento en las encuestas, el ex alcalde (gobernó Bogotá entre 1995-1999 y entre 2003-2007) dejó con la boca abierta a más de uno cuando reveló en público que padecía el mal de Parkinson.
Otro político en su situación probablemente lo habría ocultado. Pero él no, y el resultado está a la vista. Desde que lo dijo, creció dos puntos en las encuestas, según un estudio de la consultora Napoleón Franco.
“Fue muy acertado que lo haya comunicado. Si lo hubiese ocultado, lo hubiesen atacado en el futuro”, opinó el politólogo Ancisar Marroquín Molina, director académico del Instituto de Altos Estudios para la Gestión Pública. Lo cierto es que el anuncio de su enfermedad, no sólo “le trajo muestras de solidaridad sino también volvió a mostrar que la transparencia en él no es una pose sino una cualidad innata”, explicó la analista Pilar Vázquez.
Y ahí va Mockus, con su buen humor y su “Parkinson” a disputar una Presidencia para la que nadie creía que él pudiera tener chance. Las encuestas, hoy, afirman que “todo se definirá en segunda vuelta”, algo que en las legislativas de marzo parecía un imposible. Eso explicaría por qué Uribe comenzó ya a lanzar críticas en su contra.
Egresado del Liceo Francés y de la Universidad de Dijon, Mockus se hizo famoso a comienzos de los 90 cuando, como rector de la Universidad Nacional, se presentó en una asamblea de estudiantes en medio de una protesta y, como no lo dejaban hablar, se bajó los pantalones y mostró el trasero para llamar la atención.
Algo parecido hizo como alcalde, llamar la atención de los bogotanos, no ya con sus partes púdicas, sino colocando a clones y mimos para dirigir el tránsito y ayudar a la educación vial de los transeúntes y con propuestas novedosas que hasta hoy lo encuadran en el séquito de los políticos sui géneris.
En la lucha por tercera vez
Es la tercera vez que aspira a llegar al Palacio de Nariño. Pero esta vez no lo hace junto a Noemí Sanín, su aliada en 2002, sino en contra de ella y con el respaldo tanto de su antecesor como de su sucesor en la alcaldía mayor, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón. Con ellos formó el Partido Verde y en marzo disputaron una elección interna. Mockus venció y de inmediato se fue a buscar a otro derrotado, al independiente ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, para ofrecerle la candidatura a vicepresidente. ¿El resultado? Desde el cantante colombiano Juanes hasta el premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, le dieron su apoyo, cada uno a su manera.
“Mockus + Fajardo es igual a más educación, más salud y menos guerra”, escribió Juanes. Gabo lo recibió en audiencia, lo que equivale a decir que su voto irá a parar a las alforjas de este descendiente de lituanos y padre de cuatro hijos.
A sabiendas de que deberá enfrentar el discurso de la seguridad democrática y sus triunfos, Mockus ya dijo que no revisará los logros de Uribe, en el caso de sucederlo, sino que “hay que ir por más”, poniendo el acento en “la legalidad democrática que logramos en Bogotá cuando, durante mis dos alcaldías, logramos reducir la tasa de homicidios en 45%”.
Para lograrlo, dijo, “fue clave la valoración de la vida, el mejoramiento de la justicia y la disminución de las justificaciones sociales para violar la ley”.
“Mockus expresa mejor que nadie ese antiuribismo que aprueba los logros en seguridad pero que a la vez siente que faltaron muchas cosas por hacer en estos ocho años, por eso está donde está de cara a las elecciones”, subrayó el analista Hernando Gómez Buendía.
Gracias a ese discurso y con su carisma y sus singularidades a cuestas, Mockus va en busca de lo que desde hace años parecía un imposible: derrotar a Juan Manuel Santos y al uribismo, convencido, como está, de que al país le falta mucho por recorrer en el camino hacia el bienestar general y de que “también con girasoles se puede derrotar a la guerrilla”.
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